El comedor es una de esas zonas de la casa donde siempre acaba faltando un lugar donde guardar cosas. La vajilla de diario, la de las ocasiones especiales, las copas, los manteles, los caminos de mesa, las velas, los salvamanteles… Poco a poco se acumulan piezas que conviene tener cerca de la mesa, pero sin que queden a la vista. Precisamente ahí es donde el aparador demuestra todo su potencial.
Este tipo de mueble ofrece una combinación muy práctica de puertas, cajones y baldas interioresy la base viene muy bien como superficie de apoyo para colocar una lámpara, un cuadro, un jarrón o una composición decorativa que ayude a sumar una dosis de estilo y personalidad al ambiente.
Para ayudarte a encontrar el que mejor se adapte a tu casa, hemos reunido 10 modelos de estilos, tamaños y acabados muy diferentes. Desde modelos modulares hasta diseños con puertas de cristal, versiones compactas para comedores pequeños o piezas de gran formato capaces de convertirse en las protagonistas de la estancia.
© TegarLa ventaja de lo modular
Los sistemas por módulos tienen una virtud clara: te dejan diseñar la pieza que exactamente necesitas (decidir las medidas en función de las dimensiones de tu comedor, la distribución de puertas y cajones, los acabados e incluso si prefieres un diseño suspendido o apoyado sobre patas) y suelen salir más económicos que los muebles hechos a medida.
La colección Natur, de la firma Tegar, parte precisamente de esa idea. Sus módulos pueden combinarse libremente, elegir apertura mediante tiradores o sistema push y jugar con una amplia gama de acabados, desde maderas cálidas hasta colores más atrevidos para personalizar tanto el exterior como el interior. Las estructuras metálicas aportan un aire contemporáneo y, al elevar el conjunto del suelo, hacen que el volumen resulte mucho más ligero visualmente. Un detalle especialmente recomendable cuando zona de estar y comedor comparten la misma estancia.
© SklumCon puertas de cristal
Sí, es cierto que normalmente asociamos las puertas acristaladas a las vitrinas, pero cada vez son más habituales en aparadores de líneas contemporáneas. Su principal ventaja no es únicamente que te deja presumir de esa vajilla que tanto te gusta, sino que rompe visualmente la continuidad de los frentes macizos y evita que el mueble se perciba tan compacto.
El modelo Walia, de Sklum, combina marcos de roble macizo con cristal templado y una estética inspirada en el diseño escandinavo y el estilo japandi. Si decides dejar parte de la vajilla a la vista, procura agrupar las piezas por materiales o colores para crear un interior ordenado.
© Mirjam Bleeker PhotographyPoco fondo, la solución para comedores estrechos
Cuando el comedor dispone de pocos metros, cada centímetro cuenta. En estos casos conviene prestar tanta atención, ya no solo a la longitud del aparador, sino también al fondo. Un modelo demasiado profundo puede dificultar el paso alrededor de la mesa y hacer que la circulación resulte incómoda. Como referencia, unos 35 o 40 cm suelen ser suficientes para guardar platos, fuentes, manteles doblados y buena parte de la vajilla.
El modelo Boli, de Dutchbone, mide tan solo solo 38 cm de fondo. Fabricado en hierro, con puertas de cristal estriado templado y cierre magnético, tiene una balda fija central que organiza el interior en dos alturas.
© Maisons du MondeAtrévete con un formato XL… ¡y negro!
Y ahora la situación contraria: si tienes metros de sobra, date el capricho de una pieza generosa sin miedo a que la estancia se vea recargada.
El modelo Cambronne, de Maisons du Monde, supera los 2 m de longitud y apuesta además por uno de los acabados que más protagonismo están ganando en interiorismo: las maderas oscuras y los tonos negros. Eso sí, cuida el color de la pared: si buscas contraste, el blanco cumple a la perfección, pero si prefieres algo más cálido, opta por tonos tierra o arena.
© KenayMadera natural para ganar calidez
Si te gusta la idea de un mueble con presencia, pero el negro no va contigo, tranquila porque existen versiones en madera natural. Si estrenas casa y prefieres el "todo a juego", combinar el aparador con otras piezas de su misma colección es la apuesta más segura, aunque conviene romper la uniformidad con textiles y complementos decorativos. En cambio, si el aparador es para un salón que ya está decorado con otros muebles de madera, no pretendas que sean idénticas: basta con que comparta tono, cálido o frío, y algún matiz, como el dorado de los tiradores.
El modelo Rustic, de Kave Home, está fabricado en madera maciza de mango, tiene cuatro puertas, cuatro cajones y tiradores metálicos redondos en dorado envejecido. Mide 200 x 43 x 88 cm.
© Jordi CanosaOtra forma de colocarlo: apoyado en el respaldo del sofá
¿Has pensado que la ubicación del aparador puede ayudarte con la distribución de tu salón-comedor? En muchos proyectos, se recurre al sofá para delimitar estos dos ambientes, y ahí surge un problema: la parte trasera casi nunca es su lado más favorecedor. La solución pasa por apoyar el aparador justo detrás, de cara al comedor, tal y como hizo en este caso la interiorista Pia Capdevila, quien eligió un modelo de la firma Denzzo.
Una vez más, conviene cuidar las distancias: entre el aparador y la mesa o las sillas es recomendable dejar un mínimo de 90-100 cm libres para abrir puertas y cajones con comodidad.
© IKEAPuertas que no invaden el paso
En determinados comedores, abrir una puerta abatible supone desplazar una silla o interrumpir la circulación. Las correderas solucionan ese pequeño inconveniente.
El modelo FÖRSÄLJARE, de IKEA, en madera y beis, mide 140 x 46 x 78 cm y en su interior, tiene un cajón y una balda ajustable. Es una opción especialmente práctica para pisos pequeños.
© Montse GarrigaLa opción de los muebles antiguos y restaurados
Pocas piezas dan tanta personalidad a un comedor como un mueble con años a sus espaldas. Y si lijar, decapar o pintar no entra en tus planes, y tampoco eres de las que rastrea mercadillos en busca de tesoros, existe quien hace ese trabajo por ti. La colección Heritage, de Luzio, reúne objetos antiguos que el equipo de la firma localiza en sus viajes y restaura después a mano. No son reproducciones que imitan un estilo pasado, sino muebles reales, con maderas nobles y acabados que acumulan décadas de uso. Ahora que se lleva tanto la mezcla de lo clásico con lo moderno, esta idea es perfecta.
© LaskasasPersonalización total
Elegir un mueble de catálogo no significa conformarse con una solución estándar. Cada vez son más los fabricantes que ofrecen distintas posibilidades de configuración para que el resultado se adapte tanto al estilo de la vivienda como a las necesidades de almacenaje. Una de estas firmas es Laskasas, a la que pertenece el aparador Desmond que ves sobre estas líneas. Está disponible en nueve acabados diferentes, dos medidas de ancho, varias opciones de patas y una encimera en madera efecto roble o porcelánico. Esa flexibilidad facilita integrar el mueble en proyectos muy diferentes sin perder coherencia con el resto del salón.
© White Label LivingSuperficies que aguantan de todo
Es más que probable que el aparador acabe convertido en un pequeño escaparate: un par de cerámicas de distinta altura, un cuadro apoyado, alguna vela, una planta o un jarrón con ramas secas bastan decorarlo con estilo. Eso sí, procura no arrastrar objetos con base rugosa sobre la superficie para evitar que aparezcan arañazos.
El aparador Almira, de White Label Living, combina acabado en roble natural con tablero en porcelánico efecto mármol, un material más resistente a las marcas que la madera vista o las superficies lacadas.




