Cuando llega el momento de decorar el salón, el sofá acapara toda la atención. . Es la pieza de mayor tamaño, la que condiciona la distribución y, en muchos casos, la primera que se compra. Sin embargo, una vez elegido, surge otra decisión casi igual de importante: ¿qué asiento lo acompaña? La duda suele reducirse a dos opciones: prolongarlo con una chaise longue o reservar ese espacio para una o dos butacas.
No existe una respuesta universal. Las dimensiones de la estancia, el número de personas que viven en casa, las costumbres de cada familia e incluso la forma de recibir visitas influyen mucho más que los gustos o tendencias. Un salón pensado para largas tardes de cine no necesita la misma distribución que otro en el que las reuniones con amigos son frecuentes o donde el mobiliario cambia de sitio con cierta frecuencia. Por eso, antes de decidir, merece la pena valorar cómo quieres que se utilice realmente esta zona de la casa. Para ayudarte, te damos 5 razones para apostar por una chaise longue y otras 5 que explican por qué las butacas están entre las elecciones favoritas de los interioristas.
© Jeroen Van DerspekLa chaise longue convierte el sofá en un auténtico rincón para descansar
Si para ti el salón es el lugar donde desconectar al final del día, pocas soluciones resultan tan agradables como una chaise longue. Al permitir estirar completamente las piernas, invita a leer, ver una película o simplemente descansar con una postura mucho más relajada que la de un sofá convencional.
Desde el punto de vista decorativo, también crea un efecto muy envolvente, ya que prolonga la línea del sofá sin necesidad de incorporar más piezas (se ve bien claro en este salón, con un diseño de la firma HK Living). Eso sí, para disfrutar de esa sensación de amplitud, procura dejar al menos entre 80 y 90 cm de paso libre alrededor de la composición para que la circulación queda despejada.
© El Corte InglésLas butacas crean un salón más sociable
Colocadas frente al sofá o ligeramente giradas hacia él, las butacas permiten que todos los ocupantes mantengan el contacto visual con naturalidad, algo especialmente agradable durante una conversación o una comida informal alrededor de la mesa de centro. Este salón, decorado con muebles de El Corte Inglés, lo refleja a la perfección.
Su posición también admite pequeños ajustes según las necesidades del momento. Basta con acercarlas unos centímetros cuando llegan invitados o separarlas ligeramente para ganar sensación de amplitud.
© WestwingUna única pieza ayuda a mantener una imagen más ordenada
Reducir el número de piezas es una buena estrategia cuando el salón no es especialmente amplio. Con una chaise longue amplías la zona de asientos con un único volumen (esta es el modelo Wolke de Westwing Collection) y evitas recurrir a pufs o reposapiés que, con el tiempo, terminan ocupando espacio cuando no se utilizan.
Otro detalle que suele pasar desapercibido tiene que ver con las proporciones. Un sofá de líneas ligeras con chaise longue es visualmente menos pesado que un sofá convencional acompañado por dos butacas. Una buena idea es dibujar la distribución sobre un plano o marcar las medidas en el suelo con cinta de carrocero para comprobar, a escala real, cuánto espacio ocupará cada pieza.
© MindthegapUna oportunidad para meter color
El sofá suele elegirse en tonos neutros porque es una pieza destinada a durar muchos años. Las butacas, sin embargo, admiten un punto más de atrevimiento: tapizados en lana bouclé, terciopelo, un lino con mucha textura o incluso con estampados en vivos colores, como este diseño de la firma Mindthegap, que disribuye Gancedo.
Otra tendencia cada vez más habitual consiste en renunciar a las parejas idénticas. Dos butacas distintas, pero con una escala similar o en los mismos tonos, generan un salón mucho más personal que una composición completamente simétrica.
© Amador TorilUna chaise longue exenta reúne lo mejor de los dos mundos
Si no quieres renunciar a la comodidad de una chaise longue, pero tampoco perder la flexibilidad de las butacas, los modelos independientes –también conocidos como divanes– son una opción estupenda.
A diferencia de las que van integradas en el sofá, estas piezas pueden desplazarse según las necesidades. Un día completan la zona de estar junto al sofá; otro acercarse a una ventana si buscas un lugar tranquilo donde desconectar o, como hizo la interiorista Raquel González en este proyecto, situarla junto a una librería para crear un rincón de lectura.
Además, si en el futuro decides cambiar el sofá, el diván seguirá teniendo sentido como pieza independiente, igual que ocurre con una butaca.
© Riley SnellingAligeran visualmente el salón
Puede parecer contradictorio, pero dos butacas bien elegidas ocupan menos desde el punto de vista visual que una chaise longue de gran formato. Especialmente si tienen respaldo ligero, estructura vista o patas elevadas.
Este recurso resulta especialmente recomendable en salones donde el sofá ya tiene una presencia importante o cuando existen grandes ventanales que merece la pena mantener despejados como es el caso de este proyecto del estudio canadiense &Pierre.
Un truco muy utilizado por los decoradores consiste en elegir butacas unos centímetros más bajas que el respaldo del sofá. De este modo, la composición adquiere dinamismo y el conjunto se percibe más ligero
© DomkapaUna chaise longue aprovecha mejor los metros cuando la distribución está muy condicionada
No todos los salones dan la opción de colocar varios asientos alrededor de una mesa de centro. Cuando una pared está ocupada por un ventanal, existe un paso hacia la terraza o la planta presenta una forma irregular, una chaise longue resuelve la distribución con menos complicaciones. Eso sí, estudia bien en qué lado situarla para que obstaculice el paso ni obligue a rodearla continuamente. Este es un modelo de la firma Domkapa.
© Lupe Clemente FotografiaLas mejores compañeras de un salón que evoluciona con el tiempo
Si dentro de unos años cambias el sofá o te mudas de casa, lo más probable es que las butacas puedan seguir formando parte de la decoración. Las que ves sobre estas líneas hoy completan la zona de estar de un proyecto de Punto M, pero quizás dentro de unos años se usen a modo de descalzadora en el dormitorio, ocupen un rincón del vestidor o sumen un asiento extra en el cuarto de invitados.
Y si lo que quieres es un cambio de look, retapizarlas con un tejido distinto cambia por completo la imagen del salón sin necesidad de sustituir el resto del mobiliario.
© María PujolSi buscas un salón con un aire contemporáneo, la chaise longue refuerza esa estética
Las líneas continuas son una de las señas de identidad de muchos proyectos actuales. Un sofá con chaise longue encaja especialmente bien en ambientes de inspiración contemporánea, donde predominan los volúmenes limpios y las composiciones sencillas. Y no nos referimos solo a los salones de interior, también a esas maravillosas (y envidiadas) zonas de estar de porches y jardines.
No olvides enriquecer la decoración con complementos y textiles: cojines de distintos tamaños, cestas de fibra, mantas de crochette o de pelo, una alfombra se sisal… Para inspirarte, aquí tienes este proyecto del interiorista Josep Boix, del estudio de interiorismo Zentrum, decorado con muebles de Expormim, cojines de Gancedo y plaids de Mikmax y Mar Gausachs Shop.
© DutchboneLa flexibilidad es su mayor virtud
Ligeras y fáciles de mover de un sitio a otro del salón, con las butacas podrás adaptar la distribución del salón a distintos momentos del año o a necesidades puntuales. Acercarlas a la chimenea durante el invierno; orientarse hacia un ventanal en verano –como se ha hecho en este caso con el modelo Wyatt de la firma Dutchbone–, aproximarlas a tu rincón de trabajo o llevarlas a otra estancia cuando haga falta un asiento extra.
© Carla Capdevila¿Por qué elegir si puedes tenerlo todo?
Cuando los metros juegan a tu favor, no hace falta renunciar a nada. Un sofá, una chaise longue independiente y un par de butacas crean una zona de estar amplia, cómoda y pensada para distintos momentos del día. Mientras unos se acomodan para leer o ver una película, otros pueden sentarse frente a frente para conversar o disfrutar de un café. La clave está en organizar los asientos en forma de U alrededor las mesas de centro tal y como vemos en este proyecto de MAS by Arquesta.




