Laura Martínez, interiorista: “Un salón elegante no es el que tiene más muebles, sino únicamente los necesarios”


El clásico mueble de salón está dejando paso a composiciones más ligeras, flexibles y pensadas a cómo vivimos hoy. La interiorista Laura Martínez explica cómo ganar almacenaje, luz y amplitud sin saturar el salón.


Laura Martínez, interiorista. © Laura Martínez
27 de agosto de 2026 a las 18:02 CEST

El mueble de salón grande, con vitrinas, módulos altos y puertas que cubrían una pared completa, fue durante décadas una pieza imprescindible. Guardaba la vajilla “buena”, las copas, los álbumes familiares, los libros y esos manteles que solo salían en las celebraciones. Era útil, sí, pero respondía a una forma de vivir nuestra casa muy distinta de la actual.

Ahora los salones son más abiertos, cómodos y fáciles de adaptar a nuestro día a día. Queremos que entre la luz, que el espacio no parezca más pequeño de lo que es y que el mobiliario acompañe, en vez de imponerse. Laura Martínez, interiorista, nos ha contado cómo ha cambiado el mueble del salón: “Más que desaparecer los muebles grandes, lo que está cambiando es la forma de vivir el salón”.

La experta recuerda que “hace años el salón giraba alrededor de un gran mueble que ocupaba toda una pared”. Sin embargo, las prioridades han cambiado. “Buscamos espacios más abiertos, más ligeros y donde el protagonismo no lo tenga el mobiliario, sino las personas que viven en él”, asegura. Y hay una buena noticia: retirar un mueble de pared no implica vivir con menos orden. Bien planteado, puede ayudarte a ganar almacenaje útil, amplitud y calma visual.

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Salón con mueble bajo de madera. © David Montero para Raquel González

Un gran mueble ya no define el salón

El salón ha dejado de ser una estancia de exposición para convertirse en un espacio vivido. Es ahí donde comes, trabajas, descansas, recibes amigos o ves una película. Por eso, una pieza que ocupa todo un frente puede resultar poco flexible y demasiado pesada. 

“En nuestro estudio rara vez diseñamos un único mueble que ocupe toda la pared”, explica Laura Martínez. En su lugar, prefieren “repartir el almacenaje” e integrar “mobiliario a medida allí donde realmente hace falta”. La clave está en que la arquitectura tenga presencia y no quede completamente tapada. “Dejar que la arquitectura también respire” cambia la percepción de la estancia sin necesidad de añadir decoración.  

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Salón con mueble a medida. © María Pujol para Tinda's Project

Un aparador bajo libera la pared principal

El aparador bajo es una alternativa práctica para sustituir el mueble de salón tradicional. Puedes usarlo para guardar vajilla, juegos de mesa, mantas, documentos o la ropa de mesa más habitual. Al no llegar hasta el techo, libera una gran parte de la pared y el salón parece más ancho. Laura Martínez explica que, en lugar de concentrar todo en una sola composición, en su estudio prefieren “repartir el almacenaje, integrar mobiliario a medida allí donde realmente hace falta”. 

La interiorista insiste en que esta decisión no tiene por qué reducir la capacidad de guardar. “Muchas veces quitar un gran mueble no significa perder capacidad de almacenaje, sino ganar amplitud, luz y una sensación de calma que transforma completamente el salón”, afirma. Un aparador junto al comedor puede guardar la vajilla de diario, mientras que otro mueble bajo, cerca del sofá, puede destinarse a textiles o pequeños objetos. 

“Al no concentrar todo el almacenaje en un único mueble, podemos repartirlo por la vivienda con aparadores, vitrinas o muebles auxiliares donde realmente tienen sentido”, añade. Coloca sobre él una lámpara, una obra de arte o una pieza de cerámica, pero evita llenarlo: esa superficie despejada también ayuda a que el conjunto se vea más ligero.

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Salón con mueble de tv bajo. © Pia Capdevila

Una pared vacía aporta orden visual

Puede que te cueste ver una pared libre de muebles como una decisión decorativa. Sin embargo, conservar zonas despejadas es uno de los recursos más eficaces para que un salón se vea sereno. “Siempre digo que una pared vacía también forma parte del diseño, afirma la interiorista. El problema aparece cuando intentas aprovechar cada hueco con una balda, un módulo o un armario. 

Laura Martínez advierte de que existe “cierta tendencia a pensar que una pared vacía está desaprovechada, cuando muchas veces ocurre justo lo contrario”. Deja que haya superficies sin ocupar y notarás un ambiente más luminoso. El equilibrio entre lo que guardas y lo que dejas a la vista es lo que crea una decoración más descansada.

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Salón con mueble a medida. © Amador Toril para Alberto Torres

Un salón que parece más grande

Los muebles de televisión suspendidos ayudan a crear un salón visualmente más ligero. Al elevarlos del suelo, permiten ver el pavimento de forma continua y reducen el efecto bloque. También son útiles para ocultar cables, regletas y aparatos electrónicos en un mueble cerrado. “Utilizamos mucho mobiliario suspendido porque deja visible el suelo y automáticamente el salón parece más amplio”, explica Laura Martínez. 

Elige un modelo poco profundo si el salón es estrecho y evita los frentes con demasiados tiradores o relieves. Un diseño liso, en madera clara o lacado mate, se integra mejor en el conjunto. Si añades una balda, que sea fina y tenga una función concreta: apoyar un libro, una lámina o un pequeño altavoz.

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Mueble con salón a medida. © Irene Díaz para Tegar y Estudio Sincro

Antes de comprar, revisa lo que guardas

Muchos muebles grandes se mantienen por costumbre, no porque hagan falta. Antes de buscar una alternativa, abre puertas y cajones, y revisa qué utilizas de verdad. “Lo primero es analizar qué necesitamos guardar realmente”, recomienda la interiorista. “Muchas veces descubrimos que esos grandes muebles existían porque antes las casas funcionaban de otra manera”, señala. En ellos se guardaban “dos vajillas, dos cristalerías, el ajuar, mantelerías que apenas se utilizaban e incluso recuerdos familiares que pasaban de generación en generación”. 

No se trata de deshacerte de todo, sino de decidir qué necesitas tener cerca y qué puede trasladarse a otra zona de la casa. “Hoy nuestra forma de vivir ha cambiado muchísimo y también lo ha hecho la manera de almacenar”, añade.

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Muebles de salón a medida. © Yael Vallés para Laura Martínez

Distribuye el almacenaje donde resulta útil

Guardar cada objeto en la estancia donde lo utilizas reduce la necesidad de tener un armario gigantesco en el salón. La vajilla de diario puede estar en la cocina o en un aparador junto al comedor. Las mantas quedan mejor en un banco con arcón cerca del sofá y los libros que lees pueden ocupar una balda baja. 

Laura Martínez prefiere “repartir el almacenaje por la vivienda” en vez de concentrarlo todo en un único frente. Entre sus soluciones están “un banco con almacenaje, un mueble bajo de televisión o muebles a medida en otras estancias”. Esta organización hace que todo sea más fácil de encontrar y que el salón no se convierta en un trastero elegante. “Cuando el almacenaje está bien pensado, normalmente necesitamos mucho menos mobiliario del que imaginábamos”, concluye. 

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Salón con mueble de salón a medida. © Yael Vallés para Laura Martínez

El mueble a medida se adapta a tu salón

Un mueble modular puede resolver una necesidad puntual con rapidez y un presupuesto más contenido. “Es cierto que un mueble modular suele tener una ventaja clara: el precio”, reconoce Laura Martínez. También puede ser útil “cuando buscamos una solución más económica o inmediata”. 

Pero si el salón tiene una distribución complicada, un pilar, un techo inclinado o pocos metros, el diseño a medida marca la diferencia. “Conseguimos que sea el propio salón el que marque el diseño, y no al revés”, señala la experta. Así aprovechas cada centímetro, ajustas las proporciones y colocas el almacenaje exactamente donde hace falta. Para Martínez, “la diferencia no está solo en cómo se ve, sino en cómo funciona”.

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Salón con mueble bajo. © Amador Toril para Alberto Torres

Piezas que hablan un mismo idioma

Sustituir una composición de pared por distintos muebles no significa mezclar sin un plan. Laura Martínez defiende que, aunque haya varias piezas, “todas deberían formar parte de un mismo proyecto”. El aparador, el mueble de televisión, la vitrina y las mesas auxiliares no tienen que ser idénticos, pero sí compartir una lógica. 

“Deben compartir materiales, proporciones, colores y un mismo lenguaje estético para que el salón se perciba como un conjunto”, aconseja. Puedes repetir una madera, mantener los mismos tonos cálidos o elegir perfiles metálicos del mismo acabado. Evita sumar muebles porque están de oferta o porque encajan físicamente en un hueco. “Un salón elegante no es el que tiene más muebles, sino el que tiene únicamente los necesarios”, recalca.

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Mueble de salón a medida. © Alfonso Calza para Tegar y Mas Millet Arquitectos

Acabados que amplían el espacio

Para que el salón se vea más luminoso, no basta con elegir muebles pequeños. También importa mucho el color, la textura y el modo en que la luz recorre la estancia. Laura Martínez recurre “a materiales naturales y acabados mates” para crear ambientes cálidos sin sobrecargarlos. Las maderas claras, los lacados en blanco roto, arena o greige “aportan muchísima calidez sin recargar el espacio”, indica. 

Evita el brillo excesivo si buscas un efecto tranquilo, ya que puede multiplicar reflejos y hacer más visible el desorden. La experta pone el foco en otro aspecto decisivo: “Por encima de cualquier material, hay un factor que cambia completamente un espacio: la iluminación”. Una luz bien planificada realza incluso un salón sencillo. 

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Mueble de salón a medida. © María Pujol para Pia Capdevila

La personalidad se construye con piezas que cuentan algo

Tu salón no necesita un mueble grande para tener presencia. La personalidad aparece cuando eliges elementos que conectan contigo y con tu forma de vivir. “La personalidad nunca debería depender del tamaño de un mueble”, afirma Laura Martínez. Puede estar “en una obra de arte, en una lámpara especial, en una pieza heredada, en una butaca con carácter o simplemente en una combinación de materiales muy bien resuelta”. 

Esta forma de decorar deja espacio para que cada objeto importante destaque. “Un salón bien diseñado no necesita demostrar nada. Simplemente funciona”, resume la interiorista. Y añade una idea que conviene tener presente antes de llenar una pared: “Un salón bonito es aquel donde reconoces a la familia antes incluso de conocerla”.