El interiorista José Arroyo: "Un buen salón no se diseña alrededor de los muebles. Se diseña alrededor de los hábitos de quien lo vive"
Porque no es lo mismo un salón para recibir visitas que otro para ver la tele. El experto nos da las claves para colocar los muebles y elegir el color de las paredes, según el uso de tu salón.
Habitualmente empezamos la casa por el tejado. Así, a la hora de distribuir el salón, elegimos el sofá, porque es el protagonista del espacio, el color de las paredes o la mesa de centro y nos olvidamos de lo más importante: el uso de la estancia. Porque, tal y como asegura el interiorista José Arroyo, “un buen salón no se diseña alrededor de los muebles. Se diseña alrededor de los hábitos de quien lo vive”.
Por eso, antes de medir si entra ese sofá del que te has enamorado o sustituir el blanco por un color tendencia, piensa en tu estilo de vida. Según cómo uses tu salón, así debes colocar los muebles y elegir el color de las paredes. Hablamos con el interiorista sobre cómo diseñar un salón con intención, para que responda a nuestras necesidades y logremos sentirnos bien.
“Antes de elegir un sofá, una alfombra o un color de pintura, responde a una única pregunta: ¿Qué haces realmente durante el 80% del tiempo que pasas en el salón? La respuesta debería determinar la distribución, el mobiliario principal y la paleta cromática. Porque un salón bonito impresiona. Pero un salón diseñado según los hábitos de quien lo vive funciona durante años”, señala José Arroyo.
Un salón pensado para socializar y recibir visitas, como este de Luzio Studio, tiene sus propias reglas. Para la disposición del mobiliario, el interiorista lo tiene claro: "Sofás enfrentados o en disposición envolvente, butacas auxiliares fáciles de mover y mesa de centro amplia". La idea es que el espacio facilite la conversación sin que nadie se quede fuera del 'círculo' ni tenga que esforzarse para alcanzar algo de la mesa.
En cuanto al color, Arroyo apuesta por la calidez: "Tonos cálidos y acogedores como greige, topo, arena o beige tostado. Y Barbados Cherry para una propuesta más atrevida".
El ritmo de vida actual y la desaparición del comedor formal hace que mucha gente coma o cene en el sofá viendo la tele. La clave está en hacer que sea cómodo. Arroyo propone "una mesa de centro elevable, tejidos antimanchas y circulación cómoda entre el sofá y la televisión". Tres condiciones que, juntas, convierten un hábito cotidiano en algo que funciona de verdad en el día a día.
Para las paredes, el interiorista señala que "los colores piedra, arena o gris cálido" son los más adecuados para este tipo de uso. Este proyecto del estudio del interiorista se adapta a la perfección.
Para quien el sofá es también cama ocasional, y somos más de las que reconocemos, la profundidad del asiento lo es todo. Arroyo recomienda un "sofá profundo, de 95 a 100 cm, o bien chaise longue o módulo relax", y añade que la "iluminación regulable" es imprescindible para crear ese ambiente de pausa que el cuerpo agradece.
En color, el experto apunta directamente a las "paredes en beige suave, lino o blanco roto" como las que mejor acompañan el descanso. En la imagen, un proyecto de la interiorista Raquel González.
Aquí la geometría manda por encima de cualquier otra consideración. Arroyo es preciso: "Sofá orientado directamente al televisor, distancia visual adecuada y cortinas opacas". Las cortinas opacas son la diferencia entre una tarde de cine en casa y una tarde peleando con el reflejo de la luz en la pantalla.
Para el color del salón, el interiorista recomienda "tonos taupe, topo o verde oscuro suave", para crear esa atmósfera de sala de proyección privada. Esta propuesta de Pia Capdevila Interiorismo, con estilismo de Mar Gausachs, es perfecta para una tarde de tele.
Si te gusta leer y tu salón tiene la mejor luz, nada mejor que diseñar un rincón de lectura. Para Arroyo, el trío imprescindible es "butaca ergonómica, lámpara de pie y estanterías accesibles". Tres piezas como las que tiene este proyecto de su estudio.
El color juega también a favor de esa atmósfera tranquila: "Tonos tierra, camel, terracota suave o beige cálido", según el interiorista. Una paleta que envuelve sin distraer y convierte el salón en tu refugio.
El teletrabajo esporádico tiene una solución que no exige sacrificar el salón ni convertirlo en una oficina. Arroyo propone "consola o escritorio discreto" como mobiliario, combinado con el "aprovechamiento de la luz natural". El de esta propuesta de BoConcept cumple todos los requisitos.
El espacio tiene que poder ser despacho en casa sin dejar de ser salón, y eso se logra también con la elección cromática: el interiorista recomienda "paleta neutra" y advierte de que hay que "evitar colores excesivamente estimulantes". Un gris piedra suave o un greige cumple esa función la perfección.
Encasas para disfrutar en familia, el salón trabaja el doble y hay que equiparlo en consecuencia. Arroyo enumera lo que no puede faltar: "Sofás modulares, tejidos resistentes, mesas con esquinas redondeadas y almacenamiento oculto". Cuatro condiciones que, bien resueltas, hacen que el espacio aguante los años sin perder estilo, como ocurre en esta propuesta de Fatboy.
En color, la apuesta del experto son "los tonos greige, piedra o topo". Neutros que envejecen bien y que se adaptan a todo.
Cuando los metros escasean o nos gustan los espacios que respiran y por los que te puedes mover con comodidad, la recomendación de Arroyo pasa por "paredes en blanco cálido o beige claro, mobiliario elevado sobre patas y espejos estratégicos". Tres recursos que ganan amplitud visual sin tirar ninguna pared.
Y una máxima que el interiorista añade y que es probablemente la más difícil de aplicar: "Menos piezas, mejor seleccionadas". Editar con criterio es difícil, pero si lo consigues, valdrá la pena. Este salón, con paneles y molduras de Noël & Marquet, es fiel a esta regla.
En esos salones donde es habitual que las veladas se alarguen, la comodidad es la prioridad absoluta. Arroyo recomienda "sofá grande en L o modular, mesas auxiliares e iluminación en capas". Esa iluminación en capas es clave: permite ajustar la intensidad según el momento de la noche sin que nadie tenga que levantarse a buscar la lámpara de pie.
Respecto al color, el interiorista señala los "tonos arena, avellana, lino o café con leche" como los que mejor crean esa calidez que invita a quedarse. Tal y como hace esta propuesta de Alexandra Studio.
Para quien llega a casa después de un día largo y necesita que el salón le devuelva la calma, la propuesta de Arroyo es clara: "Menos decoración y más confort, texturas naturales e iluminación indirecta". No es minimalismo por tendencia, sino por interiorismo emocional.
Y el color lo remata con una sola frase: "Beige suave como base de serenidad". Cuando tu casa es tu refugio, necesitas que las paredes y la decoración te envuelvan y protejan. Como ocurre en esta propuesta de Ethnicraft.