Maternidad

La renuncia de muchas madres a su sueño profesional para conciliar, como María Casado, analizada por expertas: "No suele ser falta de ambición, sino exceso de incompatibilidad"


La presentadora ha sorprendido al anunciar que dejaba Informativos Telecinco por motivos personales. Como ella, cientos de mujeres renuncian al éxito profesional cuando están en lo más alto.


María Casado© WireImage,Getty Images
25 de julio de 2026 a las 15:00 CEST

María Casado anunciaba hace unos días su salida de la edición de fin de semana de Informativos Telecinco, que ella presenta y dirige; una noticia que sorprendía a muchos, pues se trata de una decisión propia tomada por motivos personales, "por la dificultad de conciliar mi vida entre Málaga y Madrid", explicaba ella misma en el comunicado en el que daba la noticia de su marcha. Recordemos que Casado tiene una hija, Daniela, de 2 añitos, fruto de su relación con la fotógrafa y cantante Martina DiRosso. Como ella, son cientos las madres que cada año renuncian de una forma u otra a su profesión; ¿por qué sigue ocurriendo esto? 

Carla de la Lá, autora del libro Feminismo Irreverente y profesora en la Universidad San Pablo CEU, advierte que no se trata de un asunto meramente personal o familiar, sino que es una cuestión que afecta al conjunto de la sociedad: "La conciliación suele ser el nombre amable que damos a una solución privada para un problema público: el sistema continúa exactamente igual y alguien —casi siempre una mujer— se parte en dos hasta que ya no puede más".

La mujer no está eligiendo simplemente entre un trabajo y su hijo: está intentando sostener dos vínculos esenciales que la organización laboral ha declarado incompatibles.

Carla de la Lá, autora y profesora en la Universidad San Pablo CEU

Sin referirnos específicamente en ningún momento al caso de la periodista de Informativos Telecinco, Carla de la Lá nos explica que lo que hay detrás de una renuncia de este tipo en una madre "no suele ser falta de ambición, sino exceso de incompatibilidad". Llega un momento en que la distancia, los desplazamientos, los horarios y la responsabilidad familiar convierten cada semana en "una operación militar", nos dice. "La mujer no está eligiendo simplemente entre un trabajo y su hijo: está intentando sostener dos vínculos esenciales que la organización laboral ha declarado incompatibles”.

En este sentido, la psicóloga Mª Jesús Andrés Pérez, fundadora de la consulta Psicomaster, señala que, en términos generales, una renuncia de este tipo suele producirse cuando la persona percibe que el coste emocional, familiar o físico de mantener un determinado ritmo de trabajo es mayor que la satisfacción que obtiene del puesto. "Muchas mujeres llegan a ese punto después de haber intentado sostener durante mucho tiempo todas las áreas de su vida al mismo nivel: la maternidad, la pareja, el trabajo, las responsabilidades domésticas y las expectativas profesionales", añade. "No suele ser una decisión impulsiva, sino el resultado de una reflexión prolongada sobre qué necesita priorizar en ese momento vital".

Detalla que, habitualmente, la persona que llega a esta situación lleva tiempo sintiendo que no está pudiendo estar presente como desearía. "Puede aparecer la sensación de estar perdiéndose etapas importantes, de vivir permanentemente con prisa o de no llegar plenamente a ningún ámbito". El resultado es que "a veces se alcanza un punto en el que continuar supone renunciar de forma constante a la vida familiar, mientras que cambiar de trabajo implica una renuncia profesional concreta". La psicóloga pone de manifiesto que por lo general la persona se ve obligada a decidir qué pérdida puede asumir mejor en ese momento; "es una elección compleja porque no siempre se trata de escoger entre algo bueno y algo malo, sino entre dos aspectos valiosos de la propia vida".

Acerca de cómo impacta renunciar a un trabajo ligado al sueño profesional para poder conciliar, Carla de la Lá comenta que puede producir alivio y duelo al mismo tiempo. "El alivio de recuperar presencia, descanso y cierta unidad vital; y el duelo por perder visibilidad, dinero, poder, compañeros, continuidad y una parte importante de la identidad".

Media Image© mariacasado78

La culpa, casi siempre presente

En todo lo que tiene que ver con maternidad y conciliación, suele entrar en juego uno de los lastres que más pesan: la culpa. De la Lá lo considera uno de los dispositivos disciplinarios más eficaces que existen. "No necesita leyes ni órdenes. Consigue que la propia mujer se vigile, se juzgue y finalmente se castigue", asegura. "Las directivas, periodistas, políticas o empresarias soportan una doble exigencia imposible. En el trabajo deben comportarse como si no tuvieran hijos: disponibles, concentradas, móviles y resistentes. En casa deben comportarse como si no tuvieran trabajo: presentes, afectuosas, pacientes y siempre localizables. Si se entregan a la profesión, se sienten malas madres; si limitan su carrera, temen estar traicionándose a sí mismas".

Renunciar puede vivirse erróneamente como una señal de debilidad o fracaso, cuando en realidad establecer prioridades y reconocer los propios límites también es una forma de responsabilidad.

Mª Jesús Andrés Pérez, psicóloga y fundadora de Psicomaster

La psicóloga Mª Jesús Andrés añade que en mujeres con puestos de liderazgo, además, pueden tener interiorizada la idea de que deben demostrar que es posible llegar a todo. En estos casos, "renunciar puede vivirse erróneamente como una señal de debilidad o fracaso, cuando en realidad establecer prioridades y reconocer los propios límites también es una forma de responsabilidad". 

Por lo general, la culpa disminuye cuando la decisión se toma desde los valores personales y no únicamente desde las expectativas externas, según Andrés. "No existe una manera perfecta de conciliar ni una elección válida para todas las mujeres".

María Casado© Getty Images

Reconstruir la identidad profesional tras la renuncia

Partiendo de que el aspecto laboral es muy importante en el proyecto vital de cualquier persona, ¿es posible reconstruir la propia identidad profesional cuando se ha renunciado un puesto de trabajo que llenaba a la madre como persona? La psicóloga y fundadora de Psicomaster nos responde que la renuncia puede abrir un espacio para revisar qué se desea realmente y qué forma de éxito resulta sostenible. 

"Muchas personas descubren que habían seguido durante años un modelo profesional que ya no encajaba con su momento vital". Esto hace que tomar la decisión de dejar a un lado la vida laboral o profesional pueda facilitar una mayor presencia familiar, recuperar el descanso, fortalecer vínculos, retomar intereses abandonados o imaginar nuevas formas de desarrollar la profesión. "También puede ayudar a cuestionar la idea de que una carrera solo es válida si avanza de manera ascendente y continua".

En cualquier caso, a la hora de reconstruir esa identidad profesional, nos indica que el primer paso es permitirse atravesar el duelo por la etapa que termina. "No es necesario construir inmediatamente un nuevo proyecto ni demostrar que la decisión ha sido un éxito. A veces hace falta descansar antes de decidir".

Mª Jesús Andrés recalca que la identidad profesional no se reduce a un puesto concreto ni a una empresa. Una vez que se ha renunciado a ese puesto para conciliar, puede ser útil establecer objetivos progresivos, mantener cierto contacto con el sector si se desea y explorar formatos laborales más compatibles con la nueva situación. "La reconstrucción no consiste necesariamente en volver al mismo punto, sino en diseñar una carrera que pueda convivir mejor con el resto de la vida".

No existe una manera perfecta de conciliar ni una elección válida para todas las mujeres.

Mª Jesús Andrés Pérez, psicóloga y fundadora de Psicomaster

La psicóloga de Psicomaster concluye que "una decisión así no tiene por qué ser el final de una trayectoria profesional; puede ser una pausa, una transición o el comienzo de una etapa diferente y más coherente con las prioridades actuales".