Las jugadoras de la Selección Española de Fútbol podrán preservar sus ovocitos con la ayuda de la Federación Española (RFEF), que está ultimando en este momento en las condiciones en las que se concretará esta posibilidad. Tal como han confirmado desde la institución a ¡HOLA! será dentro de unos días cuando se hagan públicos los términos concretos de un asunto en el que la Federación "lleva trabajando desde hace tiempo".
Sin embargo, tras el anuncio, que fue adelantado por El País el pasado lunes, han comenzado a surgir voces discrepantes que cuestionan la trascendencia de esta medida, entre ellas las de la atleta Ana Peleteiro.
Ser madre en lo más alto de tu carrera deportiva
Las deportistas profesionales se encuentran habitualmente con el problema de que sus años de máximo rendimiento deportivo coinciden en el tiempo con el momento biológico óptimo para ser madres. Si tomamos como referencia a las seleccionadas en la última convocatoria de la RFEF, el año de nacimiento de las jugadoras está entre 1991 y 2007. Por ejemplo, Aitana Bonmatí nació en 1998, y Alexia Putellas, en 1994.
Es poco frecuente que las deportistas de élite decidan parar su carrera para ser madres, aunque en algunos casos es así. La conservación de óvulos permitiría a estas mujeres la posibilidad de una maternidad más tardía, que, de manera natural, cuando su carrera deportiva hubiera finalizado, es mucho más difícil, porque los ovocitos van perdiendo calidad a partir de los 35 años, por lo que "la edad recomendable para la preservación de ovocitos sería por debajo de los 35 años", como recomienda el Dr. José María Rubio, director médico de Next Fertility.
Además de la pérdida de calidad de los ovocitos, que es común a todas las mujeres, en las deportistas de alto nivel se unen otros factores que pueden afectar a la fertilidad. "El ejercicio extremo o competitivo puede implicar posibles efectos adversos del ejercicio, como la activación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, que controla las hormonas de nuestro organismo, produciendo una disminución de la producción de las hormonas que sintetizan estrógenos y testosterona, dando lugar a alteraciones menstruales y disminución de la calidad espermática", comenta el experto. "El ejercicio de competición aumenta los niveles de cortisol que pueden favorecer disfunciones en el eje hormonal referido con inhibición de la producción de hormonas a nivel cerebral (hipotálamo)", añade.
Coordinar el proceso con la competición
Hasta ahora, las jugadoras que querían optar por preserva sus óvulos debían hacerlo de forma privada. Con esta iniciativa de la Federación Española, y a falta de conocer los datos más concretos, sería esta última la que se haría cargo del coste del proceso, además de favorecerlo en un momento adecuado.
"Se ha estudiado que las capacidades deportivas de las mujeres pueden variar a lo largo del ciclo menstrual. Así encontramos que algunas capacidades, como el rendimiento a la resistencia, son mejores durante la fase lútea y otras capacidades como la impulsividad y competitividad son mejores durante la ovulación", detalla el Dr. Rubio. "El momento de la temporada para realizar la preservación se ha de coordinar con las actividades de competición, ya que se necesita una media de 10-12 días para dar tratamiento hormonal y estimular el crecimiento de los folículos para puncionarlos y obtener los ovocitos. Todo ello en coordinación con una corrección nutricional y un balance energético adecuado", aclara.
El proceso de preservación de ovocitos implica un tratamiento hormonal, con inyecciones subcutáneas diarias, que comienzan el día 2-3 del ciclo menstrual. Pero ¿cómo es en detalle? Así lo explica el especialista de Next Fertiliy: "El tratamiento hormonal se mantiene durante una media de 9-10 días. Durante este periodo se realizan ecografías seriadas para ir valorando el crecimiento de los folículos ováricos. Cuando los folículos alcanzan el diámetro medio de 16 a 18 mm, se programa la punción folicular. Esta punción se realiza en quirófano, con anestesia (sedación) y, por vía vaginal, se van puncionando y vaciando los folículos para obtener los ovocitos. En el laboratorio identifican, mediante microscopio, los ovocitos maduros para su congelación. Es importante resaltar que no todos los ovocitos obtenidos son subsidiarios de ser congelados porque no todos darán lugar a un embrión tras su fecundación al encontrarse en distintos estadios de maduración. La vitrificación de los ovocitos se realiza en el mismo día de la punción folicular. La paciente estará en reposo las primeras 24 h tras la punción".
¿Una ayuda o una imposición?
Pero la medida de la Federación Española no ha estado exenta de polémica. Entre las voces que públicamente se han manifestado en contra de la misma está la de Ana Peleteiro, atleta especializada en triple salto, que se ha manifestado en su cuenta de Instagram a través de la siguiente pregunta: "¿Esta medida pretende facilitar que las mujeres sean madres o pretende facilitar que no lo sean mientras están jugando? Porque son dos cosas muy diferentes". En este sentido, profundiza: "Porque una cosa es ofrecer a la mujer más opciones para que decida cuándo quiere ser madre y otra muy diferente es construir un sistema en el que la opción más conveniente para la institución sea que no lo sea todavía".
A partir de ahí, la deportista, que ha sido madre de dos hijos, el segundo hace tan solo unos meses, mientras sigue en competición, expone cómo sería mejor apoyar a las deportistas para que la maternidad no penalice sus carreras, en lugar de favorecer la conservación de ovocitos. De hecho, se ha mostrado muy crítica, rechazando que sea "un progreso feminista".
A este respecto, la atleta defiende que, para conciliar deporte profesional y maternidad, habría que "proteger los contratos durante el embarazo, garantizar la reincorporación, respetar los tiempos de recuperación y de posparto, facilitar el cuidado de los hijos..." . Lo que, para ella, significaría, de verdad, "que ser madre no penalice profesionalmente a ninguna futbolista ni deportista en general".






