Los expertos coinciden: el pequeño gesto al cocinar pollo que puede arruinarte la comida


Lavar el pollo antes de cocinarlo es una práctica más extendida de lo que pensamos, un hábito no solo ineficaz, sino que puede entrañar importantes riesgos para la salud.


Pechugas de pollo a parrilla. © Shutterstock
10 de septiembre de 2026 a las 11:30 CEST

Aunque para algunas personas pueda resultar extraño, lo cierto es que no son pocos los hogares en los que el pollo crudo se pasa por el grifo de agua antes de ser cocinado. A veces, incluso, el agua es sustituida por vinagre o zumo de limón. La intención es buena (limpiar las piezas de algún resto de huesos o plumas y eliminar posibles bacterias u olores), pero también totalmente equivocada.

Lavar con agua el pollo crudo está totalmente desaconsejado por los expertos. © Shutterstock
Lavar con agua el pollo crudo está totalmente desaconsejado por los expertos.

Es cierto que la carne cruda de pollo puede contener bacterias como la Campylobacter, presentes en el intestino de animales perfectamente sanos (caso también de otras aves como el pavo). Sin embargo, lo cierto es que precisamente su lavado previo es lo que conlleva riesgos de intoxicación.

¿POR QUÉ LAVAR EL POLLO CRUDO NO ES ACONSEJABLE?

El problema es que, cuando ponemos bajo el grifo las piezas de carne, esa agua salpicada lleva los microorganismos directamente a superficies y utensilios cercanos, como tablas, cuchillos, paños… Si posteriormente se usan estos utensilios sin desinfectar, “facilitamos que el microorganismo llegue a alimentos que ya no van a cocinarse, como puede ser una ensalada, el pan o una pieza de fruta que consumimos directamente”, explica Cristina López de la Torre, directora del Departamento de Biomedicina de la Universidad Europea de Andalucía.

Hay que evitar utilizar el mismo cuchillo para cortar pollo crudo y otros alimentos sin lavarlo previamente entre cada uso.© Shutterstock
Hay que evitar utilizar el mismo cuchillo para cortar pollo crudo y otros alimentos sin lavarlo previamente entre cada uso.

Miguel Ángel Lurueña, doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, apunta en la misma dirección: “Lavar el pollo crudo favorece la dispersión de bacterias patógenas por la cocina, contaminando superficies, utensilios y otros alimentos”, explicaba en un artículo para la revista Consumer.

El peligro es que se trata de microsalpicaduras que no vemos a simple vista. “Como nos las vemos, no las limpiamos, y eso favorece que la contaminación de superficies en las que luego vamos a cocinar o a posar las manos que llevaremos a la cara o con las que tocaremos otros alimentos”, asegura la también tecnóloga de alimentos y divulgadora Beatriz Robles.

¿QUÉ RIESGOS PUEDE TENER PARA LA SALUD LAVAR EL POLLO?

Si hablamos de personas sanas, este tipo de intoxicaciones estomacales suelen resolverse en unos días. Sin embargo, pueden ser especialmente peligrosas para ciertos grupos de población más vulnerables, como niños pequeños, personas mayores, embarazadas o personas con enfermedades crónicas y defensas bajas. “Lo que en un adulto sano sería una infección de estómago común que se cura sola, puede complicarse con facilidad y derivar en deshidratación grave, problemas más serios o requerir el ingreso hospitalario”, explica López de la Torre.

Puedes secar los cortes de pollo con un papel de cocina, que deberás tirar inmediamante después. © Shutterstock
Puedes secar los cortes de pollo con un papel de cocina, que deberás tirar inmediamante después.

La experta habla, incluso, de secuelas a medio plazo como el síndrome de intestino irritable o la artritis reactiva que provoca inflamación y dolor en las articulaciones. “De forma inusual, la infección por Campylobacter puede desencadenar el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno neurológico en el que las propias defensas del cuerpo atacan a los nervios, que provoca una debilidad muscular y parálisis”, apunta.

GESTOS QUE SÍ EVITAN POSIBLES INTOXICACIONES

Parece claro, pues, que acercar el pollo al grifo no es, en absoluto, una buena idea. Pero, ¿qué hacer para disfrutarlo de forma segura? Aquí algunos tips que sí son útiles en este sentido: 

  • Secarlo con papel de cocina. Si la bandeja de pollo presenta mucho líquido, las piezas se pueden secar con un papel de cocina, con toques suaves e, importantísimo, que ese papel sea de un solo uso, tirándolo inmediatamente a la basura.
  • Lavado de manos, antes y después. Esta es una norma general siempre que manipulemos alimentos; si son carnes en crudo, con más motivo. Nos lavaremos las manos antes y, si hemos secado la carne con papel de cocina, nos las lavamos también después con agua y jabón.
  • Limpiar y desinfectar cualquier superficie que haya estado en contacto con la carne cruda y/o sus jugos.
  • Separar el pollo crudo de otros alimentos que ya están listos para consumir. Tanto al manipularlo (por ejemplo, no cortar con el mismo cuchillo o sobre la misma tabla la carne cruda y otros alimentos) como al conservarlo en la nevera. Deberemos conservar el pollo “convenientemente protegido, por ejemplo, en una fiambrera cerrada herméticamente, porque los jugos que libera podrían contaminar el resto de alimentos”, explica Lurueña.
  • Cocinar bien el pollo. Es una de las medidas más eficaces para prevenir intoxicaciones alimentarias. El calor destruye las bacterias que pueden estar presentes en la carne y hace que el alimento sea seguro para el consumo. Para ello, es recomendable que el interior del pollo alcance al menos 74 ºC, una temperatura suficiente para reducir de forma significativa microorganismos como Campylobacter y Salmonella.
Una de las mejores formas de evitar posibles intoxicaciones es cocinar bien el pollo. © Shutterstock
Una de las mejores formas de evitar posibles intoxicaciones es cocinar bien el pollo.

Consejos todos ellos que, sin duda, deberíamos tener en cuenta, dada la popularidad de una carne que no falta en casi ninguna cesta de la compra. Según el Informe del Consumo Alimentario en España 2024, presentado el año pasado por el Ministerio de Agricultura, el pollo fue la carne fresca más adquirida en los hogares españoles. En concreto, apunta a un consumo medio per cápita de casi 13 kg de pollo por persona y año, un 4% más que el año anterior.

El pollo es en España la carne fresca más consumida. © Shutterstock
El pollo es en España la carne fresca más consumida.

Razones le sobran a la carne de pollo para gozar de tal demanda: es asequible, realmente versátil a nivel culinario y cuenta con buenas propiedades nutricionales, siempre, claro, que lo manipulemos en casa bajo ciertas medidas de seguridad como las que hemos mencionado. 

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