Frase del día

Antoine de Saint-Exupéry, autor de 'El principito': "La perfección se alcanza cuando no queda nada por quitar"


El escritor reflexionaba, con esta frase, si realmente necesitamos añadir más proyectos a nuestra vida o si ha llegado el momento de simplificar y quedarnos con lo importante


Retrato de una mujer tímida y vergonzosa© Getty Images
7 de septiembre de 2026 a las 13:03 CEST

Septiembre tiene algo de comienzo de año. Volvemos de vacaciones y empezamos a hacer listas: retomar el gimnasio, comer mejor, acostarnos antes, organizar la casa, recuperar planes pendientes, rendir más en el trabajo... Parece que para mejorar nuestra vida siempre tenemos que añadir algo. Pero ¿y si necesitáramos justo lo contrario?

Antoine de Saint-Exupéry lo resumió en una frase que invita a mirar la vida desde otra perspectiva: "La perfección se alcanza, no cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no queda nada por quitar". Una reflexión que, llevada a nuestro día a día, nos anima a preguntarnos si realmente necesitamos hacer más o si ha llegado el momento de simplificar y quedarnos con lo importante

Mujer pensativa en la playa © believe_athletics

¿Quién fue Antoine de Saint-Exupéry?

Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) fue un escritor y aviador francés, conocido en todo el mundo por El principito. Sin embargo, la aviación no fue una afición secundaria en su vida. Trabajó como piloto en las primeras rutas de correo aéreo y sus experiencias en África y América del Sur inspiraron buena parte de su obra.

Escribió también Correo del Sur, Vuelo nocturno, Piloto de guerra y Tierra de hombres. Precisamente en esta última obra, publicada en 1939, aparece la reflexión sobre la perfección y la sencillez.

Saint-Exupéry desapareció el 31 de julio de 1944 durante una misión aérea de reconocimiento en la Segunda Guerra Mundial.

Su frase nació ligada a su experiencia con la aviación y al proceso mediante el cual una creación va perfeccionándose hasta alcanzar la sencillez. Pero su reflexión ha sobrevivido a aquel contexto porque resulta fácil reconocerla en nuestra propia vida.

Mujer apoyada en la pared riéndose© elllsahansen

¿Por qué creemos que hacer más nos hará vivir mejor?

Estamos acostumbrados a medir los cambios por lo que incorporamos. Si queremos cuidarnos, añadimos ejercicio. Si queremos sentirnos mejor, buscamos una nueva rutina. Si necesitamos organizarnos, probamos otro método. Y cuando queremos aprovechar mejor el tiempo, intentamos encajar todavía más cosas en la agenda.

Septiembre es un buen ejemplo. Después de las vacaciones queremos recuperar casi de golpe el trabajo, los horarios familiares, el deporte, las comidas organizadas, la casa y los compromisos sociales. Y a todo ello solemos sumar algún nuevo propósito.

María Leániz, organizadora profesional y autora de Cómo llevar una vida organizada, propone mirar precisamente hacia el otro lado. Para ella, uno de los grandes enemigos de una vida organizada es el exceso. Y no habla solo de objetos. "También se acumulan tareas, compromisos, responsabilidades, estímulos y expectativas sobre lo que deberíamos hacer o llegar a ser".

Es ahí donde la frase de Saint-Exupéry cobra un significado muy cotidiano: quizá antes de preguntarnos qué nos falta deberíamos pensar qué nos sobra.

Mujer sentada con una gorra y mirando a la cámara

Hacer menos también puede ayudarnos a vivir mejor

Simplificar no significa abandonar responsabilidades ni renunciar a aquello que nos gusta. Significa decidir. Así lo indica la experta, que sostiene que "organizarse no consiste en conseguir encajar cada vez más cosas en nuestra vida. Muchas veces consiste justamente en lo contrario: hacer menos, simplificar y decidir qué merece realmente nuestro tiempo y nuestra energía", explica María Leániz.

Puede tratarse de algo tan sencillo como dejar de aceptar determinados compromisos por inercia, no intentar llegar a todos los planes, abandonar una actividad que ya no disfrutamos o asumir que la casa no tiene que estar siempre perfecta.

Porque muchas veces no nos agota una única gran obligación, sino la suma de pequeñas cosas que sentimos que tenemos que hacer.

Pero, ¿cómo discernimos entre lo que es superficial y lo que realmente es esencial. Podemos preguntarnos, simplemente,  si eso tiene que estar realmente en nuestra vida?". Y es que si nos paramos a pensar llegaremos a la conclusión de que no todo lo que podemos hacer tenemos que hacerlo. Ni todo lo que hacíamos hace unos años tenemos que seguir haciéndolo ahora.

Mujer joven rubia tocándose el pelo© Getty Images

El error de llenar todos los huecos de la agenda

Otra de las recomendaciones de Leániz es especialmente gráfica: dejar espacios libres. Nos lo propone porque al volver a la rutina solemos llenar rápidamente la agenda. Sin embargo, "una agenda organizada no es una agenda completa". Esos huecos sirven para absorber imprevistos, cansancio y tareas que inevitablemente aparecerán durante las primeras semanas. También sirven, sencillamente, para descansar.

Tener una tarde libre no significa que debamos buscar inmediatamente algo que hacer con ella. Un fin de semana sin planes tampoco tiene que ser un espacio que necesitemos rellenar.

De este modo, podemos darnos cuenta de que parte de simplificar la vida consista precisamente en dejar de considerar los espacios vacíos como huecos desaprovechados.

Mujer haciendo yoga sentada y meditando© aloyoga

Tomar menos decisiones también simplifica nuestra vida

Para aterrizar estos consejos que nos da la experta en orden, podemos hacer ejercicios muy sencillos durante el tiempo que establezcamos. Por ejemplo, podemos empezar con quitar pequeñas complicaciones del día a día.

María Leániz recomienda repetir durante unos días cinco o seis cenas sencillas que sabemos que funcionan, hacer compras parecidas cada semana o recurrir a determinadas combinaciones de ropa. "No todo necesita creatividad ni una decisión nueva cada día". Esto nos ayudará a dejar de pensar cada día qué cocinar, qué comprar o cual va a ser el outfit del día. 

También propone detectar una sola cosa que nos complique especialmente el día. Si las mañanas son caóticas, quizá podamos dejar algo preparado la noche anterior. Si siempre perdemos las llaves, podemos asignarles un lugar fijo. Si las cenas son una fuente diaria de estrés, podemos decidir el menú con antelación.

Son cambios pequeños, pero responden a la misma filosofía: en lugar de añadir otra solución complicada, hacer las cosas un poco más sencillas.

Mujer escribiendo en la cocina © Getty Images

No necesitas cambiar toda tu vida en septiembre

En definitiva, lo que tenemos que hacer es valorar más nuestro tiempo y saber cuándo hay que ocuparse de lo importante y de lo urgente, así como no atiborrar nuestra agenda de planes que nos generen estrés por no poder cumplirlos. 

Ahora que comienza todo de nuevo, trabajo, colegio, rutinas, etc, debemos centrarnos en ello. Ya habrá tiempo para el gimnasio cinco días por semana, todas las actividades pendientes o esa casa perfectamente organizada que imaginamos al regresar de vacaciones. Su consejo es mucho más sencillo: "Primero vuelve".

Cuando la vida cotidiana haya recuperado su ritmo podremos decidir qué queremos cambiar y qué queremos recuperar. Pero también algo que solemos olvidar: qué quizá ya no necesitamos. No todo tiene que acompañarnos siempre. Cambian nuestras circunstancias, nuestras prioridades y también lo que necesitamos para estar bien.

Por ello, tal vez septiembre no necesite otra lista de propósitos. Quizá sea suficiente con mirar la que ya tenemos y preguntarnos qué podemos quitar para dejar más sitio a aquello que de verdad nos importa.