Los arquitectos coinciden: "En cualquier reforma o al querer renovar una habitación, lo primero que solemos pensar es cambiar el color de las paredes"


Los fundadores del estudio Sotelo Margalef explican cómo usar la pintura para ganar amplitud, corregir proporciones y darle personalidad a cualquier estancia, sin obra y sin un gran presupuesto.


Los arquitectos del estudio Sotelo Margalef© MARTA VIDAL
5 de julio de 2026 a las 6:02 CEST

Antes de renovar los muebles o meterte en obras, hay una opción más sencilla: pintar. Porque una mano de pintura puede hacer más por tu casa que muchos cambios más caros y complicados. Aunque a priori pueda dar pereza mover muebles —o asuste la idea de equivocarnos de tono y quedarnos con una pared que no nos convence—, pintar no solo cambia el espacio: cambia cómo nos sentimos en él.

Para saber qué color hace que un salón parezca más grande o si conviene pintar el techo del mismo color que las paredes, hemos hablado con los arquitectos Lluís Andreu Sotelo y Patrícia Gonzàlez-Margalef, cofundadores del estudio Sotelo Margalef. Ellos nos han desvelado sus claves y trucos para que aproveches el verano para pintar, ya que se trata de una de las mejores etapas para hacerlo: secado rápido, más horas de luz natural, mejor ventilación... Descubre cómo sacar partido a una mano de pintura. 

Salón con paredes gris oscuras, sofá con capitoné beige, gran ventanal, alfombra, molduras en el techo, mueble de caoba oscura© Jotun

El cambio más sencillo

La pintura lleva años siendo la gran olvidada de las reformas. La tratamos como el último paso, el que damos cuando ya no queda presupuesto para más. Y ahí está el error. "En cualquier reforma, o simplemente al querer renovar una habitación, lo primero que solemos pensar —y lo más sencillo— es cambiar el color de las paredes", explican Lluís Andreu Sotelo y Patrícia Gonzàlez-Margalef.

"Un simple cambio de color o textura puede transformar por completo un espacio y darle un aire nuevo, que a menudo acompaña también una nueva mirada y una renovación personal en quien lo habita". Eso es mucho para un bote de pintura. Y, sin embargo, es exactamente lo que ocurre, como en esta propuesta de Jotun, donde las paredes envuelven y acompañan. 

Cocina con salida el exterior con paredes en marrón y chocolate, suelo de madera, puerta de cristal © Bruguer

Ten visión de conjunto

“La pintura es uno de los recursos más básicos y efectivos para modificar una estancia”, afirman desde Sotelo Margalef. Básico no quiere decir fácil ni evidente: quiere decir accesible, al alcance de quien quiera cambiar algo sin hacer una reforma integral. 

La clave está en pensarla en conjunto: “Considerarla junto al mobiliario, los textiles, la decoración y la iluminación permitirá obtener un resultado más equilibrado y coherente”. Dicho de otro modo, la pintura no trabaja sola. Y cuando se integra bien, los resultados pueden ser espectaculares incluso sin cambiar ni un solo mueble. Esta propuesta de Bruguer es la prueba de sus poderes. 

Habitación infantil con dos camas en L, pared en azul cielo, ventanas, con el marco de madera, aplique de pared en forma de globo© @DELRIOBANI

Saca partido a sus poderes

Uno de los superpoderes menos conocidos de la pintura es su capacidad para modificar la percepción del espacio. No los metros reales —esos son los que son—, sino la sensación que percibes al entrar. “Con la pintura podemos dar amplitud a espacios pequeños, aportar luminosidad a estancias oscuras, crear profundidad mediante contrastes y corregir proporciones visuales”, enumeran Sotelo y Margalef. 

Pintar la pared del fondo en un tono más oscuro genera profundidad inmediata, como si el espacio se prolongara. En habitaciones con techos muy altos, trabajar con colores a media altura equilibra la verticalidad y hace el espacio más acogedor. Y al revés: cuando el techo es bajo, “esta estrategia debe aplicarse con cuidado para no acentuar la sensación de poca altura”, matizan. La imagen pertenece a uno de sus proyectos. 

Comedor con sillas con funda blanca, paredes crema, moldura, alfombra., ramo de tulipanes amarillos, salidas exterior© Benjamin Moore

Observa su relación con la luz

La relación entre pintura e iluminación es uno de esos temas que los expertos tienen muy claros y el resto descubrimos cuando ya es tarde. “A la hora de decidir qué zonas pintar y en qué color, es fundamental considerar la iluminación —natural y artificial— y el uso del espacio”, recalcan desde el estudio. 

Un tono que en la carta parece suave puede volverse pesado en una habitación norte sin luz directa. La recomendación práctica: probar siempre con una muestra grande —al menos 30 x 30 cm— en distintas horas del día antes de comprometerte. En esta propuesta, la pintura de las paredes de Benjamin Moore forma un buen equipo con la abundante luz natural que se cuela por las salidas al exterior. 

Baño con paredes en color marrón, zócalo alto tres tercios de la pared, suelo de barro, banco© Bruguer

Juega con sus efectos 

“La combinación de colores, texturas y patrones es tendencia”, apuntan desde Sotelo Margalef. Una pared lisa junto a otra texturada, degradados que funcionan como zócalo moderno, texturas marcadas en las zonas bajas que se suavizan hacia el techo. Los patrones también vuelven: “Las rayas verticales u horizontales aportan dinamismo o enfatizan dimensiones”. Bien aplicadas, hacen que una habitación parezca más alta o más ancha sin ninguna intervención estructural. 

Eso sí, con los patrones, la moderación es siempre un acierto seguro. En esta propuesta se combinan dos colores de Bruguer, creando un zócalo alto que protege la pared y aporta estilo al mismo tiempo.

Baño con paredes en color gris oscuro, alfombra de rayas negras, lavabo de pedestal, ventana con el marco blanco, estor de rayas a jugo con la alfombra, cesto, aplique de pared rojo © Benjamin Moore

Tonos neutros o intensos, según la estancia

“Solemos recomendar una paleta neutra, atemporal y tranquila en las zonas comunes, sobre la que añadir capas que aporten personalidad”, explican desde el estudio. En los espacios de uso puntual —una lavandería, un baño pequeño, un aseo de visitas—, ahí sí hay margen para toques intensos. “Aportan un punto divertido y fresco, como en nuestros proyectos Vallmajor o Tarradellas”. 

Las zonas donde vivimos más horas se benefician de colores que no cansen. Los espacios de paso son el lugar ideal para experimentar sin comprometer el conjunto. En este aseo de cortesía, el color oscuro de las paredes de Benjamin Moore es una declaración de intenciones. 

Cocina con mesa de cocina, suelo de barro, vigas de madera, pared en verde botella, mueble bajo a juego, lámpara de techo verde sobre la mesa de cocina © CIN Valentine

El color para destacar o unificar

“El color puede destacar, unificar o zonificar una estancia”, resume el estudio. Un tono oscuro en la pared del cabecero da profundidad y dramatismo. Un gris intenso en el fondo del salón crea un punto focal. En esta propuesta de CIN Valentine, la pared verde delimita visualmente y eleva el look. 

Para acertar con los contrastes, los expertos recurren a la teoría del color: “Los colores complementarios —opuestos en el círculo cromático— ayudan a crear contraste o equilibrio: rojo y verde, amarillo y violeta, azul y naranja”. La regla de oro: “El color complementario debe usarse siempre en menor proporción para no saturar el ambiente”. Un toque justo da vida; pasarse no deja respirar al espacio.

Cocina con el suelo y las paredes en color rosa palo, zócalo alto de azulejos, muebles burdeos, apliques de pared, suelo de madera© Jotun

El techo: ¿a juego con la pared?

A menudo no olvidamos el techo y lo mucho que puede aportar al resultado final. Por algo se le llama la quinta pared. “Unificar paredes y techo puede aportar coherencia, especialmente en espacios altos”, señalan desde el estudio. Efecto que se produce en esta propuesta de Jotun, tan armoniosa como especial. 

Y los expertos van más allá: “El color del techo puede utilizarse para generar calma o concentración en determinadas estancias”. Un techo en azul grisáceo suave en el dormitorio, por ejemplo, crea una sensación envolvente que ayuda al descanso. 

Recibidor abierto a la cocina con suelo de madera oscura, banco con zapatero integrado, ventanas con la carpintería de madera verde claro, muebles de cocina verde claro© @DELRIOBANI

Úsala para dar protagonismo al contenido 

La pintura es una herramienta capaz de hacer mucho con poco y definir ella sola la estancia. Como explican los arquitectos: "En una vivienda de un solo espacio con presupuesto reducido —paredes y techos de materiales diversos e imperfecciones visibles— optamos por pintar todo en blanco roto —piedra, ladrillo, yeso, vigas y carpinterías— y destacar únicamente tres muebles: uno rojo en la sala, uno amarillo como separador de la habitación y una cocina verde (en la imagen)”.

De esta forma, continúan: "El continente queda en segundo plano y el contenido adquiere protagonismo”. Una fórmula llena de posibilidades.

Dormitorio con zócalo alto de lamas en color beige, pared en crema, ropa de cuadros rojos y blancos y perro salchicha en la cama© Annie Sloan

Según la superficie, un tipo de pintura

En función de la superficie, debes usar un tipo de pintura. “Para paredes de yeso, pinturas plásticas. En paredes de revoco, pinturas naturales y transpirables para evitar desconchones y hongos. Para madera —puertas o mobiliario—, esmaltes”, explican desde el estudio. 

Y añaden una recomendación cada vez más relevante: “Siempre que sea posible, pinturas ecológicas. Están libres de compuestos tóxicos, favorecen un ambiente más saludable, permiten la transpiración de los muros y suelen tener mayor durabilidad”. Esta propuesta de Annie Sloan utiliza 'chalk paint', una pintura decorativa al agua, sin ingredientes sintéticos, cuyo componente natural es el carbonato de calcio.