Antes de renovar los muebles o meterte en obras, hay una opción más sencilla: pintar. Porque una mano de pintura puede hacer más por tu casa que muchos cambios más caros y complicados. Aunque a priori pueda dar pereza mover muebles —o asuste la idea de equivocarnos de tono y quedarnos con una pared que no nos convence—, pintar no solo cambia el espacio: cambia cómo nos sentimos en él.
Para saber qué color hace que un salón parezca más grande o si conviene pintar el techo del mismo color que las paredes, hemos hablado con los arquitectos Lluís Andreu Sotelo y Patrícia Gonzàlez-Margalef, cofundadores del estudio Sotelo Margalef. Ellos nos han desvelado sus claves y trucos para que aproveches el verano para pintar, ya que se trata de una de las mejores etapas para hacerlo: secado rápido, más horas de luz natural, mejor ventilación... Descubre cómo sacar partido a una mano de pintura.
© JotunEl cambio más sencillo
La pintura lleva años siendo la gran olvidada de las reformas. La tratamos como el último paso, el que damos cuando ya no queda presupuesto para más. Y ahí está el error. "En cualquier reforma, o simplemente al querer renovar una habitación, lo primero que solemos pensar —y lo más sencillo— es cambiar el color de las paredes", explican Lluís Andreu Sotelo y Patrícia Gonzàlez-Margalef.
"Un simple cambio de color o textura puede transformar por completo un espacio y darle un aire nuevo, que a menudo acompaña también una nueva mirada y una renovación personal en quien lo habita". Eso es mucho para un bote de pintura. Y, sin embargo, es exactamente lo que ocurre, como en esta propuesta de Jotun, donde las paredes envuelven y acompañan.
© BruguerTen visión de conjunto
“La pintura es uno de los recursos más básicos y efectivos para modificar una estancia”, afirman desde Sotelo Margalef. Básico no quiere decir fácil ni evidente: quiere decir accesible, al alcance de quien quiera cambiar algo sin hacer una reforma integral.
La clave está en pensarla en conjunto: “Considerarla junto al mobiliario, los textiles, la decoración y la iluminación permitirá obtener un resultado más equilibrado y coherente”. Dicho de otro modo, la pintura no trabaja sola. Y cuando se integra bien, los resultados pueden ser espectaculares incluso sin cambiar ni un solo mueble. Esta propuesta de Bruguer es la prueba de sus poderes.
© @DELRIOBANISaca partido a sus poderes
Uno de los superpoderes menos conocidos de la pintura es su capacidad para modificar la percepción del espacio. No los metros reales —esos son los que son—, sino la sensación que percibes al entrar. “Con la pintura podemos dar amplitud a espacios pequeños, aportar luminosidad a estancias oscuras, crear profundidad mediante contrastes y corregir proporciones visuales”, enumeran Sotelo y Margalef.
Pintar la pared del fondo en un tono más oscuro genera profundidad inmediata, como si el espacio se prolongara. En habitaciones con techos muy altos, trabajar con colores a media altura equilibra la verticalidad y hace el espacio más acogedor. Y al revés: cuando el techo es bajo, “esta estrategia debe aplicarse con cuidado para no acentuar la sensación de poca altura”, matizan. La imagen pertenece a uno de sus proyectos.
© Benjamin MooreObserva su relación con la luz
La relación entre pintura e iluminación es uno de esos temas que los expertos tienen muy claros y el resto descubrimos cuando ya es tarde. “A la hora de decidir qué zonas pintar y en qué color, es fundamental considerar la iluminación —natural y artificial— y el uso del espacio”, recalcan desde el estudio.
Un tono que en la carta parece suave puede volverse pesado en una habitación norte sin luz directa. La recomendación práctica: probar siempre con una muestra grande —al menos 30 x 30 cm— en distintas horas del día antes de comprometerte. En esta propuesta, la pintura de las paredes de Benjamin Moore forma un buen equipo con la abundante luz natural que se cuela por las salidas al exterior.
© BruguerJuega con sus efectos
“La combinación de colores, texturas y patrones es tendencia”, apuntan desde Sotelo Margalef. Una pared lisa junto a otra texturada, degradados que funcionan como zócalo moderno, texturas marcadas en las zonas bajas que se suavizan hacia el techo. Los patrones también vuelven: “Las rayas verticales u horizontales aportan dinamismo o enfatizan dimensiones”. Bien aplicadas, hacen que una habitación parezca más alta o más ancha sin ninguna intervención estructural.
Eso sí, con los patrones, la moderación es siempre un acierto seguro. En esta propuesta se combinan dos colores de Bruguer, creando un zócalo alto que protege la pared y aporta estilo al mismo tiempo.
© Benjamin MooreTonos neutros o intensos, según la estancia
“Solemos recomendar una paleta neutra, atemporal y tranquila en las zonas comunes, sobre la que añadir capas que aporten personalidad”, explican desde el estudio. En los espacios de uso puntual —una lavandería, un baño pequeño, un aseo de visitas—, ahí sí hay margen para toques intensos. “Aportan un punto divertido y fresco, como en nuestros proyectos Vallmajor o Tarradellas”.
Las zonas donde vivimos más horas se benefician de colores que no cansen. Los espacios de paso son el lugar ideal para experimentar sin comprometer el conjunto. En este aseo de cortesía, el color oscuro de las paredes de Benjamin Moore es una declaración de intenciones.
© CIN ValentineEl color para destacar o unificar
“El color puede destacar, unificar o zonificar una estancia”, resume el estudio. Un tono oscuro en la pared del cabecero da profundidad y dramatismo. Un gris intenso en el fondo del salón crea un punto focal. En esta propuesta de CIN Valentine, la pared verde delimita visualmente y eleva el look.
Para acertar con los contrastes, los expertos recurren a la teoría del color: “Los colores complementarios —opuestos en el círculo cromático— ayudan a crear contraste o equilibrio: rojo y verde, amarillo y violeta, azul y naranja”. La regla de oro: “El color complementario debe usarse siempre en menor proporción para no saturar el ambiente”. Un toque justo da vida; pasarse no deja respirar al espacio.
© JotunEl techo: ¿a juego con la pared?
A menudo no olvidamos el techo y lo mucho que puede aportar al resultado final. Por algo se le llama la quinta pared. “Unificar paredes y techo puede aportar coherencia, especialmente en espacios altos”, señalan desde el estudio. Efecto que se produce en esta propuesta de Jotun, tan armoniosa como especial.
Y los expertos van más allá: “El color del techo puede utilizarse para generar calma o concentración en determinadas estancias”. Un techo en azul grisáceo suave en el dormitorio, por ejemplo, crea una sensación envolvente que ayuda al descanso.
© @DELRIOBANIÚsala para dar protagonismo al contenido
La pintura es una herramienta capaz de hacer mucho con poco y definir ella sola la estancia. Como explican los arquitectos: "En una vivienda de un solo espacio con presupuesto reducido —paredes y techos de materiales diversos e imperfecciones visibles— optamos por pintar todo en blanco roto —piedra, ladrillo, yeso, vigas y carpinterías— y destacar únicamente tres muebles: uno rojo en la sala, uno amarillo como separador de la habitación y una cocina verde (en la imagen)”.
De esta forma, continúan: "El continente queda en segundo plano y el contenido adquiere protagonismo”. Una fórmula llena de posibilidades.
© Annie SloanSegún la superficie, un tipo de pintura
En función de la superficie, debes usar un tipo de pintura. “Para paredes de yeso, pinturas plásticas. En paredes de revoco, pinturas naturales y transpirables para evitar desconchones y hongos. Para madera —puertas o mobiliario—, esmaltes”, explican desde el estudio.
Y añaden una recomendación cada vez más relevante: “Siempre que sea posible, pinturas ecológicas. Están libres de compuestos tóxicos, favorecen un ambiente más saludable, permiten la transpiración de los muros y suelen tener mayor durabilidad”. Esta propuesta de Annie Sloan utiliza 'chalk paint', una pintura decorativa al agua, sin ingredientes sintéticos, cuyo componente natural es el carbonato de calcio.




