Hay cierta magia en las historias de las modelos, que siempre consiguen conquistar a las amantes de la moda. Quizá porque conservan ese punto de ilusión en el que todo parece posible, ese momento en el que un momento inesperado puede cambiar una vida por completo. Algunas fueron descubiertas en el metro, en la calle o incluso en un supermercado. Las nuevas generaciones, en cambio, han desbloqueado otro escenario: Instagram, en plena pandemia y con un perfil privado. Así empezó la historia de Angelina Kendall, la modelo brasileña-neozelandesa de 21 años que hoy ya suena entre las nuevas favoritas de la moda.
De Sídney y Río de Janeiro a las pasarelas internacionales
Durante 2021, cuando el mundo estaba —literalmente— paralizado por una pandemia mundial, Angelina, con solo 18 años, estaba a punto de vivir uno de esos momentos que parecen pequeños, pero terminan cambiándolo todo. Fue entonces cuando Simone Hellicar, una agente de The Scouted, vio su potencial en Instagram. O mejor dicho, a través de una única foto de perfil, de tamaño milimétrico, que se podía ver desde su cuenta privada. Fue un hecho que ocurrió casi por coincidencia e intuición, y que muy poco después la llevó a crecer de manera exponencial en la industria. Así, la modelo pasó de crecer entre Sídney y Río de Janeiro a abrirse paso en la moda internacional. Y sí, todo en tiempo récord.
Desfiles, campañas y un círculo social que la posiciona
Su verdadero gran salto llegó cuando cerró el desfile de Khaite, un momento que, dentro del mundo del modelaje, tiene un peso especial y suele reservarse para las chicas con más presencia e importancia dentro del casting. Este hito le abrió todavía más las puertas de la industria, llevándola a trabajar en las semanas de la moda más relevantes del calendario, así como en algunas de sus campañas más emblemáticas.
Louis Vuitton, Versace, Fendi, Burberry, Chanel, Jacquemus, Tom Ford y Courrèges son solo algunas de las firmas que se la han rifado. Además, también ha protagonizado editoriales y portadas de revistas con mucho peso, un hecho que la ha llevado a formar parte de ese círculo exclusivo de chicas de la moda, entre las que se encuentran Lila Moss, Gabbriette, Luiza Perote o Mia Regan. Porque sí, su trayectoria breve, pero potente, ya la posiciona como una de las modelos jóvenes con el ascenso más rápido dentro de la industria.
El parecido razonable: Gisele Bündchen y Bella Hadid
Solo basta con echar un ojo a sus fotos y redes sociales para confirmar lo evidente: su belleza recupera rasgos que nos hacen recordar tanto a Gisele Bündchen como a Bella Hadid, dos grandes nombres de la industria. Y hay que ser honestos, es difícil de ignorar. Tanto, que entre los comentarios más repetidos en redes —y en algunos medios— ya se ha ganado un apodo que empieza a acompañarla a todas partes: "Baby Gisele".
De Gisele Bündchen, la supermodelo brasileña, hereda esa naturalidad luminosa, con melena dorada y piel cálida; de Bella Hadid, una de las hermanas del dúo Hadid, comparte una mirada intensa y femenina, con rasgos marcados —pómulos y mandíbula, especialmente— y ese punto magnético frente a la cámara. Una mezcla casi perfecta entre dos referentes muy reconocibles que, junto a sus rasgos propios, la hacen destacar con mucha fuerza.
El minimalismo sensual o la actitud que ya la define sobre la pasarela
Sobre la pasarela, Angelina Kendall ha sabido construir una presencia especial y llena de intención. No necesita grandes gestos para sostener un look. Su forma de caminar, sumada a esa mezcla de naturalidad, hace que funcione especialmente bien en marcas que exigen un perfil muy específico. Quizá por eso no sorprende verla en desfiles donde el cuerpo, la actitud y la confianza tienen que conectar con fluidez. Un claro ejemplo es, sin duda, la icónica pasarela de Victoria’s Secret, donde consiguió trasladar esa sensualidad minimalista y divertida que parece estar convirtiéndose en uno de los gestos que ya la definen.
Una fórmula infalible con básicos llenos de intención
Aun en las situaciones más casuales, como en el street style podemos verla con una esencia única. Ella suele moverse entre básicos con intención, siluetas limpias y prendas que dejan que la figura destaque sin esfuerzo. Unos vaqueros rectos con cazadora de cuero, un vestido ajustado con escote marcado o un conjunto negro de líneas limpias y pulidas son algunos de los básicos atemporales que suelen acompañarla.
Fuera de la pasarela y de cualquier evento de trabajo, su preferencia por los looks cómodos y sencillos es más que evidente. Así, es posible verla caminar por las calles de París, Nueva York o Milán con estilismos ideales, estilosos y fáciles de traducir al día a día. Una manera de vestir que conecta con su generación, donde las prendas reales y las combinaciones posibles conviven de forma natural.












