Cada año, coincidiendo con la temporada estival, que concentra la mayoría de las actividades acuáticas tanto en el mar, como en piscinas, pantanos, ríos o embalses, hay accidentes a causa de zambullidas imprudentes.
Por ello, varias entidades se han reunido este año para hacer un llamamiento y evitarlas. Son, en concreto, el Hospital de Parapléjicos de Toledo, la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), la Federación Nacional de ASPAYM (Asociación de Personas con Lesión Medular), Cruz Roja Española y la Federación Española de Salvamento y Socorrismo. Así, estas organizaciones de referencia han puesto en marcha la campaña "Con cabeza sí, de cabeza no", para concienciar de las muy graves e irreversibles consecuencias que puede tener una zambullida realizada sin el cuidado pertinente. Son, además, accidentes que, en la mayoría de los casos, podrían haberse evitado, por lo que los expertos insisten en que son los ciudadanos los que deben tomar conciencia del peligro que corren si no actúan en el agua de forma prudente.
El riesgo del impacto en la cabeza
Cuando hay una zambullida en una zona poco profunda, que tenga rocas o cuyas particularidades no se conocen, el riesgo es muy alto, ya que se puede producir un golpe de la cabeza contra el fondo. También sucede así cuando la persona se tira de cabeza desde una altura muy considerable, pues al entrar en el agua, puede sufrir un impacto por la fuerza de su cuerpo contra ella, que sea similar a chocar con una estructura rígida. Este golpe puede dañar las vértebras cervicales y la médula espinal, con consecuencias dramáticas.
Tal como apuntan los especialistas que secundan la campaña, "la zona cervical es especialmente vulnerable en este tipo de accidentes y las lesiones pueden causar una tetraplejia, lo que conlleva pérdida de la movilidad, alteraciones de la sensibilidad y una situación de dependencia que requiera cuidados y asistencia de por vida". En la tetraplejia hay afectación tanto de las extremidades superiores como de las inferiores, por lo que supone un cambio de vida radical que puede ocurrir en tan solo unos segundos.
“Estamos hablando de lesiones que cambian la vida de personas jóvenes, con secuelas funcionales muy severas, y lo más doloroso es que muchas se podrían haber evitado. Por eso, debemos actuar antes de que suceda: prevenir salva vidas y la mejor lesión medular es la que nunca pasa”, afirma la la Dra. Mónica Alcobendas, directora del Hospital Nacional de Parapléjicos.
Concienciar desde casa para evitar el riesgo
Por su momento vital de desarrollo, estos accidentes muchas veces tienen como protagonistas a adolescentes o chicos jóvenes que no miden el riesgo y que, dentro de un grupo, pueden acabar comportándose de forma más peligrosa, por contagio, que si estuvieran solos. Por eso la prevención debe comenzar en el propio hogar, ya que muchas veces les falta esa sensación de vulnerabilidad que puede acabar frenándolos antes de exponerse a una situación que amenace gravemente su salud. Ese exceso de confianza propio de la falta de madurez es la que les hace cometer una imprudencia que en unos pocos segundos puede cambiarles la vida.
Porque, como recuerda la Dra. Helena Bascuñana, presidenta de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), “las lesiones medulares por zambullida son accidentes graves, con consecuencias que habitualmente son irreversibles, pero en muchos casos evitables”. Y añade: “Lanzarse de cabeza al agua sin comprobar antes la profundidad o el fondo puede causar un daño medular y provocar pérdida de movilidad, alteraciones de la sensibilidad o discapacidad permanente. La rehabilitación es esencial para prevenir complicaciones, favorecer la recuperación funcional y mejorar la autonomía y la calidad de vida de las personas afectadas. Pero el mensaje debe ser claro: la mejor lesión medular es la que no llega a producirse. Antes de zambullirse, hay que actuar con cabeza”.
5 pautas a seguir para prevenir el peligro en las zambullidas
Las recomendaciones clave para que una zambullida no se convierta en un riesgo sobre la salud son las siguientes, según los expertos de la campaña:
- Conocer la profundidad. "Nunca hay que zambullirse en aguas en las que no se conoce la profundidad. Siempre se debe estar seguro de que hay la suficiente profundidad para evitar el contacto con el fondo". También hay accidentes de este tipo por tirarse en la orilla de cabeza y dar un golpe contra el fondo.
- Hacer una entrada cauta. "La primera vez que se entre en el agua, hay que hacerlo con los pies para poder evaluar la profundidad y la presencia de objetos sumergidos".
- Mantener una supervisión adecuada. "Los niños y adolescentes deben estar siempre supervisados por un adulto responsable cuando practiquen actividades acuáticas".
- Evitar el consumo de alcohol y otras drogas, "ya que reducen la capacidad de valorar riesgos y tomar decisiones correctas, aumentando la probabilidad de llevar a cabo conductas peligrosas". En verano, los jóvenes y adolescentes pueden tener menos control por parte de sus progenitores y lanzarse al agua cuando sus condiciones no son las adecuadas, con el riesgo que conlleva en todos los sentidos.
- Señalización y educación. "En piscinas y zonas públicas de baño, comprueba que haya señalización clara sobre las áreas seguras para zambullirse y advierte a todos los participantes sobre los riesgos". Es muy importante, además, hacer caso a las indicaciones del personal de salvamento durante todo el tiempo que se esté en la zona acuática.
Qué hacer en caso de accidente por zambullida
Si somos conscientes de que la persona que se ha tirado al agua ha sufrido una lesión por la zambullida, hay que actuar siguiendo estas recomendaciones:
- No mover al lesionado. "La movilización incorrecta puede agravar la lesión. Se debe mantener a la persona quieta y en la posición en que fue encontrada".
- Llamar a los servicios de emergencia. La ayuda médica debe prestarse de inmediato.
- Mantener la calma. Hay que asegurar que el lesionado no corre peligro hasta que llegue la asistencia profesional.








