Una de las experiencias más difíciles para unos padres es tener a su hijo ingresado en Cuidados Intensivos de un hospital. De hecho, la literatura científica ha documentado las repercusiones que esto tiene para los progenitores en forma de niveles elevados de ansiedad, depresión, estrés traumático y sentimiento de falta de control.
Además, es un gran estresor el hecho de que los padres tengan que dejar a un lado su rol de cuidadores para asumir otro más pasivo, ante la imposibilidad de actuar como habitualmente con sus hijos, por los tratamientos o el soporte vital que tengan.
Frente a estas realidades avaladas por la evidencia científica, cualquier avance o experiencia que ayude a minimizar estos problemas tiene un elevado valor. Es el caso de la Biblioteca dels Somns (Biblioteca de los Sueños), puesta en marcha por el Hospital Universitari Dexeus de Barcelona en la planta de Cuidados Intensivos Pediátricos y Neonatales. En este espacio se han reunido libros donados por la editorial Crüilla, para que tanto los progenitores como los hermanos que van de visita puedan tener un acompañamiento y momentos de calma, dentro de un entorno altamente estresante y tecnológico.
Los beneficios de la lectura en voz alta para niños ingresados
Las ventajas de leer en voz alta a niños ingresados ha sido contrastada por distintos estudios. De hecho, en el año 2025, un ensayo clínico internacional demostró que los prematuros entre 24 y 31 semanas de gestación que se exponían con más frecuencia a la voz materna leyendo cuentos mostraban una mayor maduración de las áreas cerebrales relacionadas con el lenguaje.
Hay otros estudios que señalan igualmente cómo los programas de lectura favorecen una mayor interacción verbal entre padres e hijos y preservan las capacidades auditivas y del habla en bebés entre 9 y 19 meses de edad. Si nos referimos a los pacientes pediátricos ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrica (UCIP), los resultados de esta interacción a través de la lectura también han sido corroborados por la literatura científica, y se sabe que escuchar historias durante 30 minutos aumenta de forma significativa los niveles de oxitocina y reduce el cortisol (la hormona asociada al estrés). Esto tiene una respuesta clara en el dolor que sienten los menores, que es menos elevado, y en la sensación más positiva con la que perciben su estancia hospitalaria, reduciendo también los niveles de miedo y ansiedad. Es, además, una herramienta que ofrece mejores resultados que otras, como los juegos y cuyos beneficios se mantienen en el tiempo.
Y los beneficios para sus padres
Si hablamos de cómo reporta esta actividad en los padres, no solo es un distractor, sino que les hace sentir que participan de forma activa en el cuidado de sus hijos. “Con la creación de esta biblioteca en la UCI Neonatal y Pediátrica queremos ofrecer a las familias una herramienta real para conectar con sus hijos y devolverles su papel como cuidadores principales en un entorno donde suelen sentirse impotentes", destaca la Dra. Laia Vega, coordinadora del Área de Intensivos Pediátricos y Neonatales del Hospital Univeritari Dexeus y miembro del grupo de trabajo de la UCI Neonatal y Pediátrica que ha impulsado la iniciativa.
"Ya sea leyendo en voz alta a los neonatos para favorecer su desarrollo o compartiendo historias con los niños ingresados en la UCIP, proporcionamos a las familias una actividad parental concreta y significativa. Al mismo tiempo, hemos pensado en el bienestar de todo el núcleo familiar, incluyendo libros para que los propios adultos puedan gestionar el estrés y títulos para integrar a los hermanos durante las visitas, mitigando así un impacto emocional que a menudo queda invisibilizado. Es un paso firme para humanizar el entorno hospitalario a través de un modelo de cuidado centrado en la familia y plenamente basado en la evidencia científica”, añade.
No importa solo la tecnología: otra forma de cuidado
"A menudo pensamos que los cuidados intensivos dependen exclusivamente de la tecnología. Sin embargo, algo tan sencillo como una madre o un padre leyendo un cuento o un libro puede convertirse en una intervención muy poderosa. La voz de la familia no sustituye a la Medicina, pero sí aporta algo esencial: vínculo, seguridad y humanidad. Y eso también forma parte del cuidado", insiste la intensivista.
¿Cómo reaccionan los padres cuando se les propone leer en voz alta a sus bebés ? "Muchos se sorprenden inicialmente porque no siempre imaginan que un bebé prematuro o gravemente enfermo pueda beneficiarse de algo tan sencillo como escuchar la voz de sus seres queridos. Sin embargo, cuando les explicamos que la lectura no es solo una actividad cultural, sino también una herramienta de vínculo y estimulación, suelen implicarse con mucha ilusión y acercarse a echar un vistazo a la biblioteca", destaca la Dra. Vega.
Y lo mejor es que después de leer, "muchos nos comentan que se sienten más cerca de su hijo, más conectados y más útiles. También refieren que esos momentos les ayudan a reducir la ansiedad y a pasar parte del tiempo de hospitalización de una forma más familiar", resalta.
Una experiencia agradable para toda la familia
Los beneficios de la lectura en voz alta para estos niños son palpables cuando forman parte de la rutina diaria durante el ingreso. "No existe una duración exacta ni una 'dosis' única de lectura. Lo más importante es la regularidad y que la experiencia resulte agradable para la familia y para el bebé", comenta la especialista. "En general, recomendamos sesiones cortas, de entre 10 y 15 minutos, una o varias veces al día, adaptándolas siempre al estado clínico del niño. En bebés muy prematuros o especialmente vulnerables, incluso unos pocos minutos pueden ser suficientes".
Si hablamos de niños más mayores, "la lectura suele tener un efecto muy beneficioso tanto a nivel emocional como conductual. Muchos se muestran más tranquilos y relajados durante la actividad, especialmente en un entorno tan complejo y a veces estresante como una unidad de cuidados intensivos. También observamos que favorece su participación. Dependiendo de la edad, pueden comentar la historia, hacer preguntas, elegir el libro o anticipar lo que va a ocurrir en el relato. Esto les permite recuperar cierta sensación de normalidad y control en una situación en la que muchas decisiones no dependen de ellos", destaca la representante del Hospital Universitari Dexeus. "Además, la lectura ofrece un momento de desconexión respecto a la enfermedad y los procedimientos médicos. Durante unos minutos, el niño vuelve a ser simplemente un niño escuchando una historia junto a su familia. Y eso tiene un enorme valor terapéutico", concluye.








