Laura Escanes y Joan Verdú llevan poco más de año y medio de relación, pero ambos están integrados en la vida y aficiones del otro. Aunque en redes sociales se pueda entrever que su relación es perfecta, hay ciertos obstáculos que no se observan entre likes y publicaciones llenas de fotos idílicas. Por eso, la influencer ha subido un vídeo desde Austria, donde actualmente reside su chico, para hablar de las complicaciones que atraviesa su romance, entre ellas, la distancia. Aunque no se pueden ver todo lo que les gustaría, ambos han seguido adelante con su preciosa historia, demostrando que, cuando hay amor, los kilómetros no importan.
A diferencia de otras relaciones que ha tenido la creadora de contenido -véase la de Risto Mejide o la de Álvaro de Luna-, con Joan todo se aleja un poco más de la lente, de ahí que sus declaraciones sobre su relación hayan calado tanto. En el último vídeo que ha compartido en YouTube, la catalana ahonda en cómo ha sido su rutina en Austria, país en el que vive Joan, y que ha visitado durante cinco días para pasar tiempo de calidad con su pareja. "Me voy cinco días con él porque está entrenando, ya está con la preparación física. Como tengo reuniones online, pues me voy a Austria", ha dicho. Aunque todo sonaba genial, la vida se interpuso en sus planes de pasar unos días de lo más románticos juntos. "No estaremos solos. En mi cabeza eran días de entreno y amor, pues ya no".
"Yo ahora voy a ser ama de casa durante una mañanita, que me he quedado sola", dice en otro momento del vídeo. "Qué vida más tranquila. Cuando paso tiempo en sitios así, también me pasa en Menorca, es que mi mente desconecta muchísimo", asegura. Más tarde, Laura propuso una importante reflexión a sus seguidores: "Aunque nuestra relación sea pública, siempre da pudor enseñar tantísimo, bueno un trozo, porque no lo contamos y mostramos todo. Porque encima es una relación a distancia. Pasamos menos tiempo del que nos gustaría y ese tiempo que a veces estamos lo dedicamos a grabar blogs y un poco a enseñar nuestra relación. Me pongo nerviosa porque llevamos año y medio porque estos vídeos son muy exclusivos de estos días. Creo que abro mucho más mi corazón. Enseño una parte muy vulnerable de mí. Parece que os entrego una parte de mí, así que espero que nos cuidéis mucho", admitía.
Así comenzó su relación
Su historia de amor comenzó a principios de 2025, cuando fueron vistos en una cafetería de Barcelona en actitud cercana. Durante semanas, los seguidores más atentos detectaron coincidencias en sus publicaciones: una foto de Laura donde se intuía otra presencia, una imagen de manos entrelazadas en el perfil de Joan… Hasta que en marzo, la influencer confirmó la relación con una fotografía juntos.
Desde entonces, las muestras de cariño se fueron haciendo habituales. En abril, con la temporada de esquí ya cerrada, Joan compartió una imagen con Laura celebrando el final de la competición en Andorra. A partir de ahí, nuevos deportes compartidos —ciclismo, wakeboard— se han sumado a su rutina, y Laura incluso se ha reído de sí misma llamándose “Barbie deportista”. Curiosamente, fue la nieve quien les unió. Joan Verdú fue profesor de esquí de Risto Mejide, exmarido de Laura y padre de Roma. Años después volvieron a encontrarse y surgió la chispa.
El esquiador andorrano ha representado a su país en múltiples ediciones de los Juegos Olímpicos de Invierno —2014, 2018, 2022 y 2026—, firmando en Milán-Cortina un destacado décimo puesto en eslalon gigante. Durante esos Juegos, Laura se convirtió en su “mayor fan”: viajó hasta Italia para animarlo desde la grada con una bufanda con su nombre y la bandera de Andorra, celebrando cada descenso con emoción y orgullo.
El pasado 23 de mayo, la influencer se derritió en halagos para felicitarle el 31 cumpleaños a su chico. "Para que nunca acaben nuestras llamadas cuando estamos a distancia, nuestros Shanghais, las escapadas a Menorca o a la Rápita, a Austria o Madrid… para seguir improvisando cada semana para vernos, por más bici juntos, para descubrir más restaurantes, por muchas puestas de sol más, para seguir despidiéndonos y sentirnos en un aeropuerto, reencontrarnos en un aeropuerto, para dormir abrazados, para seguir cantando los corazones de cualquier canción en el coche. Para que tu idioma inventado sea mío, y el mío sea tuyo. Por ti. Por nosotros. Felices 31, amor mío. ¡Te quiero!", escribió Laura.











