Si te dicen que son unos buñuelos o unas croquetas redonditas, es probable que en un primer vistazo puedas creerlo. Sin embargo, los Hush Puppies son una receta diferente. Se trata de unos bocados muy típicos del sur de Estados Unidos, que normalmente sirven como guarnición -especialmente con pescado frito- y que tienen como ingrediente principal la harina de maíz (cornmeal).
¿POR QUÉ SE LLAMAN HUSH PUPPIES?
Una de las teorías más populares sobre el origen del nombre explica que los Hush puppies se llaman así porque los cocineros estadounidenses lanzaban estas bolitas de masa a los perros para que dejaran de ladrar (Hush, en inglés, es algo así como 'cállate', mientras que puppies significa cachorritos).
Esta explicación, muy repetida en la tradición popular del sur de Estados Unidos, se sitúa en contextos rurales donde se cocinaban grandes frituras de pescado al aire libre, y era habitual que los perros se acercaran atraídos por el olor. Según la historia, estas pequeñas bolitas de masa frita eran una forma sencilla de distraerlos y mantenerlos tranquilos mientras se terminaba de cocinar. Aunque no existe una única versión confirmada, esta teoría ha perdurado con fuerza en la cultura gastronómica sureña y forma parte del encanto del plato.
¿DE QUÉ ESTÁN HECHOS LOS HUSH PUPPIES?
Además de la harina de maíz, su lista de ingredientes básicos incluye huevo, buttermilk (se puede usar leche entera) y cebolla. En algunas versiones llevan queso también. Con la masa se forman bolitas que se fríen en aceite vegetal.
En España no es tan fácil encontrar cornmeal, pero en su lugar se puede emplear harina de maíz precocida o sémola de maíz. Lo que no se debe usar es Maizena, ya que es demasiado fina y no tiene la misma estructura.
Si no encuentras buttermilk, también es fácil hacerla en casa, tal y como explicamos más abajo. A continuación, mostramos una receta para hacer estas ricas bolitas de forma casera.
RECETA DE HUSH PUPPIES, PASO A PASO
Ingredientes (12-16 unidades)
- 1 taza de sémola de maíz fina (o harina precocida tipo PAN).
- 1/2 taza de harina de trigo común.
- 2 cucharaditas de levadura química (tipo Royal).
- 1 cucharadita de azúcar.
- 1/2 cucharadita de sal.
- 1/4 cucharadita de bicarbonato (opcional; es para que resulten algo más 'aireadas').
- 1 huevo.
- 1/2 taza de buttermilk o leche entera.
- 1/4 taza de cebolla muy picada.
- Aceite vegetal para freír.
ELABORACIÓN
-En un bol mezcla los ingredientes secos: la sémola (o harina PAN), la harina de trigo, la levadura, el azúcar, la sal y el bicarbonato.
-Bate el huevo con la leche (o buttermilk). Incorpora la cebolla picada. Suma todo a la mezcla de ingredientes secos. Con una cuchara, ve mezclando suavemente. La masa debe quedar espesa pero húmeda (como para hacer albóndigas). Si está muy seca, añade 1–2 cucharadas más de leche.
-En una sartén honda o cazo, calienta aceite vegetal a unos 175-180 °C.
-Usa una cucharita para soltar pequeñas porciones de masa en el aceite caliente. Si lo prefieres, puedes bolear un poco previamente las porciones.
-Fríe por tandas (2–3 minutos por cada lado) hasta que estén doradas y crujientes.
-Colócalas sobre papel absorbente para eliminar el resto de grasa.
-Sirve calientes y acompaña con la salsa que prefieras: tártara, miel con mantequilla, remoulade, salsa barbacoa...
A TENER EN CUENTA
- Si no encuentras buttermilk, puedes hacerla de forma casera. Para ello, mezcla 1/2 taza de leche entera + 1 cucharadita de vinagre o zumo de limón. Déjalo reposar 10 minutos y listo.
- Para una versión de Hush puppies con queso, puedes sumar unos 70 gramos de queso rallado (cheddar, gouda, emmental…) una vez has mezclado los ingredientes secos y líquidos. Esto es, incorporarlo al final a la masa, integrarlo, y luego ya freír las bolitas.
CONSEJOS PARA QUE QUEDEN PERFECTOS
Repasamos los tips más importantes para conseguir un buen resultado:
No mezcles en exceso la masa.
Mezcla solo hasta integrar los ingredientes. Basta con que todo quede unido; si trabajas demasiado la masa, los hush puppies pueden perder esponjosidad.
Ajusta bien la textura de la masa.
La masa debe quedar espesa pero húmeda, con una consistencia similar a la de unas albóndigas. Si ves que está demasiado seca, añade un poco más de leche, pero sin aligerarla en exceso.
Controla la temperatura del aceite.
El aceite debe estar entre 175 y 180 °C para que se doren correctamente por fuera sin absorber demasiado aceite. Si está más frío, quedarán grasientos, y si está demasiado caliente, se dorarán rápido sin hacerse bien por dentro.
Forma las porciones de manera sencilla.
Puedes ayudarte de una cucharita o dos para ir dejando caer pequeñas porciones de masa en el aceite, o darles una forma ligeramente redondeada con las manos si lo prefieres. No hace falta que sean perfectas; su aspecto rústico es parte de su encanto.
Fríe en tandas pequeñas.
No pongas demasiadas piezas a la vez en el aceite para evitar que baje la temperatura. Es mejor freírlas en varias tandas para que queden bien doradas y crujientes.
Déjalas sobre papel absorbente.
Una vez fritas, colócalas sobre papel para eliminar el exceso de aceite. Así quedarán más ligeras y agradables al comer.








