Las patatas acordeón que nacieron en un restaurante de Estocolmo y siempre quedan crujientes


Se llaman patatas Hasselback, son muy sencillas de preparar, económicas, riquísimas y, además, no pueden ser más vistosas.


Patatas Hasselback.© Shutterstock
17 de junio de 2026 a las 14:17 CEST

Pocas cosas más simples y ricas como guarnición para un plato principal que unas patatas asadas al horno: fáciles de hacer, gustan a pequeños y mayores, son asequibles y, si las hacemos bien, demuestran cómo el producto más humilde puede ser también increíblemente sabroso. Si os gustan tanto como a nosotros, hoy os mostramos una variante que, quizá, no conozcas: las patatas asadas al estilo Hasselback.

Patatas Hasselback.© Gtresonline
Patatas Hasselback.

¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LAS PATATAS HASSELBACK?

Su nombre viene dado por el restaurante en el que comenzaron a cocinarse, llamado Hasselbacken y ubicado en Estocolmo (según la mayor parte de teorías, su autor fue Leif Ellison, un chef en prácticas que trabajaba en este establecimiento allá por 1953). De ahí que, muchas veces, esta receta sea también conocida como ‘Patatas al estilo sueco’.

En realidad, son similares en su preparación a las patatas asadas al horno tradicionales, pero tienen una particularidad muy específica: y es su corte en forma de láminas finas, sin llegar a rebanar el tubérculo del todo, lo que le confiere un bonito aspecto de acordeón.

Más allá de lo puramente estético (lo cierto es que quedan realmente vistosas), este corte tiene también otros beneficios: preparadas así, las patatas quedan crujientes por fuera y muy suaves por dentro; al estar abiertas, la cocción se facilita. Además, se impregnan mejor del sabor de las hierbas y condimentos, ya que podemos introducirlos entre las láminas de la patata.

Patatas Hasselback.© Gtresonline

Es precisamente ese laminado la única parte en la que debemos prestar un poco más de atención, para que queden más o menos iguales. No obstante, tal es la popularidad de esta receta que incluso existen gadgets de cocina (cortadores Hasselback) expresamente diseñados para hacer este corte tan vistoso (que, por cierto, también puede aplicarse a otras hortalizas y otros tubérculos: zanahorias, boniatos, remolacha…).

Existen gadgets especialmente pensados para hacer estas patatas. © lekuees
Existen gadgets especialmente pensados para hacer estas patatas.

LA RECETA CLÁSICA SUECA Y SUS VARIANTES

En la versión clásica sueca, las patatas se untan con mantequilla derretida, se hornean y, a mitad de cocción, se espolvorean con pan rallado (a veces mezclado con un poco de queso de tipo gayer o parmesano) para conseguir esa capa superior crujiente tan característica.

Sin embargo, hoy en día podemos encontrar muchas versiones más modernas. Es, por ejemplo, común prescindir del pan y sumar hierbas aromáticas como romero, tomillo, perejil… Es el caso de la receta que vamos a aprender a preparar. Pero antes vamos a recordar algunos tips básicos para hacer este tipo de patatas.

CONSEJOS BÁSICOS PARA HACER UNAS BUENAS PATATAS HASSELBACK

  • Escoger la patata adecuada
    Lo ideal es utilizar patatas de tamaño mediano, forma alargada y bastante regular, ya que resultan más fáciles de cortar y se cocinan de manera uniforme. Además, es recomendable que tengan la piel fina, puesto que esta se volverá crujiente durante el horneado y contribuirá a que las patatas mantengan mejor su forma. La Kennebec o la Monalisa pueden funcionar bien.
  • No pelarlas
    A diferencia de otras recetas de patatas al horno, en las Hasselback conviene conservar la piel. Además de aportar textura y sabor, ayuda a que las láminas permanezcan unidas durante la cocción y evita que la patata se deshaga.
  • Hacer cortes uniformes
    El característico efecto acordeón depende en gran medida de que las láminas tengan un grosor similar. Como decíamos antes, si te ayudas de un gadget específico para ello, el éxito está asegurado.
  • No escatimar en grasa
    La mantequilla, el aceite de oliva o la combinación de ambos son fundamentales para obtener unas Hasselback doradas y crujientes. Además de aportar sabor, ayudan a que las láminas se separen durante el horneado y favorecen un acabado más apetecible.
Patatas Hasselback.© Gtresonline
  • La temperatura del horno
    Para conseguir una superficie crujiente y un interior tierno, el horno debe estar bien precalentado. Lo habitual es trabajar alrededor de 200 °C; temperaturas demasiado bajas pueden hacer que las patatas se cuezan correctamente, pero sin desarrollar ese atractivo acabado dorado característico.
  • Tener paciencia con el horneado.
    El tiempo necesario dependerá del tamaño de las patatas, pero en la mayoría de los casos oscilará entre 50 y 60 minutos. Más que fijarse únicamente en el reloj, conviene observar el resultado: las láminas deben haberse abierto, los bordes han de estar dorados y crujientes y el centro debe atravesarse fácilmente con un cuchillo.
  • Hacer tus propias versiones
    Además de con hierbas aromáticas, no es extraño ver versiones de patatas Hasselback con otros ingredientes (quesos, bacon, jamón, cebolla caramelizada o setas), que se añaden entre las láminas o en la superficie para aportar más sabor.

RECETA PARA HACER EN CASA LAS PATATAS HASSELBACK

Ingredientes 

  • 8 patatas medianas (unos 150 g cada una, aproximadamente 1,2 kg en total).
  • 4 cucharadas (60 ml) de aceite de oliva virgen extra.
  • 30 g de mantequilla derretida.
  • 1 cucharadita de sal fina.
  • ½ cucharadita de pimienta negra recién molida.
  • 1 cucharada de hojas de tomillo fresco o 2 ramitas de romero fresco.
  • Sal en escamas para terminar (opcional).
Puedes usar dos cucharas de madera para ayudarte a hacer los cortes a las patatas.© Gtresonline
Puedes usar dos cucharas de madera para ayudarte a hacer los cortes a las patatas.

ELABORACIÓN 

Precalienta el horno a 200°C (con calor arriba y abajo).

Las patatas 

Lava muy bien las patatas bajo el grifo para eliminar cualquier resto de tierra y sécalas con papel de cocina. Realiza cortes transversales cada 3 o 4 milímetros en cada patata (sin pelar), procurando no llegar hasta la base para que las láminas permanezcan unidas. Un truco, si no tienes cortador específico: coloca cada patata entre los mangos de dos cucharas de madera, como en la imagen, a modo de tope.

El aliño 

En un cuenco pequeño, mezcla el aceite de oliva virgen extra con la mantequilla previamente derretida. Añade la sal y la pimienta negra recién molida, removiendo bien hasta obtener una mezcla homogénea. Reserva las hojas de tomillo o el romero para más adelante, evitando así que se quemen en el primer tramo de horneado.

Horneado: 

Dispón las patatas en una bandeja o fuente apta para horno y píntalas generosamente con aproximadamente la mitad del aliño, procurando que penetre entre los cortes. Introduce la bandeja en el horno precalentado y hornea durante 30 minutos.

Retira la bandeja del horno. Mezcla el resto del aliño con las hojas de tomillo o el romero finamente picado y vuelve a pincelar las patatas. Con ayuda de un cuchillo fino, una brocha de cocina o incluso un tenedor, separa ligeramente las láminas para facilitar que la grasa se introduzca entre ellas y, con una cuchara, recoge el jugo del fondo de la bandeja para verterlo por encima.

Vuelve a introducir las patatas en el horno y continúa la cocción durante 20 o 30 minutos más, dependiendo de su tamaño. Estarán listas cuando los bordes aparezcan bien dorados y crujientes, las láminas se hayan abierto formando el característico efecto acordeón y el centro pueda atravesarse fácilmente con la punta de un cuchillo. Si notas que los bordes se doran demasiado rápido, pero el centro sigue algo firme, baja la temperatura a 180°C durante los últimos minutos.

Servicio: 

Retira las patatas del horno y sírvelas inmediatamente. Si lo deseas, añade unas escamas de sal y unas hojas frescas de tomillo o romero para realzar su aroma y presentación.