Después de dos "sí, quiero" —el primero, en una ceremonia civil en Londres; el segundo, en Palermo (Sicilia) en una espectacular celebración que duró tres días— Dua Lipa y Callum Turner ya han regresado al 'trabajo'. La cantante ya se ha dejado ver, radiante y de blanco (de nuevo) por las calles de Nueva York, pero pueden decir que antes de volver al ajetreo de la Gran Manzana han disfrutado de una idílica luna de miel… a la italiana.
La pareja no quiso quedarse eternamente en el sur y se dio a la dolce vita recorriendo algunos de los lugares más emblemáticos del país transalpino. Desde Porto Ercole (en la provincia toscana de Grosseto) a Positano (considerada la "joya" de la Costa Amalfitana). Los recién casados han paseado su amor por todos los rincones y parece que no se han dejado nada en su lista.
La cantante, de hecho, compartió algunas instantáneas en sus redes sociales, donde nos ha confirmado que una de sus paradas fue Roma, la Ciudad Eterna, donde, por supuesto, visitó el Coliseo (una parada imprescindible).
Un palazzo de Coppola y una villa de Jean Paul Getty
Y de ahí, a tan sólo cuarenta minutos en coche, se encuentra La Posta Vecchia. Dua y Callum han estado en esta histórica villa del siglo XVII que perteneció a una familia aristocrática, los Orsini, y en los sesenta se convirtió en el refugio romano del billonario Jean Paul Getty, quien decidió decorarla con espectaculares obras de arte: tapices, bustos de mármol de emperadores romanos y antigüedades como un mapa de Giovanni Battista Piranesi. Y no sólo eso, porque cuando pasó a manos del magnate, durante su restauración, descubrieron que ahí había una villa romana del siglo II a.C., así que en sus jardines todavía se pueden ver las ruinas. Durante las excavaciones, se encontraron desde antiguos muros y mosaicos llenos de colores a mármoles africanos y griegos y una variedad de vajillas.
No fue, eso sí, la única Villa. También pasaron por Villa Treville, que ha tenido otros huéspedes tan conocidos como Elizabeth Taylor y Jennifer Lopez.
También tuvieron tiempo para quedarse en un palazzo, Margherita, que también esconde una historia singular. Situado en el recóndito pueblo de Bernalda, fue construido hacia mediados del siglo XIX por la familia Margherita, y fue adquirido por Francis Ford Coppola en 2004. El reconocido director quería transformarlo en un pequeño y lujoso hotel boutique italiano, porque aquel su abuelo, Agostino Coppola, había nacido y crecido allí.
Agostino siempre se refería a su querido pueblo como 'Bernalda bella', y Francis quiso hacer un homenaje a sus raíces, comprando este palazzo. En su interior, se pueden encontrar elegantes baldosas en los suelos (que fueron restaurados conservando el mármol original) y techos con frescos pintados a mano.
Días de sol, playa… y, también, mucha lectura. La artista es una lectora voraz —tiene su propio club, Service95—, y, ahora, se ha lanzado a una nueva aventura empresarial, abriendo su propia librería, Manifesto Library, en el interior de la histórica Livraria Lello, situada en Oporto, en Portugal.








