Sara Carbonero, sobre el último libro que ha leído: "Me ha dejado muy, muy tocada”


En una de sus últimas publicaciones en redes sociales, la periodista ha compartido una de las lecturas que más le ha impactado. Sonia Díaz Rois, coach, nos explica por qué es tan importante el mensaje de este libro


© Sara Carbonero
18 de agosto de 2026 a las 17:30 CEST

Hay libros que nos entretienen durante unos días y otros que consiguen algo bastante más difícil: que sigamos pensando en ellos después de haber cerrado la última página. Eso es precisamente lo que le ha ocurrido a Sara Carbonero con La vida al final, la última novela de Bernhard Schlink (Editorial Anagrama): "Me ha encantado y me ha dejado muy, muy 'tocada'", ha confesado la periodista en sus redes sociales.

El libro parte de una situación que probablemente ninguno queramos imaginar: ¿qué harías si te dijeran que te quedan solo unas semanas de vida? ¿Intentarías averiguar todas las verdades sobre las personas que quieres, aunque algunas pudieran hacerte daño? ¿O dedicarías ese tiempo a cuidar, proteger y dejar lo mejor posible a quienes van a continuar cuando tú ya no estés?

Sin leerlo, podemos pensar que se trata de una historia dura que habla, como el título indica, del final de la vida. Sin embargo, Sara Carbonero tiene una doble lectura que ha compartido en su post: "Parece que habla de la muerte, pero en realidad habla de la vida", reflexiona Carbonero. Y quizá ahí esté la razón por la que la historia resulta tan incómoda y, al mismo tiempo, tan atractiva. Nos enfrenta a una pregunta que solemos evitar: si sabemos que nuestro tiempo es limitado, ¿por qué vivimos tantas veces como si fuera infinito?

La naturaleza es muy importante para ella© saracarbonero

El libro que ha dejado "muy, muy tocada" a Sara Carbonero

La vida al final, publicada en España en abril de 2026, tiene como protagonista a Martin, un abogado de 76 años que recibe inesperadamente el diagnóstico de una enfermedad terminal. Está casado con una mujer mucho más joven y es padre de un niño de seis años. De repente, el futuro deja de ser una abstracción: Martin tiene que decidir qué quiere hacer con el tiempo que le queda.

Su autor, Bernhard Schlink, conoce bien los dilemas morales. Además de escritor, ha sido jurista, profesor de Derecho y juez y alcanzó reconocimiento internacional con El lector. En sus historias aparecen con frecuencia cuestiones relacionadas con la responsabilidad, las decisiones y las consecuencias de nuestros actos.

Esta es la primera novela de Schlink que lee Sara Carbonero y, según cuenta, le ha dejado con "muchísimas ganas" de seguir descubriendo al autor. Pero, sobre todo, le ha hecho plantearse qué merece realmente nuestra atención cuando el tiempo deja de parecernos ilimitado.

"Al final la pregunta no es cuánto tiempo nos queda, sino qué hacemos con aquello que todavía podemos salvar", escribe la periodista.

Sara Carbonero con el libro La vida al final, de Schlink

¿Por qué saber que nuestro tiempo es limitado cambia nuestras prioridades?

Pensar que nuestra vida tiene un final puede resultar incómodo. Sin embargo, hacerlo de vez en cuando también puede servir para observar desde cierta distancia cómo estamos viviendo ahora. Para la coach y mentora Sonia Díaz Rois, tan importante es proyectarnos hacia lo que vendrá como ser capaces de regresar después al momento actual. 

De hecho, propone realizar un viaje mental hacia adelante. "Tenemos la capacidad de poder hacer viajes en el tiempo mentalmente para imaginar cómo nos gustaría mirar, observar nuestra vida cuando estemos llegando al final", señala.

Existe incluso un ejercicio que consiste en imaginar nuestro propio obituario. Aunque de entrada pueda parecer algo sombrío, la finalidad es justamente la contraria: utilizar esa perspectiva para descubrir qué consideramos realmente valioso. "Podemos plantearnos unas preguntas. Por ejemplo, ¿qué nos gustaría que dijeran de nosotros? ¿Qué queremos haber aportado? ¿Qué queremos que se recuerde? ¿A qué personas hemos cuidado? Y también qué experiencias nos llevamos", explica la mentora.

Asismismo, la experta explica que mirar nuestra vida desde ese lugar puede ayudarnos a distinguir lo verdaderamente importante de todo lo demás, que tanto ruido nos genera y nos despista".

Sin embargo, el ejercicio no consiste en quedarse pensando en un futuro lejano. Hay que regresar. "Después de este viaje hay que volver, porque ese viaje al futuro solo tiene sentido si nos sirve para tomar decisiones en el presente, que es lo que realmente existe y desde donde podemos crear".

Una escapada en mitad del verano más difícil de su vida© saracarbonero

Cómo vivir para no arrepentirnos después

Cuando pensamos en aprovechar la vida es fácil imaginar una lista de experiencias pendientes: hacer aquel viaje, cambiar de trabajo, conocer determinados lugares o cumplir objetivos que llevamos años aplazando. Pero Sonia Díaz Rois propone plantearlo de otra manera.

"Más que centrarnos en hacer o no hacer muchas cosas, deberíamos preguntarnos cómo queremos vivir y qué clase de persona queremos ser", señala.

Hay una frase, cuenta, que escucha con frecuencia entre las personas que acuden a su consulta: "Quiero ser buena persona". Detrás de esas palabras existe un deseo que va más allá de sentirse bien con uno mismo. "Quieren sentir que también cuidan de los demás, que generan espacios de confianza, que además de querer también se sienten queridas y que generan espacios a su alrededor en los que las personas estén un poquito mejor", explica.

Pero hay otra pregunta que deberíamos hacernos: ¿qué estamos posponiendo? No siempre se trata de grandes decisiones. A veces son conversaciones que evitamos, experiencias que dejamos para más adelante o gestos de afecto que damos por hecho que podremos expresar en otro momento.

"Hay decisiones, conversaciones, experiencias o incluso muestras de cariño, ese abrazo, ese beso, ese 'te quiero', que aplazamos como si tuviésemos todo el tiempo del mundo, cuando no es así", advierte.

De ahí que, para Díaz Rois, una de las claves sea intentar vivir de manera coherente con aquello que verdaderamente valoramos: "Creo que es fundamental vivir con esa coherencia para que, cuando miremos atrás, podamos reconocer esa vida como verdaderamente nuestra".

Sara Carbonero posa en una casa de pueblo© saracarbonero

Pensar en nuestra propia mortalidad también puede ayudarnos a vivir

Como decíamos, hablar de la muerte sigue resultando incómodo. Tendemos a apartarla de nuestra vida cotidiana como si pensar en ella pudiera acercarla. Para Sonia Díaz Rois, sin embargo, tener presente que nuestra existencia es limitada puede producir justamente el efecto contrario: hacernos más conscientes de la vida.

Y eso no significa vivir pendientes del final. "Ser conscientes de nuestra mortalidad tampoco tiene por qué significar vivir con miedo ni obsesionarnos con el final, sino que puede provocar precisamente todo lo contrario: ayudarnos a valorar más lo que tenemos mientras lo tenemos".

El colgante con la palabra "mamá" refleja cómo Sara Carbonero mantiene muy presente a su madre en su día a día© saracarbonero

No dejar la vida para después

Quizá esta sea también una de las razones por las que La vida al final ha impactado tanto a Sara Carbonero. Martin se enfrenta de golpe a una certeza que nosotros conocemos pero conseguimos olvidar casi todos los días.

Y no hace falta recibir una mala noticia para preguntarnos qué haríamos de otra manera si fuéramos verdaderamente conscientes de ello. Es mejor prestar más atención a la vida que ya tenemos en lugar de esperar continuamente a la siguiente.

Sara Carbonero lo resume al hablar de la novela: "Quizá vivir también sea elegir qué verdades merecen llegar hasta el final. Para poder irte en paz. Para dejar lo mejor posible a los que se quedan".