María Porto es una de las mujeres que mejor conoce el sector del arte en nuestro país. Reconocida, recientemente, entre las Top 100 Mujeres Líderes en España, fue una de las galeristas más jóvenes en ponerse al frente de la histórica galería Marlborough en España. “Aunque empecé desde abajo, en la recepción, la verdad es que fue allí donde realmente aprendí la profesión”, nos confiesa. “Después de haber pasado por prácticamente todos los departamentos, llegó la oportunidad de dirigir la galería”. Todo un hito.
“Con 34 años ya llevaba 12 en Marlborough. Era una etapa increíble y me había abierto muchísimas puertas, pero tenía claro que no quería empezar mi carrera en una empresa y terminarla en ella. Sentía la necesidad de dar un paso más, de construir algo propio, así que decidí arriesgar” y se lanzó.
Sin embargo, hace unos años, parecía que había decidido alejarse de ese mundo que tanto le apasiona, pero nada más alejado de la realidad. En realidad, había decidido continuar desde un plano más discreto, hasta que regresó, con renovada energía, con un proyecto que comparte con su pareja, el también galerista y coleccionista David Bardía, que cuenta con una larga trayectoria vinculada también a las antigüedades.
El mejor equipo
María y David se conocieron a través de un amigo común, justo después de la pandemia, cuando ella estaba buscando un Miró para un amigo y él tenía una obra. “Hicimos la operación y, a partir de ahí, seguimos en contacto. Todo empezó entre nosotros muy poco a poco, de una manera muy natural, casi sin darnos cuenta, hasta que entendimos que había algo más que trabajo…”, nos cuenta María.
"Siempre me ha apasionado el arte. Desde pequeña, mi padre (Juan Antonio Porto) nos lo acercaba y nos enseñaba a mirarlo con curiosidad y sensibilidad", nos dice María
“David es una persona muy seria en los negocios, y eso me gustó desde el principio. Trabajar juntos, cuando hay pasión por lo que haces, resulta fácil. Además, respetamos nuestras parcelas; cada uno conoce los puntos fuertes del otro, y eso nos hace equipo”.
Juntos forman el tándem perfecto. Ella es su cómplice y su inspiración, “tiene una sensibilidad extraordinaria para detectar a un artista y la esencia de una obra”, nos comenta David. “Yo, quizá, soy más analítico y metódico. Nos equilibramos, y eso se refleja tanto en la galería como en nuestra vida cotidiana”.
Ahora nos abren las puertas de su espectacular casa a las afueras de Madrid. Un refugio desde el que se puede divisar, a lo lejos, El Escorial. “Nos encanta su entorno tranquilo, la sensación de paz… El proceso de decoración fue una prolongación natural de nuestro trabajo como galeristas. Poco a poco, fuimos decorándola con obras de arte, nuestra pasión y nuestra forma de vivir”. Porque, para ellos, este es mucho más que el lugar donde viven: “es un espacio en el que podemos desconectar del ajetreo diario y disfrutar de la naturaleza”.
"En realidad, siempre he seguido ejerciendo mi profesión, quizá, desde un plano más enfocado al mercado secundario, menos visible, pero nunca lo dejé porque no podría vivir sin ello"
María, ¿recuerdas ese primer momento en el que decidiste que el arte sería tu profesión?
Siempre me ha apasionado el arte. Desde pequeña, mi padre (Juan Antonio Porto, uno de los guionistas más importantes de nuestro país) nos lo acercaba y nos enseñaba a mirarlo con curiosidad y sensibilidad. Sin embargo, fue el año en que colaboré con la galería Marlborough durante la feria ARCO cuando supe con certeza que quería dedicarme a ser galerista, que considero que es una de las profesiones más bonitas que existen, porque te permite vivir el arte desde múltiples perspectivas. ”Ser galerista es, para mí, una forma de aprendizaje constante".
¿Cómo nace la galería María Porto y David Bardía en vuestro espacio de Villanueva y por qué era importante crear tu proyecto en El Corte Inglés de Castellana?
Conocí a David en el ámbito de las operaciones del mercado secundario. A partir de entonces, comenzamos a colaborar, ya que él destacaba por su sólida experiencia en este segmento, mientras que yo aportaba un conocimiento más profundo del mercado primario, y poco a poco surgió la idea de unir fuerzas. Vimos la oportunidad de enriquecer lo que él estaba desarrollando hasta ese momento, incorporando una visión más vinculada al trabajo de galería. A partir de ahí, me fui haciendo cargo de la parte más centrada en el ámbito galerístico, y así nació una colaboración mucho más estructurada. Por mi parte, ya gestionaba un espacio de arte dentro de El Corte Inglés y, en aquel momento, entendí que mi verdadera obsesión era democratizar el arte y acercarlo al gran público.
"He aprendido que, cuando eres tenaz y constante, el tiempo acaba colocando las cosas en su sitio. También que, en ocasiones, ser mujer sigue siendo más complicado"
“No podía vivir sin ello”
¿Has intentado transmitir ese amor por el arte a tu hijo Diego?
Diego es una persona muy culta. Estoy convencida de que, en gran medida, le ha influido la vida que le ha tocado vivir. No puedo estar más orgullosa de él. Es una persona íntegra, con valores sólidos y una gran sensibilidad. Y, además, no lo ha tenido fácil. Criar a un hijo sola, asumir todas las responsabilidades no es sencillo. Seguramente ha habido renuncias, cosas que han faltado en el camino, pero, aun así, Diego es, de verdad, una persona con mayúsculas.
Hubo una etapa en la que pensamos que te alejaste de tu carrera, para volver después con más fuerza que nunca. ¿Quién es hoy María Porto y cómo cambió tu perspectiva en esta segunda etapa?
En realidad, siempre he seguido ejerciendo mi profesión, quizá, desde un plano más enfocado al mercado secundario, menos visible, menos en primera línea, pero nunca lo dejé. Primero, porque no podría vivir sin ello; y segundo, porque también necesitaba trabajar para salir adelante. ”María Porto sigue siendo, en el fondo, aquella niña del año 92 que soñaba con ser galerista. Por supuesto mantengo intacta la ilusión, pero con la experiencia de hoy.
¿Cómo viviste los momentos en los que tu vida personal eclipsó tu carrera profesional, qué aprendiste de ellos?
He aprendido que, cuando eres tenaz y trabajas con constancia, el tiempo acaba colocando las cosas en su sitio. También he comprobado que, en ocasiones, ser mujer sigue siendo más complicado que ser hombre. Es una realidad que forma parte del camino. Y, sobre todo, que los sueños personales terminan imponiéndose cuando se trabajan día a día, sin rendirse y sin perder la ilusión.
“A nivel personal, María es mi mujer, mi cómplice y mi inspiración. A nivel profesional, es mi mejor socia”, nos asegura David
¿Qué proyectos tienes a corto plazo y cómo te gustaría verte en el futuro?
Seguir trabajando en equipo es, para mí, una forma de construir futuro. Sueño con abrir nuevos espacios, cruzar fronteras, hacer que nuestro proyecto respire en otros lugares y crezca en cada feria, en cada encuentro. Me veo, con los años, al frente de las galerías: descubriendo miradas nuevas, acompañando a quienes un día fueron jóvenes y hoy sostienen el tiempo con su obra. Y, por encima de todo, deseo dejar un legado vivo, cuidado, para que cuando ya no estemos, otros continúen el camino con la misma pasión, la misma entrega y el mismo amor por el arte.
Habla David
¿Desde cuándo vivís en esta casa?
Vivimos en esta casa desde hace varios años. La construí desde el inicio antes de conocer a María, fue un reto y un proyecto personal para mí con el que siempre había soñado y que ahora comparto con ella. El proceso de decoración fue una prolongación natural de nuestro trabajo como galeristas. Seleccionamos cada pieza con el mismo criterio con el que elegimos obras para una exposición: buscando coherencia, diálogo y emoción. La mezcla de materiales, colores neutros y texturas cálidas nos permitió crear una atmósfera serena, donde el protagonismo recae en las obras que habitan cada estancia.
¿Cómo es convivir y trabajar con tu pareja?
Convivir y trabajar juntos ha sido un aprendizaje constante. Compartimos una misma visión estética, pero aportamos miradas distintas: esa diferencia enriquece nuestro trabajo y mantiene viva la conversación creativa. ”A nivel personal, María es mi mujer, mi cómplice y mi inspiración. A nivel profesional, es mi mejor socia. Esta casa, nuestro espacio compartido, es también un reflejo de esa complicidad: una fusión entre dos maneras de entender el arte, el amor y la vida.
"Por encima de todo, deseo dejar un legado vivo, cuidado, para que cuando ya no estemos, otros continúen el camino con la misma pasión, la misma entrega y el mismo amor por el arte"
¿Cómo definirías quién eres hoy y cómo la pasión por el arte ha marcado tu vida?
Hoy me definiría como alguien trabajador, metódico, profesional, cercano y constante que vive entre la emoción y la mirada. El arte ha marcado cada etapa de mi vida, no solo como profesión, sino como forma de entender el mundo.



















