La vida de Paloma San Basilio dio un giro de 180 grados tras el fallecimiento de su hermana durante la pandemia. Viendo cómo su mundo, su día a día y su corazón se tambaleaban, la cantante, actriz y escritora decidió poner tierra de por medio y comenzar una nueva etapa en un lugar donde respirar. Fue justo en ese momento cuando el valle navarro de Baztán se convirtió en su refugio. A sus 75 años, terminó el pasado mes de abril una de sus giras más especiales en Miami, Gracias, y está inmersa en dos apasionantes proyectos. Por un lado, Dulcinea, la obra con la que ha regresado al teatro; y, por otro, su tercera novela, Uxoa, el secreto del valle.
© Víctor CucartAlejada del bullicio de la gran ciudad, Paloma San Basilio ha reconstruido su vida personal y nos abre las puertas por primera vez de su hogar, donde escribe, pinta y pasea entre montañas. "La casa la compré en 1999: un caserío del siglo XVII que rehabilité con muchísimo respeto, conservando su esencia, sus piedras y sus maderas", nos cuenta. Una fortaleza que transmite esa personalidad única de la artista y que ha decorado con piezas que cuentan historias, muebles que guardan la esencia de sus viajes por países exóticos y que rompen con la imagen tradicional del caserío blanco y frío.
© Víctor CucartUn caserío "con alma"
"Llego aquí y encuentro el silencio. Siempre hay algo que hacer: calentar la voz, ir al vivero, plantar algo, mover plantas", confiesa la cantante en una sincera entrevista donde hace balance de su vida. El diseño de su imponente refugio navarro destaca por tres claves diferenciadas. Primero, la recuperación de la arquitectura vernácula, gracias al destacado uso de la piedra vista, que es la gran protagonista en la estructura y genera un diálogo entre lo tradicional y lo renovado. Con una estética acogedora, es una apuesta por la carpintería tradicional, como se puede observar en el techo, donde las vigas de madera vista y las tejas de cerámica envejecida son una lección de diseño absoluto. En segundo lugar, se ha utilizado el color azul añil como hilo conductor, es un recurso de cohesión visual muy potente y, además, un guiño al estilo mediterráneo que rompe con la sobriedad.
Como detalle final, el paisajismo no pasa desapercibido. Integradas como un detalle más de la decoración, las plantas no están elegidas al azar, sino que se ha intentado conseguir un estilo cottage con plantas aromáticas como las lavandas o geranios que llevan cualquier espacio de color y fragancia. Las especies trepadoras integran de manera orgánica la naturaleza salvaje que rodea la casa.
© Víctor CucartUna entrada con aire señorial
Los espacios exteriores se han dispuesto como una prolongación del interior de la vivienda, creando fluidez y armonía entre "lo de fuera" y "lo de dentro". Lo primero que llama la atención es la escalinata de piedra envejecida y maciza que da ese aire señorial y monumental. Este pequeño porche, sostenido por pilares simétricos, mantiene el equilibrio y la serenidad, relajando la dureza de la piedra.
En esta zona, el azul vibrante de la mampostería enmarca la entrada, funcionando como un foco de luz hacia el interior. Dada la ubicación del histórico caserío, la vegetación actúa como parte de la decoración. Los arbustos dan frescura y los rosales un toque romántico, una mezcla que aligera el paisaje asilvestrado de manera elegante.
© Víctor CucartEL salón: inspiración mexicana que rompe moldes
No es solo un salón llamativo; es un reflejo de la vida de Paloma San Basilio, su música y sus viajes. "Empiezas por la planta de abajo y es como si fueras recorriendo mi historia, pero también la de mis padres y la de mi tío, que era un gran coleccionista de antigüedades", nos ha explicado. Este espacio rompe con la sobriedad gracias, por ejemplo, al color naranja de las paredes, que genera una atmósfera cálida al fundirse en perfecta armonía con el tono de las ventanas. El techo es una auténtica joya de la arquitectura original con sus vigas de madera oscurecida.
"Empecé trayéndome los muebles de mi casa de Cuernavaca, de México, y eso hizo que el caserío adquiriera una personalidad muy especial"
Aquí los muebles tienen un gran peso, puesto que se rompe con la revista de catálogo, apostando por piezas de carácter artesanal. El armario con cuarterones policromados de ángeles y la cómoda son ejemplo de que cada elemento tiene una historia detrás y elevan la decoración del salón. Al igual que los detalles decorativos, que reflejan la trayectoria personal y profesional de la intérprete. Dos elementos a tener en cuenta, la alfombra de pelo largo en azul turquesa y el impresionante óleo impresionista que preside el salón.
© Víctor CucartLa técnica del 'Mix & Match' sin miedo
"En esta casa hay auténticas joyas, piezas con muchísima vida detrás. Luego están los recuerdos: cosas que te han ido regalando, objetos que pertenecieron a personas importantes para mí. Todo con alma. Por eso me siento aquí tan cómoda", así resume la propia cantante el interiorismo de su hogar y no está equivocada. Este histórico caserío representa a quien lo habita y esa es una de las bases principales de cualquier profesional de la decoración.
Lo que está claro es que el azul, en todas sus tonalidades, es el eje central de cada rincón. Los sofás, en este caso, funcionan incluso como un lienzo sobre el que destacan la combinación de estampados, como el botánico, los étnicos y los geométricos, todos con la misma intensidad que desafía al minimalismo frío. El uso de figuras tradicionales, como el querubín de terracota, flanqueado por esferas de vidrio soplado en azul cobalto y cajas de cristal, demuestra cómo crear composiciones con volumen e historia sobre cualquier superficie libre, atrapando el foco visual de inmediato.
Con cierto carácter barroco, se erige el gran espejo con marco dorado tallado que cuelga de la pared, cuya función estratégica es dar más amplitud al espacio mientras que duplica la luz natural que entra por las ventanas. Pero si hablamos de iluminación, no podemos pasar por alto las lámparas de mesa que se erigen como esculturas gracias a su base de cerámica pintada a mano con motivos en zigzag.
© Víctor CucartUn rincón donde respirar
En pleno valle navarro de Baztán, Paloma encontró consuelo tras la pérdida de su gran pilar, su hermana Maite, con la que compartió gran parte de su vida. Aquí ha vuelto a renacer y cada rincón es testigo de ello.
"Poco a poco se convirtió en el lugar donde todo terminaba encontrándose"
México está muy presente en cada metro, como podemos ver en los tonos mandarinas y azules que bañan la casa. Pero también las piezas francesas, con ese guiño cottage que tanto nos gusta, las antigüedades familiares y objetos que ha ido recopilando durante sus 75 años tienen aquí un lugar especial, donde todo convive en equilibrio.
© Víctor CucartGeometría y color: el equilibrio (no) es imposible
Este plano cenital es fantástico porque revela la verdadera geometría y el esqueleto de la distribución del salón. ¿Y que desvela? Es sencillo, esta imagen desde arriba revela el auténtico truco de interiorista para organizar el salón: la alfombra estilo kilim que da orden visual y fluidez al espacio, delimitando la zona de relax en torno a los sofás y la mesa auxiliar.
Con la distribución en "L" todo gira en torno a las ventanas, volviendo a dar al paisaje natural el lugar que se merece.
© Víctor CucartPiezas de autor: clavecín histórico y brasero en bronce
Tal y como Paloma San Basilio ha contado, poco a poco, ha llenado su casa con muebles que pertenecieron a sus padres y a su tío, gran amante de las antigüedades. En este pequeño espacio que eleva el salón, vemos dos auténticas joyas históricas. Por un lado, el clavecín -instrumento de teclado- en madera noble pulida, es el gran protagonista y aporta una elegancia indiscutible, fiel reflejo de la que la propia artista derrocha en cada escenario. Por otro lado, el brasero antiguo en bronce destaca por su potente y original base tradicional en un soporte casi escultórico.
Dentro de esta escena, también destaca el bodegón sobre el instrumento y los elementos que decoran la estantería y visten las paredes. El gran contraste llega de la mano de la silla con funda en lino en color crudo, que introduce un punto de luz neutro y aporta un toque de romanticismo rústico.
© Víctor CucartUn salón de campo inglés
La intérprete de temas inolvidables como Juntos, Luna de miel o No llores por mí, Argentina creció en un cortijo familiar en Carmona (Sevilla, por lo que ahora valora más esta vida sencilla, rodeada de naturaleza y animales. Este encantador salón con acento "british" tiene los tres ingredientes perfectos de una estancia en pleno campo: piedra, madera y flores. Dividida en dos ambientes, las paredes de piedra vista y el frente pintado en mostaza suave dulcifican el espacio y crean un clima acogedor.
Los estampados florales, al más puro estilo inglés, rompen con la rigidez de lo que se entiende tradicionalmente por una casa de campo y evocan a los salones de la campiña inglesa con esos tonos en rosa, coral y verdes, que dan un toque nostálgico y elegante.
La gran alacena pintada en verde oliva que se visualiza al fondo es el mueble estrella. Al mostrarse con las puertas abiertas, se convierte en un mueble bar espectacular repleto de copas y vajilla. Es el truco perfecto para dar un aire vividor y sofisticado a un rincón rústico. Es un escenario perfecto donde conviven la música y el arte. El piano es toda una declaración de intenciones, junto a las partituras abiertas y el candelabro, delata la sensibilidad artística de la casa.
© Víctor CucartForja, madera y un espejo escultórico visten el comedor
Aquí no hay otro protagonista que el imponente espejo que corona el comedor en la pared principal. Su marco de madera tallada a mano recrea ramas y hojas en relieve pintadas en un tono verde musgo. Es toda una obra de pieza, la pieza joya del comedor, que aporta frescura y tridimensionalidad. Más allá de su carácter decorativo, el espejo duplica la profundidad del comedor y lo conecta con el resto de la vivienda a través de las plantas.
La mesa de comedor de madera robusta se rodea de sillas de forja con respaldos de líneas artísticas. Para romper la frialdad del metal y la sobriedad de la madera, el color vibrante, en este caso amarillos y fuscias, suaviza el ambiente y añade comodidad y confort. En el suelo, unas baldas de barro cocido —que unifican el exterior con el interior— cubiertas por una gran alfombra de fibra natural aíslan el ambiente de forma elegante.
Sobre la mesa, una gran fuente de madera expone frutas de cerámica de colores que actúan como un bodegón desenfadado. A la izquierda, un espectacular jarrón de vidrio tintado en ámbar rebosa de flores frescas en tonos rosas, blancos y amarillos, inyectando romanticismo y un aroma natural directo a la mesa.
© Víctor CucartSerenidad, bienestar y calma
La hamaca de algodón en blanco crudo es el epicentro de este porche con encanto que invita al descanso. Representa las tres claves del interiorismo más buscadas hoy en día: serenidad, bienestar y calma. Un rincón fácil de copiar en nuestras casas que representa la apuesta por la artesanía, siempre con ese guiño a su "México, querido". El cojín rojo rompe el bloque neutro e inyecta energía.
En las paredes de piedra destaca un elemento de coleccionista único: una repisa o estantería de madera tallada y policromada en verde y blanco con motivos de pájaros y flores de estilo tradicional vasco. Un guiño a la cultura local que aporta frescura y sirve para exponer macetas pequeñas. Como no es de extrañar, los materiales naturales, como la piedra o el barro, generan la calidez que necesita un hogar. Además, elementos antiguos como botijos o vasijas dan identidad a este rincón que invita a bajar las revoluciones y disfrutar la naturaleza en su estado más pleno.
