A unos 40 kilómetros de Palma, al cobijo de la sierra de Tramontana, que se alza muy cerca de aquí, en pleno corazón de la isla de Mallorca, el embajador James Costos y el interiorista Michael Smith han encontrado su lugar preferido en el mundo. Se trata de Finca X’arbet, una elegante propiedad que perteneció a la conocida paisajista Isabel Carvajal y que nuestros anfitriones adquirieron hace dos años, después de pasar aquí algunos veranos y enamorarse profundamente de todo lo que ofrece la isla.
"Mallorca se ha convertido en uno de los lugares donde más me siento en casa", nos confiesa James. "Para mí, Finca X’arbet representa el sentido de pertenencia. Es el lugar que une nuestra vida en común, nuestras amistades, nuestros años en España y nuestra pasión por reunir a las personas. También es donde puedo alejarme del ritmo de la vida pública y centrarme en lo que realmente importa: el tiempo compartido, las buenas comidas, los amigos y el ritmo sencillo de la isla".
Michael y James nos están esperando al final del camino y salen a recibirnos, cruzando el patio de cantos rodados donde crecen los limoneros con cuyos frutos preparan un delicioso limoncello. Se respira amistad, paz y descanso. El interior de la casa, de una sola planta, es elegante y sofisticado, pero también luminoso y alegre. El salón se abre al precioso jardín y a las impresionantes vistas.
Nuestros anfitriones adquirieron la finca hace dos años, después de pasar aquí algunos veranos y enamorarse de la isla
Hace dos veranos, Michael celebró aquí su 60 cumpleaños. La fiesta fue inolvidable, con amigos llegados desde todos los rincones del mundo. "La celebración del cumpleaños de Michael, con Pitingo actuando bajo el cielo mallorquín, fue inolvidable. Pero lo que más me emocionó fue ver a amigos de etapas tan distintas de nuestra vida reunidos como si fueran una sola familia", recuerda James.
"Eso es —añade Michael—. En aquella celebración volvimos a experimentar algo que ya aprendimos en nuestra etapa en Madrid, cuando James era embajador; que todas las personas a las que queremos, que hemos ido conociendo a lo largo de los años, podían reunirse y divertirse juntos, a pesar de que venían de lugares muy distantes o sus vidas eran muy diferentes. Perdimos el miedo a mezclar a nuestros amigos y nos dimos cuenta de que todos nuestros amigos son curiosos, empáticos, amables y maravillosos".
"La casa se había construido en los años 90, con un diseño bastante moderno, abierta al jardín, muy bien pensada. El exterior está igual que siempre. Solo reorganizamos el interior", nos dice el famoso interiorista
Recorrer las estancias de la casa es descubrir el inconfundible universo creativo de Michael Smith en cada detalle. Los tejidos y papeles pintados de su firma Greco, la cuidada paleta de colores, la nobleza de los materiales y una exquisita selección de muebles y objetos. Azulejos de inspiración andaluza conviven con imponentes lámparas de araña de cristal, delicadas rejas y celosías de bronce, una majestuosa chimenea de mármol coronada por un espejo barroco de madera tallada y dorada, o un refinado cabecero rococó que preside uno de los dormitorios.
La casa también alberga una extraordinaria colección de retratos históricos de nobles elegantemente ataviados, adquiridos en subastas y mercados de arte durante los años que la pareja vivió en España. Y en el gran salón, cubierto por una bóveda de cañón, un monumental mural inspirado en la tradición mallorquina establece un delicado diálogo entre el arte, la arquitectura y la historia de la isla. El jardín, una sucesión de huertos frutales y olivares, rodeando un vergel de hierba verde, tiene además dos parterres simétricos de rosales blancos, una elegante cascada escalonada, senderos de gravilla y un laberinto de boj de estilo inglés.
Hace más de 20 años que vinisteis a Mallorca por primera vez, y ahora sois propietarios de esta preciosa finca que ocupa un lugar muy importante en vuestras vidas. ¿Cómo empezó vuestra conexión con la isla, Michael?
Michael.—La primera vez que oímos hablar de Mallorca fue hace más de 20 años, y por casualidad. En una conversación entre amigos, en México. Marisa, sobrina de Plácido Arango, nos contó en la famosa casa de su tío en Acapulco, "Casa Marbrisa", que iban todos los años a la isla de visita y que era un lugar precioso. Estaba tan entusiasmada con el lugar que decidimos ir a conocerlo. Y ahí empezó nuestra historia de amor con la isla. Unos años después encontramos esta propiedad, que pertenecía a Isabel Carvajal, la famosa paisajista. En 2014 y 2015 la alquilamos durante un mes en verano y así supimos que ella estaba pensando en venderla algún día, y cuando llegó el momento, la compramos.
"Nuestra vida aquí es bastante sencilla. Pasamos tiempo con amigos, paseamos por la finca, visitamos pueblos y mercados, y disfrutamos de largos almuerzos y cenas al aire libre"
Normas muy estrictas
¿Habéis hecho una reforma importante en la casa?
Hemos hecho algunas reformas, pero ninguna estructural ni demasiado drástica. No hemos hecho grandes cambios, en primer lugar, porque las normas urbanísticas en Mallorca son muy estrictas y en segundo lugar, porque realmente no era necesario; la casa se había construido en los años 90, con un diseño bastante moderno, abierta al jardín, muy bien pensada. El exterior está igual que siempre. Solo reorganizamos el interior: la cocina, los cuartos de baño y las habitaciones.
James, ¿puedes decirnos cuál es tu rincón preferido de la casa?
James.—Michael tiene tanto talento que mires donde mires encuentras algo extraordinario. Y es un privilegio poder caminar por las habitaciones o el jardín de esta casa donde podemos reunir a nuestros amigos. Pero en mi caso, yo siempre me inclino por los espacios más pequeños. Rincones donde estar tranquilo, leyendo junto a la chimenea o simplemente sentado cómodamente en un sofá disfrutando del paisaje. Me gusta mucho la vista desde la parte de atrás de la casa, hacia las montañas. La Tramontana cambia continuamente con la luz y da una sensación de movimiento, incluso cuando estás quieto y en silencio.
Y en tu caso, Michael, ¿qué estancia es la que más te gusta?
M.—Quizá mi lugar favorito de la casa es nuestro dormitorio, con ese techo alto que descubrimos, y abrimos, y luego pintaron los hermanos Reese de París. Es un espacio muy mágico y dramático. Sientes como si estuvieras en un palazzo.
"Me gusta mucho la vista desde la parte de atrás de la casa, hacia las montañas. La Tramontana cambia continuamente con la luz y da sensación de movimiento", confiesa James
¿Dais por finalizado el proyecto o todavía quedan cosas por hacer?
J.—El proyecto está bastante completo, lo que más cambia es el jardín, en el que seguimos trabajando, porque está vivo y es espectacular. Acabamos de instalar una prensa artesanal para elaborar nuestro propio aceite de oliva. Plantamos los olivos hace tres años y ha resultado ser un aceite muy bueno, muy muy verde y un poco picante. También hacemos limoncello con nuestros limones y Michael hace mermelada de naranja de nuestros árboles. También me gustaría, en el futuro, cuando podamos pasar aquí más tiempo, tener perros en casa. Me encantan los perros.
¿Qué es lo que más te gusta de Mallorca, James?
J.—Lo que más me gusta de Mallorca es su equilibrio. Puedes seguir conectado con el mundo, pero también apartarte del ruido. La isla es hermosa, por supuesto, pero además tiene una cultura sólida, un profundo sentido de identidad y una auténtica sensación de comunidad. Siempre digo que Mallorca es muy internacional, pero no está internacionalizada. También hemos tenido la suerte de formar parte de una maravillosa comunidad local. Las amistades que hemos hecho son uno de los mayores regalos que nos ha dado la isla. Podría imaginar fácilmente pasar cada vez más tiempo aquí. España se ha convertido en una parte esencial de quienes somos, y Mallorca nos ofrece una sensación de paz y de pertenencia difícil de encontrar en otro lugar.
"En la isla nos gusta relajarnos y dejar que las cosas surjan, sin organizar nada de antemano. Nos encanta ir a caminar, salir en el barco y nadar o descubrir una pequeña cueva donde puedes darte un baño después del almuerzo"
Sin prisas
¿Qué planes soléis hacer? ¿Cómo es vuestra vida aquí?
Nuestra vida aquí es bastante sencilla. Pasamos tiempo con amigos, paseamos por la finca, visitamos pueblos y mercados y disfrutamos de largos almuerzos y cenas al aire libre en casa. Mallorca tiene la capacidad de ralentizarlo todo. Las conversaciones duran más, las comidas se disfrutan sin prisas y las amistades se fortalecen. Cuando estamos en la isla nos gusta relajarnos y dejar que las cosas surjan, sin organizar nada de antemano. Nos encanta ir a caminar, salir en el barco y nadar o ir a almorzar a un pequeño restaurante y descubrir, por ejemplo, una pequeña cueva donde puedes darte un baño después del almuerzo.
Y en tu caso Michael, ¿no te cansas de venir a Mallorca?
M.—Bueno, creo que lo que hemos aprendido durante los 20 años que llevamos viniendo, es que es una isla increíblemente variada y que cada vez que volvemos encontramos algo nuevo que explorar. Hay veces que nos subimos al coche y salimos a descubrir los preciosos pueblos de la Tramontana, y nos detenemos a lo largo del camino y comemos o bebemos o encontramos un destino desconocido que nos sorprende. Y la isla sigue evolucionando con el tiempo. Siempre hay un restaurante nuevo, un nuevo plan, nuevos amigos. Vas a Mallorca y es una entidad viviente que siempre está en movimiento. Puedes, por ejemplo, pasar por un pueblo donde están celebrando su fiesta local y han colgado luces en la plaza, y hay una banda de música y la gente está divirtiéndose en familia; abuelos, nietos, jóvenes y mayores. Y puedes unirte a la fiesta, como si fueran amigos de toda la vida.
"La primera vez que oímos hablar de Mallorca fue hace más de 20 años, y por casualidad. En una conversación entre amigos, Marisa, la sobrina de Plácido Arango, nos contó en la famosa casa de su tío en Acapulco que iban todos los años a la isla de visita y que era un lugar precioso"
'España cambió mi vida'
¿Tenéis algún plan especial para este verano?
Vendremos a ver el eclipse total de sol el 12 de agosto. Es uno de los mejores lugares para verlo. Saldremos en barco y lo veremos desde el mar.
Os conocimos hace ya doce años, cuando James fue nombrado embajador de los Estados Unidos en España. ¿Qué recuerdas con cariño de aquellos años?
J.—España cambió mi vida. Llegué como representante de Estados Unidos, a petición del presidente Obama, para servir a nuestro país y contribuir a fortalecer la relación entre nuestras naciones. Con el tiempo, España dejó de ser un destino profesional para convertirse en una parte inseparable de mi vida. España me enseñó muchísimo sobre la historia, la cultura, la amistad y la importancia de comprender que la diplomacia solo tiene verdadero éxito a través de las personas y que la confianza se construye con el tiempo, mediante la conversación, la escucha y el respeto mutuo. También me sentí muy orgulloso de desempeñar mi labor como embajador junto a Michael. Ambos comprendíamos que el simple hecho de vivir nuestra vida con honestidad y visibilidad podía significar mucho para personas que no siempre se habían visto representadas en la diplomacia o en los más altos cargos del servicio público.
Hace dos veranos, Michael celebró aquí su 60 cumpleaños. «La fiesta con Pitingo actuando bajo el cielo mallorquín fue inolvidable», recuerda el embajador
'Los años más significativos de nuestra vida'
Y fue difícil para vosotros decir adiós… de hecho, nunca lo hicisteis porque vuestra relación con España ha continuado y crecido.
J.—Dejar España al finalizar mi etapa como embajador fue muy emotivo, porque aquellos años estuvieron entre los más significativos de nuestra vida. Pero nunca sentimos que nuestra relación con España hubiera terminado. Desde que regresé a Estados Unidos, he seguido muy activo en el ámbito empresarial, el servicio público, la filantropía y la política. Mi trabajo en los sectores de los medios de comunicación y el entretenimiento continúa a través de mi cargo como presidente de Secuoya Studios en Madrid, donde contribuyo a conectar a España, Estados Unidos y la comunidad creativa internacional. También sigo profundamente implicado en causas que considero fundamentales, entre ellas el apoyo a la democracia y al Partido Demócrata en Estados Unidos; el avance de la igualdad de las personas LGTBIQ+ como miembro del consejo de Human Rights Campaign; la prevención de la violencia con armas de fuego como miembro del consejo de GIFFORDS; y el ámbito empresarial y financiero, formando parte del consejo de administración de PJT Partners, que cuenta con una oficina en Madrid. A través de todas estas responsabilidades, continúo trabajando para fortalecer la relación entre España y Estados Unidos.
"Acabamos de instalar una prensa artesanal para elaborar nuestro propio aceite de oliva. También hacemos 'limoncello' con nuestros limones y Michael hace mermelada de naranja de nuestros árboles"
Relación a distancia
Vuestra unión es muy sólida. Lleváis 26 años juntos y sois ejemplo de amor y complicidad. ¿Cómo os conocisteis?
Nos conocimos hace casi 26 años, en un vuelo de Los Ángeles a Nueva York. Yo trabajaba para Diego Della Valle y regresaba a casa de un viaje de negocios. No estábamos sentados juntos, pero charlamos un poco en el avión y luego otro poco mientras esperábamos a que salieran las maletas cuando llegamos al aeropuerto JFK. Ahí intercambiamos información. Nos empezamos a escribir, a llamar por teléfono. No fue fácil, fue complicado. Yo vivía en Nueva York y él en L. A. Vivimos una relación a distancia durante ese primer año. También viajábamos frecuentemente y procurábamos coincidir en alguno de nuestros viajes.
"Vendremos a ver el eclipse total de sol el 12 de agosto. Es uno de los mejores lugares para verlo. Saldremos en barco y lo veremos desde el mar"
¿Cuál es el secreto que hace que vuestra pareja funcione, Michael?
M.—Creo que somos muy diferentes y cada uno tenemos nuestros propios intereses y curiosidades, pero sobre las cosas fundamentales siempre estamos de acuerdo. Y esa es una base muy importante para una relación a largo plazo. Compartimos los valores fundamentales y las cosas que amamos. Y nos divertimos mucho juntos. Apreciamos el carácter y el sentido del humor del otro.
¿Tú también lo ves así, James?
J.—Michael dice que somos muy diferentes, pero en realidad, nuestros mundos están muy conectados a través de la decoración, el diseño, la comunicación y el entretenimiento.
































