Las alitas de pollo al horno son uno de esos bocados que suelen gustar a todos en casa. Son fáciles de hacer y asequibles para el bolsillo. Además, es un tipo de carne que está en los mercados disponible durante todo el año y que cuenta con un buen número de propiedades nutricionales.
¿QUÉ PROPIEDADES NUTRICIONALES TIENE LA CARNE DE POLLO?
- Alto contenido en proteínas de calidad: La carne de pollo aporta proteínas completas que contienen todos los aminoácidos esenciales. Estas son fundamentales para el crecimiento, la reparación de tejidos y el mantenimiento de la masa muscular.
- Fuente de vitaminas del grupo B: Contiene vitaminas como la B3 (niacina), B6 y B12, que contribuyen al metabolismo energético y al correcto funcionamiento del sistema nervioso. Además, ayudan en la formación de glóbulos rojos.
- Aporte de minerales esenciales: El pollo proporciona minerales como fósforo, selenio, zinc y potasio. Estos nutrientes participan en la salud ósea, el sistema inmunitario, la función muscular y la protección frente al estrés oxidativo.
- Bajo contenido en carbohidratos: La carne de pollo prácticamente no contiene hidratos de carbono de forma natural. Esto la hace adecuada para dietas bajas en carbohidratos o para personas que buscan controlar la glucemia.
- Contribuye a la saciedad: Gracias a su elevado contenido proteico, el pollo ayuda a prolongar la sensación de saciedad tras las comidas. Esto puede favorecer un mejor control del apetito y de la ingesta calórica.
- Fácil digestión: En comparación con otras carnes más grasas, el pollo suele ser una carne de digestión más ligera, especialmente cuando se cocina a la plancha, al horno o al vapor. Por ello, es habitual en dietas de fácil digestión.
RECETA DE ALITAS DE POLLO AL HORNO CON MIEL Y SOJA, PASO A PASO
Como decíamos, cocinar unas alitas al horno es algo sencillo y las formas de aderezarlas son prácticamente infinitas. Nosotros hoy vamos a apostar por una que es acierto seguro: la combinación de miel, soja y un toque cítrico. Esa mezcla con la que pintaremos las alitas ofrecerá un sabor realmente adictivo. Si no lo has probado, ¡compruébalo! Si clicas en el botón de play del vídeo superior, podrán ver el modo de elaboración, que también detallamos por escrito aquí debajo:
INGREDIENTES:
- 1 kg de alitas de pollo
- Sal
- Pimienta
- Aceite
- Semillas de sésamo
La salsa:
- 30 g de miel
- 60 ml de salsa de soja
- Zumo de una lima
ELABORACIÓN
- Poner las alitas en una fuente de horno.
- Echar sal y pimienta negra por encima.
- Regar por encima las alitas con un buen aceite de oliva virgen extra.
- Hornea a 180º durante 35 minutos.
- En un pequeño cuenco echa la miel, la salsa de soja y la lima. Remueve hasta que la mezcla quede bien integrada.
- Con ayuda de una brocha, ‘pinta’ las alitas con la salsa.
- Espolvorea por encima semillas de sésamo tostado.
- Mete de nuevo en el horno y hornea 5 minutos más a 180º.
- Sirve las alitas en un plato o fuente y, con los jugos que han quedado en la fuente de horno, salsea por encima las alitas.
CONSEJOS PARA HACER UNAS ALITAS DE POLLO AL HORNO Y CONSEGUIR UN BUEN RESULTADO
Sea con esta salsa de miel y soja o con otras opciones, vamos a repasar algunos consejos prácticos para, de forma general, hacer unas buenas alitas de pollo al horno.
- Seca bien las alitas antes de hornearlas: Retira el exceso de humedad con papel de cocina antes de sazonarlas. De esta forma, la piel se dorará mejor y quedará mucho más crujiente.
- No amontone las alitas en la bandeja: Colócalas dejando un pequeño espacio entre ellas para que el aire caliente circule correctamente. Así conseguirás una cocción uniforme y un mejor acabado.
- Dales la vuelta a mitad de cocción: Girarlas cuando lleven aproximadamente la mitad del tiempo en el horno ayudará a que se doren por ambos lados y queden más apetecibles.
- Añade las salsas con azúcar al final: Si utilizas miel, azúcar, sirope o alguna salsa dulce, incorpórala en los últimos minutos de horneado. Evitarás que se queme y conseguirás un glaseado brillante.
- Utiliza la función de grill para un acabado extra crujiente: Un par de minutos con el gratinador al final de la cocción bastarán para potenciar el dorado. Eso sí, vigílalas de cerca para que no se quemen.
- Marina las alitas si tienes tiempo: Dejarlas reposar entre 30 minutos y varias horas con las especias o la salsa permitirá que absorban mejor los sabores y resulten más jugosas.
- No olvides dejar reposar unos minutos antes de servir: Un breve reposo de tres a cinco minutos ayuda a que los jugos se redistribuyan por la carne. Así las alitas quedarán más tiernas y sabrosas.
- Acompáñalas con una guarnición fresca: Una ensalada, unas verduras asadas o una salsa de yogur equilibrarán el conjunto. Además, conseguirás un plato más completo y con un contraste de sabores muy agradable.
¿QUÉ HACER SI SOBRAN ALITAS DE POLLO AL HORNO?
Si has preparado más cantidad de la necesaria, no te preocupes. Las alitas de pollo se conservan muy bien y pueden reutilizarse en otras recetas igual de deliciosas.
- Consérvalas correctamente en la nevera: Una vez se hayan enfriado por completo, guárdalas en un recipiente hermético. Se mantendrán en buen estado entre 3 y 4 días refrigeradas.
- También puedes congelarlas: Si no vas a consumirlas en los días siguientes, congélalas bien protegidas del aire. De este modo podrán conservarse hasta 3 meses sin perder demasiada calidad.
- Recaliéntalas en el horno o en la freidora de aire: Evita el microondas si buscas mantener la piel crujiente. Unos minutos a temperatura alta bastarán para que recuperen una textura mucho más apetecible.
- Desmenúzalas para otras recetas: Retira la carne de los huesos y utilízala para preparar tacos, fajitas, wraps, ensaladas, arroces o incluso un bocadillo. Es una forma sencilla de darles una segunda vida.
- Aprovecha los huesos para hacer un caldo: Si las alitas no llevan demasiada salsa, los huesos pueden servir como base para un caldo casero. Solo tendrás que cocerlos con verduras y algunas hierbas aromáticas.







