En un mundo marcado por la hiperconectividad y la inmediatez de las redes sociales, la serenidad y el bienestar se han convertido en los ejes centrales de una arquitectura y un interiorismo cada vez más centrados en hacer que nuestras casas sean auténticos refugios de paz y tranquilidad. "En un mundo cada vez más acelerado, llegar a casa y sentir que todo encaja se ha convertido en uno de los mayores lujos que existen", nos cuenta la arquitecta Elena Pastor, fundadora del estudio BELVE.
Esta búsqueda de la calma está desterrando poquito a poco al minimalismo frío y aséptico, dando paso a las "casas con alma", hogares vividos que reflejan a quienes habitan ese espacio gracias a muebles con historia o piezas únicas que guardan un gran valor detrás. Se ha pasado a "humanizar" las estancias a través de materiales naturales —maderas nobles, piedras naturales o paletas cromáticas inspiradas en la naturaleza— que envejecen con dignidad. "La serenidad no está reñida con la identidad", recuerda la arquitecta.
"Cuanto más expuesta es una persona, más valora disponer de un entorno donde pueda desconectar y recuperar el control sobre su tiempo, su privacidad y su forma de vivir"
Por eso, no es de extrañar que rostros tan conocidos como Rafael Nadal y Mery Perelló, Marc Márquez y Gemma Pinto, Isabelle Junot, Marta Sánchez o Paula Echevarría hayan apostado por huir de las "casas de catálogo" para reflejar su vida en el diseño de sus viviendas, utilizando la luz natural y la fluidez del espacio como un bálsamo contra el ruido exterior.
¿La serenidad es ya el nuevo lujo en arquitectura e interiorismo?
En un mundo cada vez más acelerado, llegar a casa y sentir que todo encaja se ha convertido en uno de los mayores lujos que existen. Para mí, el verdadero lujo es que una casa refleje a quien vive en ella. Cuando un espacio está diseñado alrededor de las personas, de sus rutinas y de su forma de entender la vida, la calma aparece de manera natural.
¿Qué significa realmente diseñar una casa que aporte bienestar?
Significa entender que el diseño va más allá de la estética. Aspectos como la distribución, la luz natural, los materiales, la acústica o la relación entre los distintos espacios condicionan cómo nos sentimos y cómo vivimos el día a día.
¿Estamos asistiendo al fin de las casas perfectas y al auge de las casas con alma?
Creo que sí. Durante años hemos estado muy condicionados por las modas. Sin embargo, cada vez percibo un mayor interés por viviendas auténticas y personales. Son espacios que seguirán teniendo sentido dentro de diez o veinte años porque no dependen de una tendencia concreta para resultar atractivos.
¿Qué elementos ayudan más a crear sensación de calma: luz natural, materiales, distribución, color o vistas?
Todos son importantes y su peso depende mucho del tipo de vivienda, de su ubicación y de quién la habita. No existe una fórmula única, pero una buena distribución suele ser el punto de partida. Cuando una casa funciona bien, se percibe cómoda y fluida. La luz, los materiales y las vistas terminan de construir esa sensación.
¿Qué papel tienen los materiales naturales en esa búsqueda de serenidad?
Tienen un papel fundamental. Aportan autenticidad y carácter. Además, tienen algo muy especial: cada pieza es única. No existen dos piedras iguales ni dos vetas de madera idénticas. Son materiales que envejecen con dignidad, adquieren personalidad con el paso del tiempo y generan una conexión emocional difícil de conseguir de otra manera.
¿El minimalismo sigue siendo la fórmula más eficaz para crear bienestar o puede resultar frío?
El bienestar no depende de tener más o menos elementos. Durante años, el minimalismo ha sido la respuesta, pero hoy vemos cómo vuelven el color, la personalidad y las piezas con historia, y me parece algo muy positivo. Una vivienda puede ser serena y, al mismo tiempo, estar llena de carácter.
¿Cómo se consigue una casa serena sin que parezca impersonal?
Incorporando elementos que cuenten la historia de quienes viven en ella. Arte, libros, objetos personales, piezas heredadas o materiales con significado. La serenidad no está reñida con la identidad.
¿Qué colores recomendarías para una vivienda que invite a bajar el ritmo?
Los tonos inspirados en la naturaleza suelen funcionar especialmente bien porque transmiten equilibrio y continuidad visual. Incluso los colores intensos pueden transmitir calma si se utilizan con criterio, en la proporción adecuada y acompañados de una buena iluminación.
¿Cuál es el error más común al intentar crear una casa tranquila?
Confundir calma con ausencia de personalidad. Muchas veces se eliminan colores, texturas u objetos pensando que así se conseguirá serenidad, cuando en realidad el resultado puede ser un espacio frío y poco acogedor.
¿Qué tres cambios sencillos ayudan a que una casa parezca más serena?
La iluminación es fundamental. Reducir el ruido visual y dar protagonismo a aquello que realmente aporta valor al espacio. Muchas veces la diferencia no está en añadir más cosas, sino en saber qué merece ocupar un lugar destacado dentro de la vivienda.
"La serenidad no está reñida con la identidad"
¿Cómo ordenar sin caer en una casa demasiado perfecta o sin vida?
Diseñando soluciones de almacenamiento adecuadas. Cuando la funcionalidad está bien resuelta, el orden surge de forma natural. El objetivo no es ocultarlo todo, sino encontrar un equilibrio que permita que la vida ocurra sin que el espacio pierda armonía.
¿Cree que, cuanto más expuesta es una persona, más necesita que su casa sea un refugio?
Sin duda. Cuanto mayor es la exposición pública o profesional, más importante es disponer de un lugar donde desconectar, recuperar energía y sentirse uno mismo.
¿Qué busca hoy una 'celebrity' en su casa: privacidad, belleza, silencio, conexión con la naturaleza?
Creo que busca exactamente lo mismo que buscamos todos: sentirse bien en casa. La diferencia es que, cuanto más expuesta es una persona, más valora disponer de un entorno donde pueda desconectar y recuperar el control sobre su tiempo, su privacidad y su forma de vivir.
Hace unos años triunfaban las casas espectaculares y muy llamativas. ¿Estamos entrando en la era de las casas que invitan a bajar el ritmo?
Sí, aunque creo que es importante diferenciar espectacularidad de ostentación. Una casa no tiene que ser enorme ni llamativa para resultar espectacular. Los espacios más memorables suelen ser aquellos que emocionan, que reflejan una personalidad y que están diseñados para disfrutarse, no solo para ser vistos. Hoy percibo un interés creciente por viviendas que priorizan la calidad de vida y el bienestar por encima del impacto visual.
Si tuviera que elegir una casa de una figura pública que represente mejor la idea de hogar, ¿cuál sería y por qué?
Si tuviera que elegir una casa que represente la idea de hogar, sería la de Eugenia Silva en Madrid. Es una de esas casas a las que vuelvo una y otra vez porque, aunque fue publicada hace años, sigue pareciéndome completamente actual. Creo que demuestra muy bien cómo una buena arquitectura, materiales nobles y una personalidad auténtica consiguen que una casa sobreviva al paso del tiempo.








