No hace falta ser un experto montañero ni calzarse las botas de alta montaña para acceder a algunos de los paisajes más espectaculares gallegos; basta con seguir el trazado de sus pasarelas. Unas llevan a cascadas, otras se asoman a acantilados; están las que salvan dunas o se adentran en espesos bosques. Estos paseos sobre tablas, cómodos e integrados en el entorno, prometen aventura y emoción, además de vistas espectaculares.
PASARELAS DEL CAÑÓN DEL RÍO MAO
Sobre el cañón del río Mao se construyó una fábrica de luz que hoy, además de testigo industrial, centro de exposiciones, albergue y restaurante, es el punto de partida de una ruta de 11 kilómetros que se adentra en lo más profundo de la Ribeira Sacra. El recorrido cuenta con un tramo más corto, de menos de 2 kilómetros, que discurre íntegramente por un espectacular balcón de pasarelas de madera. Este cómodo paseo aéreo avanza sobre la escarpada margen izquierda del río Mao en dirección a la desembocadura en el Sil, y es ideal para todos los públicos, ya que discurre sin apenas desnivel más que en su última parte. Caminando sobre estas sólidas tablas, a la altura de las copas de los árboles, se ven bosques y aldeas que apenas han cambiado desde que los eremitas descubrieron este rincón ourensano en la Alta Edad Media. El paseo se puede alargar llegando hasta la aldea de Barxacova, completando una experiencia perfecta para respirar la naturaleza en su estado más puro.
© ShutterstockSENDERO DE PEDRAS NEGRAS
La península de O Grove concentra la naturaleza más espléndida de las Rías Baixas. En este entorno único, donde empieza una de las playas más famosas de Galicia, la larguísima A Lanzada, paraíso de surfistas, se esconde también una de las rutas litorales más hermosas de la comunidad. El sendero de Pedras Negras, situado en San Vicente, invita a bordear el mar a través de una larga y cómoda pasarela de madera de 2 kilómetros. Se trata de un recorrido prácticamente llano, totalmente accesible y sin desnivel, que serpentea acariciando el mar entre enormes formaciones rocosas y calas salvajes como las de Abelleira y Canelas. Mientras disfrutas de este hermoso paisaje costero a un ritmo pausado, podrás conectar con uno de los mejores lugares para observar aves, gracias a su proximidad con el Complejo intermareal Umia-O Grove y el monte Siradella.
© ShutterstockPASARELAS DE LA CASCADA DE ÉZARO
Lo que hace única a esta cascada del concello de Dumbría, en la Costa da Morte, es que es la única de Europa que desemboca en el mar. Por ella se precipitan las aguas del río Xallas desde 40 metros de altura en el entorno del monte Pindo. En lo alto hay un mirador con magníficas vistas, pero si se quiere llegar hasta el salto, hay que descender al nivel del mar, aparcar el coche y luego caminar por la pasarela de madera que se acerca a él. Apenas 100 metros de cómodo paseo por una pasarela de madera firme y estable, construida sobre la roca y diseñada sin apenas desnivel, permiten sentir de cerca el estruendo de las aguas. Otros, en vez de pasear, prefieren aproximarse alquilando un kayak.
© Alamy Stock PhotoPASARELAS DE FUCIÑO DO PORCO
O Vicedo, en la Mariña lucense, tiene un saliente en la costa que marca el extremo oeste de la ría de Viveiro. Es la punta Socastro, aunque todo el mundo lo conoce como O Fuciño do Porco, hocico de cerdo. La aventura comienza dejando el coche cerca de la playa de Abrela para tomar la senda azul, un recorrido total de unos 3,89 kilómetros (ida y vuelta) que arranca entre eucaliptos y te guía directamente hasta el escarpado cabo.
Pronto el paisaje se abre para revelar la gran atracción: un larguísimo y zigzagueante camino costero que sube y baja por un sendero y pasarelas de madera. Durante este tramo sobre tablas de aproximadamente 1,5 kilómetros, recorrerás este mirador natural sobre los acantilados que se asoman a las playas de Pereira y San Román (Area Grande). Caminar por aquí es como subirse a una montaña rusa peatonal; el trazado exige superar algunos tramos de escaleras y un desnivel acumulado de unos 120 metros asomado al abismo. A pesar de la imponente sensación aérea, toda la pasarela es una estructura muy sólida y con altas barandillas, diseñada para sentir la inmensidad del Cantábrico con total seguridad.
© Alamy Stock PhotoPASARELAS DE LAS DUNAS DE CORRUBEDO
El Parque Natural de Corrubedo y las lagunas de Carregal y Vixán ofrecen un paisaje insólito que irremediablemente recuerda al inmenso desierto del Sáhara, pero acariciado por la brisa del océano. Este hipnótico espacio protegido alberga casi 1000 hectáreas de dunas de arena blanca, dominadas por una formación inmensa y móvil, con más de un kilómetro de largo y 20 metros de altura. Para disfrutar de ella, maravillarse con su particular fauna y flora, o asomarse a los miradores de Castrocidá y Piedra de la Rana, se ha diseñado una red de caminos y pasarelas de madera que protegen el entorno. Estas cómodas plataformas elevadas te permitirán transitar por este frágil ecosistema y acercarte a sus lagunas y playas sin alterar la biodiversidad del lugar. A nivel práctico, organizar la visita es muy sencillo: el acceso a este mar de tablas y arena se realiza cómodamente desde los aparcamientos de Olveira y O Vilar, siendo este último el punto de partida ideal, ya que allí se encuentra el Centro de Recepción de Visitantes.
© Alamy Stock PhotoPASEO FLUVIAL DEL RÍO ANLLÓNS
Del área recreativa de Gabenlle, en el municipio coruñés de A Laracha, parte este agradable paseo circular de algo más de 4 kilómetros de largo. Su gran atractivo es que acompaña un tramo del río Anllóns y discurre en su totalidad por pasarelas de madera, garantizando un trayecto sumamente cómodo y accesible. A lo largo de este recorrido fluvial, ideal para realizar con niños, ya que el sendero se convierte en un cuento donde la naturaleza invita a descubrir un conjunto de molinos de agua restaurados, escuchar el rumor de pequeñas cascadas y divertirse salvando varios puentes que cruzan el cauce de un lado a otro. Para redondear la escapada con un toque de patrimonio histórico, muy cerca queda el antiguo monasterio benedictino de San Pedro de Soandres.
© Alamy Stock PhotoPASARELAS DEL EUME
Pontedeume es la villa del puente sobre el río Eume, ese enclave mágico donde acaba la Costa de la Muerte y nacen las Rías Altas. Ahí al lado, a un paso de la costa, aguardan las Fragas del Eume, el bosque costero atlántico mejor conservado del continente. En este escenario de leyenda se esconden castillos y monasterios medievales, helechos de hace millones de años y una espesura boscosa apabullante que envuelve por completo. Aunque varias rutas descubren y recorren este paraíso verde, la más conocida es la de Os Encomendeiros, una senda fascinante que conduce por las orillas del río hasta el histórico monasterio de Caaveiro. La verdadera aventura está al inicio del recorrido, ya que en su primer tramo discurre desde la pasarela colgante de Cal Grande a la de Fornelos, regalando un precioso y estimulante paseo suspendido que avanza unos 3 kilómetros Eume arriba.
© Alamy Stock PhotoPASARELA A LA FERVENZA DE CASTRIZ
Alejándose un poco de las rutas más concurridas, la carretera que une Coristanco con Santa Comba y Muros lleva, sin pérdida alguna, hasta una auténtica joya escondida de la geografía coruñesa. El destino final es una imponente cascada por la que saltan las aguas del río Mira, afluente del Xallas, en medio de un precioso entorno natural. Para potenciar la magia de este enclave y hacer la visita accesible y cómoda para todos los públicos, en el lugar se ha acondicionado una cuidada área recreativa. Este agradable y corto paseo, ideal para disfrutar en familia sin tener que preocuparse por desniveles exigentes, guía primero junto a 5 molinos de agua perfectamente restaurados. Desde allí, el camino de tierra da paso a unas sólidas pasarelas de madera que bordean el río, adentrándose en la espesura de la vegetación de ribera para regalar el mejor balcón posible desde donde sentir la brisa y admirar muy de cerca la espectacular caída de agua.
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