DE RUTA POR LA COSTA GALLEGA

Sanxenxo, la villa marinera donde Juan Carlos I vuelve a ponerse al timón: playas, paseos y marisco


Coincidiendo con su regreso a las regatas de este fin de semana, recorremos el destino gallego que se ha convertido en uno de los lugares más ligados a la vida náutica del rey emérito y donde el mar se disfruta con todos los sentidos.


Puerto deportivo de Sanxenxo, y rey Juan Carlos I, Pontevedra
19 de septiembre de 2026 a las 8:00 CEST

Juan Carlos I está estos días en Sanxenxo, donde vuelve a ponerse al timón del Bribón para disputar la regata que lleva su nombre. La competición es una buena excusa para volver a fijarnos en esta villa marinera del valle del Salnés, en Pontevedra, uno de esos lugares donde el mar está siempre presente: en sus playas, en los caminos que recorren la costa, en los puertos pesqueros y, por supuesto, en una mesa donde el pescado y el marisco llegan con el sabor de las Rías Baixas.

Istmo de A Lanzada desde el monte Siradella, Pontevedra, Galicia© Shutterstock
Istmo de A Lanzada desde el monte Siradella.

PLAYAS PARA TODOS LOS GUSTOS

Sanxenxo tiene 24 playas y aquí sí que cuesta elegir. Está Silgar, la más urbana, en pleno centro y con el paseo marítimo pasando por delante; Major, con la isla de Ons al fondo; Montalvo, con su pinar, su merendero y espacio para coger una tabla y entrar al agua; Baltar, la playa de Portonovo, protegida por sus dunas; Pragueira, más abierta y tranquila, y Areas, entre Bordóns y Dorrón, mirando de frente a la ría de Pontevedra. Son 6 formas distintas de entender la costa sin salir del mismo municipio.

Playa de Silgar, Sanxenxo, Galicia, Pontevedra© Shutterstock
La playa urbana de Silgar.

Entre todos los arenales, A Lanzada merece capítulo propio. Con unos 2,5 kilómetros de longitud, se extiende en el istmo que une la península de O Grove con Sanxenxo y es uno de los grandes escenarios costeros de las Rías Baixas. Sus dunas, el viento y el oleaje la han convertido también en uno de los lugares habituales para practicar surf.

Complejo Intermareal Umia-O Grove, Pontevedra© Concello O Grove
Complejo Intermareal Umia-O Grove.

Detrás de la playa se encuentra el Complejo Intermareal Umia-O Grove, un espacio de gran interés para la observación de aves. Y para quienes prefieren entrar en el agua sobre una tabla, en sus alrededores funcionan escuelas y empresas especializadas en surf.

La playa forma parte, además, de la Ruta del Padre Sarmiento, el itinerario costero que recorre O Salnés siguiendo el viaje que el monje dominico realizó en 1745 camino de Santiago. La etapa entre Sanxenxo y O Grove pasa por algunos de los arenales más conocidos del municipio antes de alcanzar A Lanzada.

SENDEROS COSTEROS ENTRE ARENALES Y MIRADORES

Para conocer Sanxenxo no hace falta quedarse en la arena. Hay 6 Senderos Azules que van enlazando playas y rincones de costa: el Sendero Mágico de A Lanzada, Major-Montalvo, Montalvo-Paxariñas, Canelas-Punta Cabicastro, Sanxenxo-Portonovo y Areas-Punta Festiñanzo.

Sendero a la ermita de La Lanzada, Pontevedra© Shutterstock
Los senderos costeros van enlazando playas.

Uno de los más fáciles de incorporar a cualquier paseo es el que une Sanxenxo y Portonovo, dos localidades que prácticamente se dan la mano junto al mar. El de Canelas a Punta Cabicastro cambia el paisaje por buenas vistas sobre la ría de Pontevedra, mientras que los recorridos de Major, Montalvo y Paxariñas van encadenando arenales, pinares y tramos de costa más agreste.

Y para terminar el paseo, tres nombres que conviene apuntar: Montalvo, Cabicastro y Punta Faxilda. Desde sus miradores, el día se despide con la ría, el Atlántico y las islas de fondo.

LA ERMITA QUE MIRA AL MAR

Al final de A Lanzada, cuando la playa se estrecha y el paisaje se vuelve más rocoso, aparecen Arena Gorda y la pequeña playa de A Nosa Señora, junto a la ermita románica de Nuestra Señora de A Lanzada. Está en un promontorio sobre el mar, un lugar donde se mezclan restos de antiguos asentamientos, una torre medieval y una de las tradiciones más conocidas de esta costa.

Ermita de La Lanzada, Pontevedra, Galicia© Shutterstock
Ermita de La Lanzada.

Es la del baño de las nueve olas, un ritual ligado desde hace siglos a la fertilidad. La tradición dice que las mujeres que desean tener hijos deben dejar que nueve olas las alcancen, un rito especialmente asociado a la romería que se celebra a finales de agosto. La playa puede estar tranquila cualquier otro día del año, pero la historia sigue ahí.

Desde la ermita, además, se entiende enseguida por qué este fue un lugar elegido para levantarla: el mar queda prácticamente a los pies y la vista alcanza buena parte de la costa.

Cocochas de bacalao con almejas al pil-pil, Taberna del Náutico, Sanxenxo, Pontevedra
Cocochas de bacalao con almejas al pil-pil.

DEL PUERTO A LA MESA

En Sanxenxo, el mar también acaba en el plato. Pescados, mariscos y producto de las rías comparten mesa con los vinos de O Salnés, la comarca que concentra buena parte de los viñedos de la DO Rías Baixas.

Para comer mirando al puerto está la Taberna del Náutico, en el Puerto Deportivo Juan Carlos I, con mariscos, pescados y arroces; junto a la playa de Silgar, Terraza del Mar suma las vistas al arenal. Y frente a la playa de Areas, A Postiña lleva décadas haciendo cocina gallega y de mar.

Para cambiar de escenario, Taberna Maruca, en A Barrosa, apuesta también por producto de la huerta y cocina casera, mientras que Taberna Villalustre, rodeada del paisaje rural de Sanxenxo, es más de carnes y parrilla. 

Homenaje escultórico a las esposas de pescadores de la ciudad de Portonovo, en Pontevedra, Galicia© Shutterstock
Homenaje escultórico a las esposas de pescadores en Portonovo.

PORTONOVO, TRADICIÓN PESQUERA

A pocos minutos de Sanxenxo está Portonovo, una villa que todavía conserva su aire de pueblo de pescadores. Basta acercarse al puerto para verlo: las embarcaciones, la lonja, la cofradía y las redes que pasan por las manos de las rederas, encargadas de repararlas y dejarlas listas para volver al mar.

En el puerto pesquero se entiende de dónde viene buena parte del pescado y el marisco que después llega a las mesas de Sanxenxo. Y también que aquí el mar no es solo el paisaje que se ve desde la playa, sino una forma de vida.