A Lanzada, la playa de las nueve olas y uno de los paisajes más bellos de Galicia


Viajamos a este istmo arenoso que une la península de O Grove con Sanxenxo donde se concentran la naturaleza más espléndida de las Rías Baixas y toda la magia de Galicia.


Istmo de A Lanzada desde el monte Siradella, Pontevedra, Galicia© Shutterstock
20 de agosto de 2026 a las 12:24 CEST

La devoción que le tienen los pontevedreses a la Virgen de A Lanzada solo es superada por la que sienten por la playa del mismo nombre. El enorme arenal se extiende hacia el norte desde las inmediaciones de la ermita, formando una línea casi perfecta de 2,4 kilómetros de arena fina, abierta al Atlántico y sin apenas construcciones a su alrededor. Para muchos es una de las mejores playas de las Rías Baixas; para los surfistas, además, un lugar donde encontrar olas para distintos niveles.

A Lanzada ocupa el istmo que une O Grove con el continente y separa dos paisajes completamente distintos: de un lado, el océano abierto; del otro, las aguas tranquilas de la ensenada de O Vao y el complejo intermareal Umia-O Grove. El resultado es un paisaje especialmente valioso, protegido bajo distintas figuras ambientales, entre ellas Red Natura 2000, ZEPA y Ramsar.

La práctica de los deportes como surf, paddle surf, kitesurf o kayak son habituales en A Lanzada, Galicia© Shutterstock
Surf, paddle surf, kitesurf o kayak son habituales en A Lanzada.

Y aunque en verano es uno de los arenales más concurridos de esta parte de Galicia, sus dimensiones hacen que siempre haya espacio para extender la toalla. El viento y el fuerte oleaje son parte de su personalidad, y explican también que sea un buen escenario para practicar surf, paddle surf, kitesurf o kayak. Quien quiera iniciarse puede recurrir a las escuelas de surf de la zona, como Prado Surf o Mission Surf School.

La playa de las nueve olas y el ritual de fertilidad

Pero la verdadera singularidad de A Lanzada está en la pequeña ermita románica que domina el mar. La iglesia de Nosa Señora da Lanzada, construida a finales del siglo XII, es el centro de una de las tradiciones más conocidas de las Rías Baixas.

iglesia de Nosa Señora da Lanzada, Pontevedra, Galicia© Shutterstock

La noche de la romería, en el último domingo de agosto, la tradición manda que las mujeres que desean quedarse embarazadas reciban nueve olas sobre el cuerpo para completar el ritual de fertilidad. Otra versión de la tradición lo vincula también a la noche de San Juan. Después, el rito se completa acostándose sobre la llamada Cuna da Santa, una formación rocosa relacionada con la Virgen.

Más allá de la leyenda, este pequeño promontorio concentra una historia mucho más antigua. En sus alrededores se han encontrado vestigios arqueológicos que hablan de la ocupación del lugar desde la Antigüedad y de la importancia que tuvo este punto estratégico de la costa.

Panorámica de la playa gallega de A Lanzada, Pontevedra© Shutterstock

También quedan restos de la antigua fortaleza medieval levantada para defender el litoral de las incursiones vikingas. Desde aquí se entiende por qué A Lanzada no es simplemente una playa, sino un paisaje donde mar, arqueología, religión popular y naturaleza llevan siglos compartiendo escenario.

Un paseo entre dunas, marismas y aves

Conviene reservar algo de tiempo para caminar por el entorno y no quedarse únicamente en la arena. El complejo intermareal Umia-O Grove es uno de los espacios de mayor interés para la observación de aves del litoral gallego. La zona incluye la desembocadura del río Umia, la ensenada de O Vao y el propio entorno de A Lanzada.

Sendero en O Grove junto a la playa de A Lanzada. Galicia© Shutterstock
Sendero en O Grove.

Durante los pasos migratorios y, especialmente, en invierno, el paisaje se transforma con la llegada de miles de aves acuáticas. Se pueden observar limícolas, anátidas, garzas y otras especies que utilizan las zonas de aguas someras y los arenales como lugar de descanso y alimentación. Uno de los lugares más importantes del norte peninsular para la invernada y el paso de aves acuáticas.

Por eso, fuera de los meses de mayor afluencia playera, A Lanzada adquiere otra dimensión. Es entonces cuando merece especialmente la pena recorrer sus alrededores con prismáticos y descubrir que detrás de la playa existe todo un ecosistema intermareal.

Caminando hacia la ermita de Nosa Señora da Lanzada, junto a la plaza de A Lanzada, Galicia© Shutterstock
Caminando hacia la ermita de Nosa Señora da Lanzada.

QUÉ HACER EN EL ENTORNO 

Subir a Siradella para entender el paisaje

Mirador de Siradella, comarca del Salnés, Pontevedra© Javier García Blanco

Hay un lugar desde el que todo encaja: el monte Siradella, en la península de O Grove. Desde sus aproximadamente 160-167 metros de altitud se obtiene una de las grandes panorámicas de esta costa.

Desde arriba se distingue perfectamente la larga lengua de arena de A Lanzada, la isla de Ons frente al Atlántico y, al otro lado, la ensenada de O Vao y el complejo intermareal. Es una de esas vistas que permiten comprender de un vistazo cómo la arena terminó formando el istmo que convirtió la antigua isla de O Grove en una península.

El ascenso merece la pena especialmente al final de la tarde, cuando la luz cae sobre el arenal y el Atlántico adquiere tonos dorados. Y si se quiere profundizar en el paisaje, en el entorno del monte se encuentra el espacio de interpretación dedicado a la naturaleza de O Grove.

El sendero mágico de A Lanzada

Ermita de la playa de A Lanzada, Pontevedra, Galicia© Shutterstock

Otra manera de descubrir el lugar es seguir el Sendeiro Máxico da Lanzada, un recorrido que permite enlazar los principales elementos patrimoniales y naturales del entorno del santuario.

El camino pasa junto a los restos arqueológicos y permite comprender mejor la sucesión de culturas que han ocupado este estratégico rincón de la costa. Los paneles interpretativos ayudan además a conocer las tradiciones y leyendas vinculadas a la Virgen de A Lanzada.

Es un paseo especialmente interesante para hacer a primera hora o cuando empieza a caer el sol, cuando la playa pierde parte de su bullicio y el paisaje recupera el carácter salvaje que explica buena parte de su fama.

Pedras Negras, un paseo frente al Atlántico

Sendero de Pedras Negras, O Grove, Pontevedra© Shutterstock
Sendero de Pedras Negras.

Después hay que acercarse hasta San Vicente do Mar, en el extremo suroccidental de la península de O Grove, y echarse a andar por el paseo de Pedras Negras.

El espectacular camino de pasarelas de madera serpentea junto al abrupto litoral granítico y permite caminar durante varios kilómetros entre pequeñas calas, rocas y playas de aspecto mucho más salvaje. Es un recorrido para hacer sin prisa, especialmente bonito al atardecer, cuando el sol tiñe el océano y la silueta de la isla de Ons aparece recortada en el horizonte.

Combarro y sus hórreos frente al mar

Combarro pontevedra© iStock

Para redondear la escapada, merece la pena acercarse a Combarro, uno de los pueblos más encantadores de las Rías Baixas. Sus casas marineras, callejuelas y pequeñas plazas conservan buena parte de su personalidad tradicional, pero son sus hórreos los que han convertido al pueblo en una de las estampas más reconocibles de Galicia. Muchos se alinean junto al mar, formando una sucesión insólita de piedra y madera que explica por qué Combarro es una parada casi obligada en cualquier recorrido por la ría de Pontevedra.

Antes de visitar A Lanzada

  • Tipo de playa: Gran arenal atlántico de arena fina, abierto al mar y rodeado de dunas y espacios naturales protegidos.
  • Longitud: 2.400 metros.Acceso y aparcamiento: Se puede llegar por carretera desde Sanxenxo y O Grove. Hay aparcamientos próximos a la playa, pero en los días de mayor afluencia conviene llegar pronto, porque se llenan.
  • Ideal para: Quienes buscan un gran arenal natural, amantes del surf y otros deportes acuáticos, y viajeros interesados en combinar playa, naturaleza y patrimonio.
  • Actividades: Surf, paddle surf, kitesurf, kayak, buceo y snorkel. El fuerte oleaje y el viento son características habituales de la playa.
  • Imprescindible: Visita la ermita de Nuestra Señora de Lanzada, explora sus alrededores arqueológicos y sube al Monte Siradella para contar la historia.
  • Mejor momento para disfrutarla: A primera hora, cuando hay menos afluencia, o al atardecer, especialmente desde la zona de la ermita, el entorno de Siradella o el paseo de Pedras Negras.
  • Para comer en la zona: La visita pide dejar espacio para la gastronomía de las Rías Baixas: pescado, marisco y productos de la ría son parte esencial del viaje. Beiramar (restaurantebeiramar.com), A Postiña (@a_postina) y Taberna Villalustre (tabernavillalustre.es) son buenas opciones.