Marian Ibáñez, logopeda infantil, sobre las señales de alerta al empezar a hablar: "No responder a su nombre o no intentar imitar sonidos podrían ser signos de dificultades"


La adquisición de lenguaje oral es un proceso complejo, aunque pueda parecer lo contrario. En el camino a veces surgen dificultades que hay que tratar de manera precoz para que el desarrollo sea el mejor.


Marian Ibáñez, logopeda© Marian Ibáñez
17 de agosto de 2026 a las 13:00 CEST

Uno de los momentos más especiales en la vida de los padres es escuchar las primeras palabras de su bebé. Para que esto ocurra, se han tenido que coordinar distintos sistemas y no todos los pequeños tienen el mismo ritmo. Pero ¿cuándo estamos realmente ante un problema y de qué manera abordarlo?

Marian Ibáñez es logopeda especializada en población infantil y vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM). Hemos hablado con ella para que nos oriente sobre este tema.

Cuando el niño tiene dos o tres años es completamente normal que haga cambios entre consonantes. Repetir su emisión correctamente para que tenga el modelo le va a ayudar en su proceso

Marian Ibáñez, logopeda

¿En qué momento el bebé es capaz de pasar de un fonema aislado a una sílaba y juntarla con otra? 

El desarrollo de la comunicación en los bebés pasa por varias fases, desde el balbuceo a sus primeras palabras y posteriormente, las frases. El balbuceo es como una “gimnasia “ para los órganos fonadores, la lengua, los labios...

Hacia los 5 meses se dan los llamados ”juegos de cuna” con los sonidos m, n, p, t, k, b, d, g. Aunque no hay contenido comunicativo aún, sí están presentes turnos de escucha-emisión o sonrisas si hay respuesta por parte del adulto. Hacia los 7 meses, esos sonidos se combinan con emisiones vocálicas, originando emisiones como 'mamama' o 'papapa'. Ya hacia los 9 meses, el bebé es consciente del intercambio comunicativo y de los cambios que, con el lenguaje, puede originar en su entorno: que venga mamá, que le den agua o que le hagan caso. Finalmente, entre los 12 y los 15 meses aparecen las primeras palabras y frases cortas.

Madre con su bebé de 12 meses felices© Getty Images

¿Qué señal de alarma puede haber de que el bebé de menos de 2 años no está adquiriendo las habilidades del lenguaje oral como le corresponde por edad? 

Cada niño sigue su propio patrón de desarrollo. Y que, en ocasiones, no se adapte al normativo no implica que haya dificultades. Es verdad que la ausencia de balbuceo, de signos de señalar y combinaciones de algunas palabras cortas antes de los dos años sí se consideran signos de alarma. Igualmente, el no responder a su nombre, no intentar imitar sonidos y no presentar comprensión de consignas cortas podrían ser signos de dificultades. Pero lo importante es que ante cualquier signo o duda, se consulte con un logopeda.

Bebé señalando con el dedo© Getty Images

¿Qué hay que hacer cuando el niño pequeño de dos o tres años cambia algún fonema por otro, por ejemplo, dice la t en lugar de la c, como 'totolate', en lugar de chocolate?  

En esas edades son absolutamente normales los cambios consonánticos. Aunque el proceso de hablar puede parecer natural, desarrollar el lenguaje es una tarea compleja que no todos los niños logran con la misma facilidad. Es esencial respetar el ritmo individual de cada pequeño y evitar correcciones directas que puedan afectar su confianza o motivación para comunicarse. Repetir su emisión correctamente para que el modelo le ayude en su proceso.

¿Hasta qué edad son normales esos intercambios de sonidos y cuáles son los más habituales?

Hasta los 5 años, muchos niños tienen todavía confusiones de sonidos. Dependerá de cada caso y del nivel de dificultades para un intercambio comunicativo efectivo, tanto con adultos como con otros niños, el que se recomiende entre los 4 y los 5 la intervención logopédica para acompañarle en su desarrollo. Cuanto antes se intervenga, mejor.

Madre viendo un cuento con su bebé© Getty Images

La pronunciación de la R puede ser dificultosa para muchos menores. ¿A qué edad deberían saber decirla bien? ¿Se les puede ayudar desde casa de alguna manera o tiene que ser un profesional?

Efectivamente, el fonema rr resulta especialmente dificultoso para muchos niños. La razón es que se necesita bastante fuerza y control de soplo y un alto grado de movilidad lingual. Por tanto, si entre los 4 y los 5 años no lo adquiere por sí solo, se hace recomendable la consulta a un logopeda, que es el profesional sanitario, especializado en estas competencias.

Desde casa hay una serie de pautas que pueden ayudar al desarrollo del lenguaje de nuestros hijos:

  • Evita el uso constante de diminutivos o lenguaje infantilizado.
  • Habla con frases cortas y estructuras simples.
  • Pronuncia despacio y de forma clara.
  • Ponte a la altura del niño para facilitar el contacto visual.
  • Usa entonaciones melódicas para captar su atención.
  • Crea un ambiente tranquilo y positivo que invite a la comunicación.             
Niña en consulta de logopeda© Getty Images

¿Cuáles son los grupos consonánticos que más cuesta adquirir y a qué edad se logra?

En general, los grupos consonánticos de dos consonantes (BR; TR; PR y PL; CL; BL) son los más complejos para los niños y los que adquieren en último lugar, entre los 4 y los 5 años.

Para casa son muy recomendables los juegos de soplo utilizando diversos materiales, con pajitas para hacer burbujas, juegos de imitar caras de sorpresa, enfado, etc. de imitar y adivinar sonidos (de animales, de objetos cotidianos) que ayuden al niño a movilizar todos los músculos implicados en el habla. En ocasiones, favorece la pronunciación de estos grupos consonánticos introducir una vocal. Por ejemplo, para pronunciar pla, se diría pala...

⁠¿Cuándo hablamos de un problema y cuándo de una mayor dificultad para adquirir ciertos sonidos que se irán asentando por sí mismos?

Cada niño lleva su propio ritmo de desarrollo y hay que respetarlo, pero si un niño tiene todos los demás fonemas adquiridos y no es capaz de pronunciar bien la rr o los sinfones [dos consonantes seguidas en la misma sílaba] o no es capaz de distinguir el sonido s del sonido z entonces es recomendable la visita al logopeda. Aquí estamos hablando de discriminación auditiva y es una habilidad importante para la adquisición de la lectura y escritura.

Actualmente el término dislalia se ha sustituido por el de TSH (trastorno de los sonidos del habla) para diferenciarlo de otros perfiles con dificultades en otros componentes del lenguaje como la sintaxis o la pragmática y que se refieren a otras patologías del habla.

Niño con problemas de audición en consulta de logopedia© Getty Images

¿Tiene componente genético este trastorno?

La mayoría de las dificultades de lenguaje tienen ese doble componente de antecedentes genéticos familiares, pero también de exposición a modelos incorrectos, es decir, si un papá no dice la rr, es fácil que su pequeño tampoco la pronuncie bien.

Ejercicios de vocalización en clase de infantil© Getty Images

Algunos adultos muestran dificultades para pronunciar algunos sonidos como la R. ¿Es porque no se ha trabajado correctamente de pequeños o porque hay un problema orgánico o del aparato fonador?

El habla tiene un componente orgánico importante, si de pequeños no ayudamos a mejorar esas dificultades, pueden persistir en el tiempo y en la época adulta resultan bastante difíciles de solucionar. De ahí la importancia de una consulta con el logopeda si hay sospecha de problemas, que realizará una evaluación del lenguaje del niño y recomendará intervención si lo considera necesario.

Hoy en día está demostrada con evidencia científica la correlación entre dificultades de lenguaje en edades tempranas y procesos de adquisición de la lectoescritura costosos y lentos. Ante cualquier duda, hay que consultar con un logopeda especializado porque cuanto antes se intervenga, mejor. La prevención es la clave.