Ronda está cerrando los últimos flecos de la apertura de la segunda fase del camino del Desfiladero del Tajo, un recorrido que, a partir de ahora, tendrá una duración algo mayor y que se adentra en el fondo de la garganta del desfiladero de los Gaitanes. Aunque aún no hay fecha oficial y concreta del día que promete abrir sus puertas, podemos decir que ya no queda nada. De hecho, para la Diputación Provincial de Málaga, la cuenta atrás ya ha comenzado.
El día que lo haga, se convertirá automáticamente en la pasarela colgante más larga de España, con 110 metros de longitud. Diseñada por Luis Machuca, arquitecto del Caminito del Rey, este nuevo tramo permitirá a los visitantes atravesar el corazón del río Tajo desde abajo, pasando por el Puente Nuevo, el Puente Viejo y dando una perspectiva, hasta ahora, inédita. Para darle la bienvenida, el propio Ayuntamiento de Ronda ha creado un Centro de Recepción de Visitantes, en la zona de salida del recorrido, en la calle Molino de Alarcón.
Un camino en dos tramos
La proyección y construcción del camino del Desfiladero del Tajo, en realidad, se ha desarrollado en dos fases. La primera que parte de la plaza del Campillo y desciende por el reformado Camino de La Albacara, terminando en la Casa Manolillo, que se ha habilitado como punto de entrada. Desde aquí, continúa hasta la base del Puente Nuevo.
Desde su apertura, hace casi dos años, este primer tramo ya se ha convertido en un reclamo turístico, no solo nacional, sino también internacional, puesto que, según los últimos datos disponibles, el 80% de los visitantes proceden del extranjero.
En la segunda fase, que está a punto de culminar con esta nueva pasarela, nos encontramos con el incremento del recorrido justo al final del mismo. El nuevo tramo discurre en paralelo al puente de hierro por el que pasan los trenes, antes de llegar al túnel de El Chorro, en Álora, quedando suspendido a 50 metros de altura. La magnitud de su construcción ha sido compleja, con la participación de numerosos consultores, incluida una empresa Suiza, país donde están los máximos expertos mundiales en este tipo de construcciones.
El recorrido total: túneles, pasarelas y mucha adrenalina
Aunque las medidas de seguridad en este último tramo del Caminito del Rey son absolutas, limitando el paso a treinta personas a la vez, con dos trabajadores regulando el tránsito en ambos extremos de manera continuada, una garita de control y doce cámaras de videovigilancia, si no deseas cruzar la pasarela, podrás realizar el antiguo camino, que permanecerá abierto como ruta alternativa. Pero empecemos por el principio.
El recorrido total es de 7,7 kilómetros: 4,8 de ellos son accesos y 2,9 se corresponden con pasarelas. Es lineal, de un único sentido y descendente, discurriendo de norte a sur. Se divide en varios tramos, unos más fuertes y emocionantes que otros, pero igual de bonitos. Caminarás a través de un espacio abierto, pero también rodeado de montañas salpicadas de pinos, encinas y alcornoques. La duración total es de aproximadamente 3 o 4 horas.
El primer tramo se configura a través de túneles y senderos que van aproximándote al espectáculo y que lleva el nombre de Senda de Gaitanejo. Una vez terminas, te encuentras con la primera pasarela en el Desfiladero de Gaitanejo, el cañón más estrecho del recorrido, con paredes verticales a los dados y unas plataformas situadas ya a 100 metros de altura con respecto al río.
Tras esta primera subida de adrenalina, vuelves a bajar revoluciones en un tramo central ya más ancho. Una zona arbolada llamada el Valle del Hoyo. Ahora bien, poco después te encontrarás con la zona más atractiva para muchos: el Desfiladero de los Gaitanes, volviendo al espectacular cañón que alcanza aquí los 700 metros de altura, más pasarelas y un pequeño balcón de cristal en el que hacerte una foto más.
El último tramo te lleva, tras una importante subida, hasta el puesto de control de Álora y frente a las aguas tranquilas del Embalse del Chorro. Al llegar aquí, tan solo te queda relajarte, porque un autobús lanzadera te recoge y te devuelve al aparcamiento inicial. Sin embargo, ahora, podrás tomar una ruta alternativa con la nueva pasarela, haciendo que lo que ya has vivido te sepa a poco.
Cómo llegar al Caminito del Rey
Es importante que sepas que para poder iniciar la ruta, tendrás que llevar reservado el día y hora de entrada a través de su página web. Para llegar, tan solo tendrás que seguir las indicaciones de la carretera, muy bien señalizada, hasta el Centro de Información. Ahora bien, también tendrás que caminar 2 kilómetros hasta el propio control de acceso, situado en la cabecera del embalse de Guadalhorce, donde se entregan los cascos que, de manera obligatoria, deberás llevar durante todo el recorrido.
ALREDEDORES DEL CAMINITO DEL REY
Álora, puerta principal de Caminito del Rey
Álora es la entrada a Caminito del Rey y un pueblo que merece una visita relajada por su entramado de casas blancas, calles serpenteantes y estrechas. Como monumento principal tiene su castillo, desde el que puedes obtener una panorámica estupenda de todo el municipio y del Valle del Guadalhorce, pues se sitúa en lo alto del cerro de las Torres. Su construcción se remonta a la época árabe, conservando algunos vestigios de su paso, como la torre del homenaje, la torre de la Vela y parte de sus murallas.
Junto al castillo se erige la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, construida en el siglo XVII y un cementerio musulmán cargado de misterio. Y es que, el pueblo rememora el legado cultural que dejaron tras su paso por la ciudad durante el primer fin de semana de julio, en lo que se conocen como las Noches Al-Loárabe.
Valle de Abdalajís, el lugar de los manantiales
Si pones rumbo hacia Antequera, a escasos 10 kilómetros, hay una parada que puedes hacer: Valle de Abdalajís, un pequeño pueblo de discreto patrimonio histórico, aunque presente, pero con miradores panorámicos excelentes para ver toda la zona y un entorno natural privilegiado, la zona perfecta para realizar actividades de senderismo (con rutas hacia La Peana o el pico La Huma), escalada o parapente. Todo el área fue declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco.
Coín, fuentes naturales y mucha alfarería
Para finalizar una ruta que bien podría ocupar un fin de semana, puedes acercarte hasta Coín, que se sitúa de manera estratégica entre Marbella, Málaga y Fuengirola. Ubicada también en el Valle del Guadalhorce, se ha convertido en un punto clave para el turismo rural, gracias a su cercanía a la Sierra de Alpujata y parajes como el Charco del Infierno.
Dentro de su riqueza monumental, destaca el antiguo convento de Santa María de la Encarnación, construido sobre una antigua mezquita, la ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta y la iglesia de San Juan Bautista. Ahora bien, si por algo se conoce esta villa es por la gran cantidad de agua agua que emana de su tierra y las numerosas fuentes naturales que alimentan sus fértiles huertas, que son ya de por sí famosas por sus cítricos y olivos. Además, también tiene fama de alfarera y unas canteras de las que nacen su famoso mármol blanco y azul.










