Hay señales que anuncian el verano en Málaga mucho antes que las previsiones meteorológicas. Una de ellas son las temperaturas al alza; otra, las primeras sombrillas desplegadas en las playas de la Costa del Sol. Y luego está la llegada de Miranda Rijnsburger a Cuatro Lunas, el refugio familiar que, con el paso de los años, se ha convertido en uno de esos indicios silenciosos pero inequívocos de que la temporada estival ya ha comenzado para los Iglesias.
La modelo neerlandesa ya lleva unas semanas en Málaga y ha aprovechado estos primeros días para pasear por Marbella con el pequeño Guillermo, el benjamín de la familia, que en mayo cumplió 19 años. No es en Marbella donde se encuentra la finca en la que los Iglesias pasan gran parte del verano, sino a pocos kilómetros, en Ojén, un municipio blanco rodeado de las montañas cubiertas de vegetación mediterránea de la Sierra de las Nieves.
Mientras Julio Iglesias permanece por ahora en Bahamas, buscando tranquilidad y recuperación después de unos meses marcados por diversos contratiempos y lejos del foco mediático español, Miranda vuelve a asumir, como hace cada verano, la organización familiar y ha abierto ya las puertas de la propiedad para supervisar personalmente cada detalle antes de la llegada escalonada del resto de sus hijos.
Entre Marbella y la Sierra de las Nieves
Ojén ofrece la típica postal de los pueblos blancos andaluces, con calles empedradas y estrechas de origen morisco, fachadas encaladas y balcones llenos de flores. Sin embargo, pese a encontrarse a escasos minutos de Marbella y Puerto Banús, posee un ritmo mucho más pausado que el de los grandes destinos turísticos de la Costa del Sol.
Precisamente esa combinación de privacidad, naturaleza y proximidad al mar fue la que sedujo a Julio Iglesias. A ello se suman las impresionantes vistas al Mediterráneo e incluso la costa de África en los días más despejados. A lo largo de los años, la propiedad se ha convertido en un auténtico santuario familiar. Allí han crecido los hijos de la pareja, lejos de la presión mediática que siempre ha acompañado al cantante.
Aunque la presencia de los Iglesias apenas altera la rutina del municipio, lo cierto es que la familia ya forma parte de la historia reciente de la localidad. Los vecinos llevan décadas acostumbrados a convivir con unos residentes tan conocidos como discretos.
Cuatro Lunas es mucho más que una residencia de verano. La finca se encuentra en la zona de La Mairena, a apenas 10 minutos en coche del casco urbano de Ojén. Una distancia mínima que, sin embargo, marca la diferencia entre el bullicio y la absoluta privacidad. En sus 450 hectáreas cuenta con varios bungalows independientes, amplias zonas ajardinadas, huertas, caminos privados y piscinas infinitas con vistas a las montañas y al Mediterráneo. Un auténtico paraíso privado para disfrutar del verano lejos de los focos.
¿Qué ver en Ojén?
El recorrido por el pueblo debe comenzar por la plaza principal, donde se encuentra la Fuente de los Chorros, construida en 1905 y considerada uno de los símbolos del municipio. Sus cinco caños siguen abasteciéndose del agua que desciende de la sierra.
Muy cerca se alza la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, construida en el siglo XVI sobre una antigua mezquita y reconocible por su campanario, levantado sobre el antiguo alminar árabe. Su interior conserva interesantes elementos mudéjares que recuerdan el pasado multicultural de la zona.
Otro de los lugares imprescindibles son las Cuevas de Ojén, cavidades de origen kárstico que durante siglos sirvieron de refugio y almacén para los habitantes del pueblo. Hoy se han convertido en espacios culturales y en excelentes miradores desde los que contemplar el caserío blanco, la sierra y el Mediterráneo al fondo.
Merece la pena acercarse tanto al Museo del Molino de Aceite como al Museo del Aguardiente, dedicado al famoso licor que hizo célebre a Ojén en toda España durante el siglo XIX y que incluso llegó a exportarse a América.
Los alrededores del pueblo
Pero Ojén es, sobre todo, una de las principales puertas de entrada al Parque Nacional de la Sierra de las Nieves, cuyo paisaje combina bosques mediterráneos, montes de caliza y peridotita, profundos barrancos y algunas de las formaciones de pinsapo más importantes del sur de Europa. Un enclave que forma parte de la Reserva de la Biosfera declarada por la Unesco. Desde aquí parten numerosas rutas de senderismo que atraviesan bosques mediterráneos, barrancos, ríos y miradores naturales con algunas de las panorámicas más espectaculares de la provincia de Málaga.
ESCAPADAS DESDE OJÉN
Sendero El Juanar-Puerto Marbella
Ruta de una hora y media entre pinos resineros y castaños con parada en miradores como el del Corzo, con vistas a Ojén y a la costa.
Tolox
A unos 30 kilómetros de Ojén, el casco antiguo de Tolox también merece una visita, como su Balneario de Fuente Amargosa. Una sencilla ruta lleva después hasta el Charco de la Virgen, con una cascada de unos 20 metros. En el pueblo, cada mes de septiembre, desde hace cinco años, se celebra el festival Art Tolox, que invita a artistas internacionales a dejar su impronta en las calles. Un paseo por él descubre murales, esculturas e intervenciones sorprendentes.
Iglesia de Yunquera
La “catedral de la Sierra de las Nieves” guarda un interesante lienzo del Nazareno del siglo XVII.
Pico Torrecilla
Subir a su cima, a 1919 metros, es una experiencia obligada para senderistas. La ruta más popular es circular, tiene 7,5 kilómetros y parte del área recreativa de Los Quejigales.
Mora i Bravard
Jardín botánico de Casarabonela, que cuenta con una de las mejores colecciones de cactus de Europa (cactuscasarabonela.es).












