Málaga es la ciudad de moda y en verano saca a pasear su rostro más festivo y disfrutón. Con el Mediterráneo colándose casi en el casco urbano, los baños de mar son el remedio más refrescante para sofocar el calor y pasar el día. Y, entre baño y baño, el mejor plan es acercarse a un chiringuito y comer unos espetos de sardinas, obligatorio. Para conocer esos productos que salen de la lonja, hay que darse una vuelta por el histórico mercado de Atarazanas y quedarse boquiabierto con la frescura de boquerones, gambas y conchas finas. Y probarlas en El Yerno. Haznos caso.
La ciudad de los museos (con casi 40) organiza planes vespertinos muy apetecibles entre obras de arte. Aunque la noche más cool se vive ahora en el rooftop que nadie quiere perderse: Cañitas al Fresco, en lo más alto del nuevo y deslumbrante ME Málaga. Y en agosto, Málaga se viste de feria: plántate una flor en el pelo, saca un mantoncillo, no olvides el abanico... ¡Y a divertirse!
LAS PLAYAS MALAGUEÑAS, A UN PASO DEL CENTRO
Pocas ciudades pueden presumir de tener playas tan cerca del casco histórico como Málaga. Aquí puedes disfrutar del mar y olvidarte del coche. La más conocida es La Malagueta, a apenas diez minutos andando de la calle Larios, con todos los servicios y un animado paseo marítimo repleto de terrazas. Muy cerca se encuentra La Caleta, algo más tranquila y perfecta para familias como La Misericordia, con sus 2 kilómetros de arenal, Los Baños del Carmen, muy querida por los malagueños, o el Campo de Golf-San Julián, la más occidental, y rodeada de vegetación.
Hacia el este aparecen Pedregalejo y El Palo, antiguas barriadas marineras donde sigue latiendo la esencia más auténtica de la ciudad. Aquí el ritual es innegociable: pedir un espeto de sardinas acompañado de una cerveza bien fría o un vino moscatel malagueño. Espetar pescados ensartados en cañas y asados a la brasa sobre las tradicionales barcas en la arena es todo un arte y un símbolo de la costa malagueña que aspira a ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Entre los chiringuitos más recomendables están El Tintero, famoso por su peculiar sistema de subasta de platos; Las Acacias, frente al mar en Pedregalejo; El Merlo-La Revuelo y Litoral Pacífico, dos clásicos donde nunca faltan los boquerones, las gambas malagueñas y los espetos recién hechos.
DE COMPRAS, Y APERITIVO, POR EL MERCADO ATARAZANAS
Entrar en el Mercado Central de Atarazanas es descubrir la despensa de Málaga. Su monumental portada nazarí recuerda el pasado de las antiguas atarazanas (astillero) del siglo XIV, mientras que la gran vidriera (que muestra monumentos de la ciudad) ilumina los puestos de este paraíso en el que se exhiben los mejores productos del mar y el campo de la provincia.
Muchos comerciantes siguen animando a comprar 'cantando' a viva voz lo mejor que tienen para despachar ese día. Merece la pena detenerse en los puestos de pescado para conocer el apreciado boquerón victoriano, capturado en la bahía malagueña, además de quisquillas, gambas, conchas finas, pulpo o atún de almadraba. También abundan aceitunas aloreñas, frutas tropicales de la Axarquía, tomates y verduras del Valle del Guadalhorce, quesos artesanos, embutidos, almendras, pasas y vinos dulces.
El broche perfecto a este paseo gastronómico es disfrutar del aperitivo sin salir del mercado. El Yerno se ha convertido en una de las barras más animadas gracias a su combinación de marisco fresco y copas de 'burbujas', aunque también merece la pena acercarse a Bar Mercado Atarazanas, La Mar de Soler, Casa Dani o a los pequeños puestos donde cocinan al momento el género recién adquirido. El ambiente, especialmente a media mañana, es el espejo que refleja el bullicio de Málaga.
LA CIUDAD DE LOS MUSEOS QUE CONQUISTÓ A LA BARONESA
La lista de museos que vas a encontrar en Málaga es interminable. El Museo Picasso Málaga es el más visitado y se forman largas colas para entrar. La Casa Natal de Picasso es el complemento perfecto. Y otro imprescindible es el Centre Pompidou Málaga, con su colorido edificio de cristal, El Cubo, en el Muelle Uno, que alberga arte contemporáneo.
Pero, en pleno casco histórico, a pocos pasos de la plaza de la Constitución y de la calle Larios, encontrarás refugio climático y cultural en el Museo Carmen Thyssen Málaga. Ocupa el magnífico Palacio de Villalón, un edificio del siglo XVI restaurado para albergar una de las mejores colecciones de pintura española del siglo XIX. El recorrido invita a descubrir la Andalucía romántica y costumbrista a través de lienzos de Sorolla, Zuloaga, Manuel García Rodríguez o Julio Romero de Torres.
Recorre las salas sin prisa para entender el discurso de muchas de estas obras maestras, como La Buenaventura de Romero de Torres, que plasma la tristeza de una joven enamorada de un hombre casado; Corrida de toros. Picador herido de Mariano Fortuny, uno de los grandes genios españoles del XIX que capta la luz y el movimiento como pocos. Salida del baile de máscaras de Raimundo de Madrazo, que retrata la elegancia de la alta sociedad al detalle. Y Santa Marina, de Zurbarán, la pieza más representativa de los Maestros Antiguos que la baronesa seleccionó personalmente para el Palacio de Villalón.
En verano, las noches se llenan de magia en el museo con visitas teatralizadas y las veladas de flamenco o de jazz. Y recuerda que los jueves la entrada es gratuita a partir de las 20 h. Tan agradable como el museo es hacer una pausa en la cafetería, que es un oasis de frescor y tranquilidad en pleno centro, cuenta con entrada directa desde la calle y te sorprenderá el menú del día que ofrecen y su brunch.
EL ROOFTOP DE MODA EN MÁLAGA CON MUCHO ARTE Y LA COCINA MÁS CAÑERA
La arquitectura, el arte y el diseño son también el hilo conductor del nuevo place to be de la capital de la Costa del Sol. La última gran incorporación al skyline malagueño es el ME Málaga, el nuevo hotel de lujo (5 estrellas) de la cadena Meliá, situado junto a la plaza de la Merced, donde se encuentra la casa natal de Picasso, y a un paso de la alcazaba, el teatro romano y la catedral, ‘la Manquita’.
La experiencia comienza ya desde el lobby, concebido como un espacio de diseño contemporáneo, con una gran escalera de caracol de cemento, de una sola pieza, que es el alma sobre el que gira el edificio, obras de arte como el gran mural de Marina Anaya, un tributo a la Málaga marinera, un Miró y un Picasso (dos joyas que encontrarás en la recepción) o los suelos de cerámica que nos sumergen en el Mediterráneo. En las habitaciones (cuenta con 128 habitaciones, 14 junior suites y 8 suites), murales abstractos realizados por el artista malagueño Rafa García, repartidos por las plantas y los techos.
Sin embargo, el gran protagonista de este nuevo icono del lujo contemporáneo es su espectacular azotea, una de las más impresionantes de Málaga gracias a sus vistas panorámicas de 360 grados sobre la Alcazaba, la Catedral, el puerto, el mar y los tejados del centro histórico. El espacio está pensado para disfrutar tanto de un cóctel al atardecer como de una cena informal con una de las aperturas gastronómicas más esperadas del año: Cañitas Maite, el proyecto de los chefs Javier Sanz y Juan Sahuquillo (con 2 estrellas Michelin y 2 Soles Repsol).
En la carta aparecen sus platos más celebrados, como las ya icónicas croquetas de jamón con palomitas de cerdo, la ensaladilla con gambas, el carabinero con manteca de orza y grasa de buey madurado, los brioches, los escabeches, pescados, carnes y otras tapas creativas elaboradas con un impecable producto. Puedes probarlas en la terraza de la azotea, Cañitas al Fresco, pedir el menú de Tapas al Fresco con sus hits (de 20 a 22.30 h) y completarlo con un cóctel. Un plan perfecto para despedir el día contemplando cómo el sol se pone sobre la bahía de Málaga y el cielo se rompe en mil tonos rojizos.
¡PONTE GUAPA QUE NOS VAMOS 'PA' LA FERIA!
Cada mes de agosto, Málaga cambia completamente de ritmo. Durante una semana, del 15 al 22 de agosto, la ciudad celebra una de las grandes fiestas del verano español con dos escenarios muy distintos: la Feria de Día, que llena el centro histórico de música, casetas y ambiente desde el mediodía, y la Feria de Noche, en el Recinto Ferial Cortijo de Torres, donde continúan los conciertos y el baile hasta la madrugada.
La feria comienza con el espectáculo de fuegos artificiales en la playa (el viernes 14 por la noche a las 00:00) y se extiende durante toda una semana llena de ambiente, música, bailes y mucha fiesta. El mejor consejo para integrarse es vestir con prendas ligeras de lino o algodón, calzado muy cómodo y un abanico siempre a mano. No hace falta vestir de flamenca (pero puedes animarte): unas flores en el pelo y pendientes llamativos son un acierto. Conviene llegar temprano para disfrutar de las calles antes de que se llenen, hidratarse constantemente y alternar los vinos dulces malagueños muy fríos, como el famoso Cartojal, con tapas de jamón ibérico, fritura malagueña o una buena porra antequerana. Y dejarse llevar por la alegría y el ritmo de la feria.


















