Nieves Álvarez habrá perdido la cuenta de las veces que se ha vestido de novia sobre la pasarela. Pero un nombre sobresale entre el resto de los diseñadores: Stéphane Rolland. La modelo y el modista francés comparten un idilio creativo. Como musa y amiga íntima del diseñador francés, la madrileña ha cerrado históricamente muchas de sus colecciones de Alta Costura enfundada en espectaculares diseños nupciales.
La amistad de casi tres décadas que explica esta elección nupcial
Por eso, a nadie extraña que el diseñador del look para su boda con Bill Saad tenía que ser Stéphane Rolland. Ella misma explicó el porqué de su elección el pasado mes de octubre. "En los momentos íntimos tienes que hacer las cosas que te gustan, con la gente que te conoce. Yo llevo trabajando con él desde el año 1995 y a lo largo de los años y su trayectoria profesional, siempre he estado cerca de él; es un grandísimo amigo", desveló. "En su último desfile de alta costura me vistió de novia y me dijo: 'A ver si así se anima'. Entonces, cuando Bill me pidió matrimonio fue una de las primeras personas a las que llamé", relató la modelo.
La 'fresca' primavera de París
La boda se celebró el pasado 12 de junio, una fecha en la que, suponemos, la ciudad de París no estaba sufriendo aún los estragos de la ola de calor que en estos días asfixia a toda Europa. Quizá por ese motivo, Nieves optó por llevar un elegante vestido-abrigo realizado en gazar de lana de color marfil. Una opción muy adecuada para la fresca primavera parisina.
Con su elección, la modelo y presentadora también manifestó que no pretendía ser una novia tradicional al uso, es decir, con velo, tiara y una cola kilométrica. Si bien el traje escogido por la top no pertenece a la colección de novias del couturier francés, sino a su propuesta semi-costura para la primavera-verano de 2022, se trata de un look muy inspirador para novias sofisticadas y elegantes. Un diseño atemporal, perfecto para una ceremonia civil o una celebración discreta —como la que habían manifestado que querían el empresario libanés y su mujer—, sin dejar de lado esos pequeños detalles que convierten cada una de las prendas de Rolland en una pieza única y muy especial.
Anatomía del vestido: gazar de lana marfil, cuello-capucha, escote a la espalda y falda midi
El vestido presenta una silueta larga y fluida que combina el rigor de la sastrería con la suavidad del movimiento. En la parte superior, un cuello alto estructurado bascula hacia atrás y se desliza hasta la cintura en forma de capucha holgada, enmarcando un sugerente y elegante escote que deja parte de la espalda al descubierto.
El cuerpo se frunce en torno a la cintura, donde un detalle joya que no pasa inadvertido es la piedra angular del diseño: una escultura en forma de guijarro blanco, grande e irregular, del que parte la falda, lápiz y de largo midi, con abertura para facilitar el movimiento. Con manga francesa, Nieves llevó el vestido exactamente igual que Stéphane lo presentó en la pasarela, con unos guantes largos hasta el codo, abotonados y de color blanco.
Bvlgari en cada detalle
Para completar su outfit nupcial, la madrileña lució unos zapatos de salón y tacón fino realizados en ante marfil, a juego con el vestido. Como únicas joyas, unos pendientes grandes de oro con forma de aro de Bvlgari —firma de la que es embajadora y que realizó también las alianzas de oro con las que Bill y ella se desposaron—, que resaltaban a la perfección sobre el cuello elevado y aportaban luz al rostro de la modelo, que se peinó con un sencillo moño de estilo bailarina.
La inspiración de la colección: el expresionismo abstracto del pintor Viani y las esculturas
Para la colección a la que pertenece el vestido de Nieves, Stéphane Rolland se inspiró en el expresionismo abstracto del joven pintor ítalo-español Viani. Creó túnicas y caftanes vaporosos, mangas que rozan el suelo e inmensas capuchas drapeadas para crear un toque de misterio.
Las curvas de esta propuesta se reflejan en las esculturas de guijarros, desde la confección de los vestidos hasta los bordados o las joyas revestidas de cuero. Estas joyas están hechas de piedras gigantescas, tan preciosas como esmeraldas, aguamarinas, topacios y citrinos, en cristal soplado y cincelado por Théophile Caille, el maestro vidriero francés.







