Hay tradiciones que marcan mucho mejor el paso del tiempo que el propio calendario. Y el verano marbellí, por ejemplo, no comienza oficialmente hasta que Miranda Rijnsburger pisa la Costa del Sol y conquista con su estilo. La esposa de Julio Iglesias, convertida desde hace décadas en el epítome de la elegancia y la discreción (porque por ella no pasan los años), ya ha aterrizado en Málaga y su sola presencia nos da más claves sobre el tiempo que un mapa de isobaras. ¿Su objetivo particular? Abrir las puertas y poner a punto la espectacular finca de Ojén, el refugio predilecto de la familia para la temporada estival. Nosotros tenemos las imágenes de sus primeras horas en el sur.
Unas fotos de la exmodelo holandesa paseando tranquila por Marbella con su hijo menor, Guillermo, quien, el pasado 5 de mayo, cumplía 19 años y con el que compartía una jornada en la que no faltaron ni los gestos de cariño ni los abrazos maternales. Lejos de cualquier ostentación, Miranda demostraba una vez más que el estilo es algo innato con un look sport muy juvenil y a la moda, con un pañuelo anudado a modo de cinturón, una de las últimas tendencias que dominan las pasarelas y que parece haberse colado también en el gusto estilístico de Rijnsburger.
Madre e hijo, que no tienen reparo en visibilizar la entrañable relación que existe entre ambos, disfrutaron de un almuerzo con un grupo de amigos. En las fotos que acompañan este texto, podemos ver a una Miranda sonriente, apoyada siempre en su hijo, contemplando el mar Mediterráneo y volviendo a casa con una planta tropical envuelta en celofanes.
Pese al invierno anómalo al que el matrimonio ha tenido que hacer frente y a que Julio permanezca en Bahamas alejado del foco, Miranda sí ha apostado por repetir hábitos y volver a Marbella, como siempre
El destino final de este viaje es "Cuatro Lunas", la imponente propiedad de Julio Iglesias en Ojén. Mientras el cantante español más internacional de todos los tiempos permanece por ahora en Bahamas —donde busca la calma, el sosiego y el clima idóneo para recuperarse por completo, tras el ruido y los contratiempos judiciales que marcaron su invierno, fuera del objetivo de la prensa española—, es Miranda quien toma las riendas de la logística familiar.
A la espera de que el resto de sus hijos vayan cumpliendo con sus obligaciones y trabajos, Miranda ya ha abierto las puertas de la mansión familiar, "Cuatro Lunas", donde pasarán los próximos meses
Se encarga, como siempre, de que todo esté perfecto en este paraíso privado de 450 hectáreas, dotado de piscinas infinitas, frondosas huertas y varios bungalows independientes que se irán llenando de manera escalonada a medida que vaya llegando el resto de la familia para pasar el verano…
En el caso de las gemelas, Victoria y Cristina, también están organizando sus agendas para volver a pisar el paraíso mediterráneo. Victoria, por su parte, ya ha podido pasar unos días en España, días antes de su cumpleaños, el 1 de mayo—en estas mismas páginas, la hemos podido ver jugando al golf con su hermano Miguel, que cumplió 19 años el día 5 de este mes, con el que está muy unida—, mientras que Cristina aún tiene que cerrar sus compromisos tanto personales como profesionales en la Gran Manzana de Nueva York antes de regresar.







