Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina y el significado de su frase más famosa: "Todo ser humano puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro"


Hay frases que se quedan para siempre y si las leemos con atención y las analizamos podemos aprender una gran lección. En este caso, el célebre médico e investigador nos recordó que, si queremos, podemos elegir cómo vivir


Qué le pasa al cerebro cuando ponemos límites© Getty Images/Westend61
21 de mayo de 2026 a las 20:00 CEST

La famosa frase de Santiago Ramón y Cajal "todo ser humano puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro" tiene mucho sentido hoy (y muchos beneficios, si la aplicamos). Y es que durante años se pensó que el cerebro era una estructura rígida, fija e inmutable. Sin embargo, la neurociencia ha demostrado justamente lo contrario: el cerebro cambia constantemente en función de lo que vivimos, pensamos, aprendemos y hacemos cada día.

Nuestros hábitos, las relaciones personales, el estrés, el descanso o incluso la forma en la que interpretamos la realidad van dejando huella en el cerebro. Por eso, esta reflexión de Ramón y Cajal no solo habla de ciencia, sino también de la capacidad humana para transformarse, adaptarse y construir nuevas formas de pensar y vivir.

Para entender mejor el significado de esta frase y qué nos dice hoy la neurociencia sobre ella, hemos hablado con el profesor Ignacio Morgado, del Instituto de Neurociencias de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Mujer haciendo pompas de jabón© Getty Images

¿Quién fue Santiago Ramón y Cajal?

Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) fue médico, investigador y considerado el padre de la neurociencia moderna. Ganó el Premio Nobel de Medicina en 1906 gracias a sus investigaciones sobre la estructura del sistema nervioso y el funcionamiento de las neuronas. Sus descubrimientos cambiaron para siempre la forma de entender el cerebro humano y siguen siendo hoy una referencia científica mundial.

Además de investigador, Ramón y Cajal fue un gran divulgador y un apasionado del aprendizaje. A través de sus escritos defendió la importancia del esfuerzo, la disciplina y la capacidad del ser humano para desarrollarse intelectualmente a lo largo de la vida. Y precisamente de ahí nace esta famosa reflexión sobre convertirnos en "escultores" de nuestro propio cerebro.

Mujer joven riéndose y feliz© Getty Images

¿Qué significa realmente esta frase de Santiago Ramón y Cajal?

"Significa que el cerebro y sus neuronas, al ser plásticos, se configuran y organizan en función de nuestras propias experiencias vitales y culturales", explica Ignacio Morgado. Es decir, no hay dos cerebros iguales, porque cada persona construye el suyo a través de lo que vive, aprende y experimenta.

Durante mucho tiempo se creyó que el cerebro apenas cambiaba con los años, pero hoy sabemos que las conexiones neuronales se modifican constantemente. Cada aprendizaje, cada hábito y cada experiencia deja una huella física en la organización cerebral.

"Cada cerebro lleva la impronta de esas experiencias", señala el experto. Por eso, nuestras rutinas, pensamientos y comportamientos tienen mucho más impacto del que imaginamos sobre la salud mental, la memoria o incluso la manera en la que afrontamos la vida.

Cómo influye la música en tu cerebro© Getty Images

¿Qué relación tiene esta frase con la plasticidad cerebral?

La clave está en un concepto fundamental de la neurociencia: la plasticidad cerebral. Se trata de la capacidad del cerebro para reorganizarse y adaptarse continuamente.

"Si el cerebro no fuera plástico no se reconfiguraría continuamente, manteniéndose igual en su estructura y funciones", explica Ignacio Morgado. Gracias a esa plasticidad podemos aprender cosas nuevas, desarrollar habilidades, adaptarnos a cambios o recuperarnos parcialmente después de ciertas lesiones cerebrales.

Así las neuronas crean nuevas conexiones constantemente en función de aquello que repetimos, practicamos o experimentamos con frecuencia. Por eso los hábitos diarios terminan moldeando literalmente el funcionamiento cerebral.

mujer con una bicicleta, mirando su móvil, mientras camina por una ciudad© Getty Images

¿Cómo influyen nuestros hábitos y pensamientos en el cerebro?

"Los hábitos y pensamientos reconfiguran el cerebro, es decir, las conexiones y organización de sus neuronas", explica el profesor Morgado. Todo aquello que hacemos repetidamente fortalece determinadas conexiones neuronales.

Por ejemplo, aprender un idioma, tocar un instrumento, hacer ejercicio o practicar meditación produce cambios cerebrales medibles. Del mismo modo, el estrés crónico, la falta de descanso o determinados pensamientos negativos sostenidos también afectan al cerebro.

Esto explica por qué algunos hábitos mejoran el bienestar emocional y la capacidad de concentración, mientras que otros aumentan la ansiedad, el agotamiento mental o la dificultad para regular las emociones. El cerebro aprende constantemente de aquello que repetimos.

¿Puede el cerebro cambiar durante toda la vida?

La respuesta es sí. "La plasticidad, aunque es mayor en las etapas tempranas de la vida, sigue produciéndose incluso en la vejez", asegura Ignacio Morgado. Esto significa que nunca es tarde para aprender, adquirir nuevos hábitos o estimular cognitivamente el cerebro.

Muchas personas creen que, con la edad, ya no pueden cambiar determinadas conductas o formas de pensar. Sin embargo, la neurociencia demuestra que el cerebro mantiene capacidad de adaptación durante toda la vida.

dos amigas haciendo turismo© Adobe Stock

¿Qué hábitos ayudan a moldear el cerebro de forma positiva?

Según explica el experto, "todos los hábitos que facilitan el aprendizaje y evitan el estrés" ayudan a proteger y fortalecer el cerebro.

Como decíamos, dormir bien, mantener relaciones sociales de calidad, aprender cosas nuevas, hacer ejercicio físico o mantener una vida mental activa son algunos de los hábitos que más benefician al cerebro. También influyen mucho la gestión emocional y la capacidad para reducir el estrés.

Y es que el estrés tiene un impacto especialmente importante sobre el funcionamiento cerebral. "El estrés nos hace segregar hormonas como el cortisol que, a partir de cierta cantidad, dañan a las neuronas y a los diferentes procesos mentales", explica Ignacio Morgado.

Por eso descansar, desconectar y cuidar la salud mental no es solo una cuestión emocional, sino también neurológica.

pareja feliz bailando en la habitación de su casa© Getty Images

¿Qué implicaciones tiene esta frase para la salud mental y la forma de vivir?

La reflexión de Ramón y Cajal transmite una idea muy importante: "Viene a decir que, hasta cierto punto, somos lo que nos proponemos ser en función de nuestro comportamiento y lo que decidimos hacer con nuestra vida", concluye Ignacio Morgado.

Y es que el cerebro no se construye solo con lo que heredamos, sino también con lo que hacemos cada día. Cada hábito, cada aprendizaje y cada experiencia va dejando una huella. Por eso, cuidar la mente también implica cuidar aquello que repetimos, pensamos y elegimos vivir.

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