La psicología dice que las personas que necesitan tener la televisión siempre encendida no tienen una manía, sino que intentan calmar su mente


Vivimos con estímulos externos todo el tiempo y no siempre es fácil soportar el silencio y estar a solas con nuestros prensamientos


Mujer con un mando a distancia viendo la televisión© Getty Images
21 de mayo de 2026 a las 13:00 CEST

Hay personas que llegan a casa y, casi sin darse cuenta, lo primero que hacen es encender la televisión. No para ver un programa, ni el telediario, ni una serie. Es solo por escuchar algo, para que haya ruido ambiente. El sonido simplemente está ahí, acompañando mientras cocinan, trabajan, recogen la casa o miran el móvil. Para muchas personas, el silencio absoluto puede resultar incómodo e, incluso, angustiante. Pero ¿por qué ocurre esto? La psicología tiene varias respuestas. De entrada, puedes estar tranquila. No siempre es algo que deba preocuparte. Eso sí, siempre que no sea una necesidad imperiosa.

chica en el salon con la tele encendida© Getty Images

El Profesor Alfredo Rodríguez-Muñoz, Catedrático en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, nos explica que el silencio puede convertirse en un espacio difícil de gestionar emocionalmente. "Reduce los estímulos externos y deja más espacio para la experiencia interna: pensamientos, preocupaciones, sensaciones corporales o emociones que durante el día quedan tapadas por la actividad", señala.

Y es que vivimos rodeados de estímulos prácticamente todo el tiempo. Pantallas, notificaciones, música, vídeos o conversaciones que continúan hasta cuando vamos al baño hacen que muchas personas hayan perdido la costumbre de convivir con la calma. En cambio, cuando todo se apaga y llega el silencio, aparecen pensamientos y emociones que normalmente quedan acallados por el ruido diario.

Mujer viendo la televisión© Getty Images

El ruido de fondo que hace sentir acompañados

Para muchas personas, tener la televisión puesta no significa realmente querer verla. Lo que buscan es esa percepción de compañía que aporta una voz de fondo, como sentir que "hay vida" en casa. "La televisión, la radio o la música generan la sensación de que hay presencia, vida o movimiento alrededor", explica Rodríguez-Muñoz.

Esto ocurre especialmente en momentos de soledad, ansiedad o estrés emocional. "Para esas personas que se sienten solas o ansiosas, el sonido puede aliviar momentáneamente la sensación de vacío o aislamiento", señala el psicólogo.

En realidad, es algo mucho más común de lo que parece. Y no solo se da con la televisión. Como decíamos, música, radio y también abrir la ventana para escuchar los sonidos de la calle generan ese sosiego que, paradogicamente, puede aportar el ruido. 

Mujer escuchando la radio© Getty Images

Por qué las voces familiares ayudan a relajarse

La psicología también explica que ciertos sonidos conocidos ayudan al cerebro a relajarse. Escuchar voces familiares o sonidos previsibles puede transmitir sensación de seguridad y estabilidad. Por eso hay personas que incluso duermen mejor con la televisión encendida, se relajan cuando sintonizan su cadena de radio preferida o dejan sonar en sus móviles podcast casi en bucle. El cerebro asocia esos estímulos con descanso, rutina o protección emocional.

Sin embargo, el problema aparece cuando el silencio deja de ser algo simplemente incómodo y se convierte en algo insoportable.

Cuando el silencio deja espacio al "ruido interno"

Muchas veces, el verdadero problema no es el silencio en sí, sino todo lo que aparece cuando no hay distracciones externas. Cuando desaparecen los estímulos, la mente empieza a divagar. En personas con ansiedad o preocupación constante, esos pensamientos suelen dirigirse hacia problemas, miedos o emociones incómodas.

Además, vivimos en una cultura que parece rechazar cualquier momento de pausa. El aburrimiento, el silencio o simplemente no hacer nada generan incomodidad en muchas personas porque ya no forman parte de la rutina cotidiana. En cambio, "la necesidad constante de estimulación puede entenderse como una forma de regulación emocional", explica el psicólogo.

Pero, como insiste el experto, parar es necesario para procesar lo que sentimos. 

Mujer haciendo arreglos florales © Getty Images

Identificar cuándo el ruido constante puede esconder un problema

Escuchar música o tener la televisión de fondo no es algo negativo por sí mismo. El problema aparece cuando la persona siente que no puede estar tranquila sin ese estímulo constante. Es decir, "cuando la persona ya no elige el ruido, sino que lo necesita", resume Rodríguez-Muñoz. 

Por ejemplo, puede ser una señal de alerta si alguien siente angustia cuando apaga la televisión, necesita siempre ruido para dormir o no soporta pasar unos minutos en silencio dentro de casa. En esos casos, "el ruido puede estar funcionando como una especie de anestesia cotidiana frente a ansiedad, tristeza, soledad o malestar interno", afirma el experto.

Además, vivir constantemente rodeados de estímulos también afecta al descanso mental. Aunque muchas personas sienten que el ruido las relaja, el cerebro, como decíamos, necesita pausas para recuperarse. Y es que, como recuerda este especialista en psicología, "el cerebro necesita momentos de baja estimulación para recuperar atención, procesar información y descansar".

Mujer sentada en el suelo© Getty Images

Cómo aprender a reconciliarse con el silencio

La buena noticia es que volver a sentirse cómodo con el silencio es algo que puede trabajarse poco a poco. No se trata de apagarlo todo de golpe, sino de recuperar pequeños momentos de calma en el día a día.

"Es mejor hacerlo gradualmente: dejar cinco minutos sin televisión, caminar sin auriculares, tomar café sin mirar el móvil o dedicar un rato a leer sin música de fondo", aconseja el catedrático.  Porque, al final, muchas veces el silencio no da miedo por sí mismo. Lo que asusta es quedarnos a solas con lo que sentimos.

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