Guillermo Iglesias, el hijo pequeño de Julio Iglesias, está hoy de celebración. Cumple 19 años, una fecha muy especial que quiso celebrar pasando unos días en Marbella (Málaga). La elección de este lugar no es casual. En la Costa del Sol se encuentra su refugio español, 'Cuatro lunas', la finca que su padre posee en el municipio malagueño de Ojén. Un paraíso particular que es muy especial para los hijos del cantante, quienes no dudan en regresar para disfrutar de unos días de desconexión siempre que pueden.
Tal y como mostramos esta semana, en exclusiva, en nuestra revista, Guillermo tenía un plan diferente y en la mejor de las compañías, la de su hermana Victoria. Juntos disfrutaron de uno de sus deportes favoritos, el golf, y los vimos compartiendo carrito mientras recorrían los rincones de la instalación.
En las imágenes se puede apreciar el gran cambio físico y lo que ha crecido el pequeño de los Iglesias, que ya mide lo mismo que su hermano Miguel. A pesar de haber cumplido la mayoría de edad hace ya un año, el menor de la familia sigue manteniendo un perfil bajo, lejos de la exposición pública. Lo que está claro es que ya no es aquel niño que nos deslumbraba tocando la batería con 14 años, sino que se ha convertido en un hombre que; a diferencia de sus hermanas, que son un claro reflejo del rostro de su madre Miranda, comparte junto a sus hermanos gran parecido a su padre.
El parecido físico con el artista latino más exitoso de todos los tiempos es claro ahora que ha crecido, también en su estilo. En las imágenes lo vemos con pantalón blanco y polo azul marino con rayas blancas, acompañado de un cinturón negro y unas deportivas blancas y grises. Marcando estilo en su mañana de golf junto a su hermano llevando un look de lo más veraniego y apropiado para la ocasión, lo ha acompañado con una gorra de color verde botella para protegerse del sol. Con un porte elegante, el menos de las Iglesias posee un estilo muy similar a su padre.
No es solo su impecable estilo lo que tiene en común con su progenitor, ya que entre sus numerosas aficiones, desde que era un niño destaca por su pasión por la música. Hace escasos días, sus hermanas publicaron un vídeo en sus redes sociales con el que todos sus seguidores quedaron impresionados al ver la habilidad con la que interpretaba en el piano la canción Hey, de su padre. Pero lo que no todos saben es que el hijo pequeño de los Iglesias ha aprendido a tocar de forma autodidacta.
Unidos por la música
Apoyado siempre por sus hermanas, que, aunque dieron sus primeros pasos en el modelaje -part time-, ahora han separado sus caminos. Victoria, que se ha desplazado a España junto a él, estudia Producción Cinematográfica en Londres mientras que su hermana estudia moda en Nueva York. Estas han compartido en sus redes el talento de su hermano pequeño desde que tenía 13 años y cantaba y bailaba Mammy Blue, un tema que versionó su padre hace unos años.
Y es que su heredado talento no se remite únicamente a un vídeo casual, sino que, aunque en pequeñas píldoras, desde hace años hemos sabido que el quinto hijo del matrimonio disfruta de la música al igual que su padre. Cuando tenía apenas 14 años tocaba con una destreza impresionante la batería, tanto es así que su padre, sintiéndose tan orgulloso, no dudó en compartir un vídeo de Guillermo en acción mostrando al mundo que, una vez más, el talento corre por las venas. Desde ese entonces ya se confirmaba que sería el cuarto Iglesias que comparte esta pasión por la música, siendo otro buen sucesor del legado de su padre.
Así podemos ver que la diferencia de edad entre todos los hermanos no ha sido un impedimento para que el cantante les inculcara a cada uno de ellos los valores que se aprenden a través de la música, fundamentales para triunfar y convertirse en reconocidos artistas como lo han hecho Enrique y Julio José.
Ahora, un año después de convertirse en mayor de edad en España, parece que Guillermo quiere seguir manteniéndose lejos del foco mediático. Nacido en en el hospital Monte Sinaí, de Miami, al igual que sus hermanos, está muy unido a España, donde pasó los largos veranos de su infancia en el refugio estival de la familia.
El propio Julio contó hace unos años sobre su hijo que este era “un niño especialísimo, atento, curioso, que escucha todo y listísimo”. De esta manera, desde que era pequeño siguió, con gran atención, los pasos de su padre sobre los escenarios. Así, en una de la ocasiones en las que vivió sus conciertos y pudo ver a su padre bajar del escenario, Julio contó entre risas que con cariño le dijo “Papá, ¡qué bien has cantado!” Siendo un reflejo de la pasión que desde que nació, le transmitió su padre por dicha profesión.







