DETALLES QUE MARCAN LA DIFERENCIA

Berta, la novia que se casó en Chinchón con un ramo tejido por ella misma: "Llevaba unos 5 años haciendo crochet y me pareció una idea muy original"


Una historia marcada por las casualidades y una boda diseñada de principio a fin por los novios


Berta y Joaquín© Chili Studio
Johanna ToscanoREDACTORA DE FASHION
9 de agosto de 2026 a las 19:21 CEST

Ninguna boda es igual y, por supuesto, no todas las novias tienen claro desde el primer momento qué desean para su gran día. Durante los preparativos surgen ideas, dudas y el miedo a tomar una decisión equivocada. A veces, solo queda confiar en el proceso, dejarse aconsejar por las expertas y escuchar la propia intuición. Algo así le sucedió a Berta, nuestra protagonista de hoy, cuando comenzó a buscar su vestido de novia sin tener claro qué silueta quería ni en quién confiar una elección tan importante.

Berta y Joaquín© Chili Studio

Un vestido hecho a medida en el atelier de su tía, la diseñadora Isabel Juliá

"Al principio visité varios ateliers para descubrir qué me favorecía. Sin embargo, ninguno terminaba de encajar con mis gustos. Por eso decidí confiar mi vestido a AbreVilma, un atelier muy especial para mí, ya que la diseñadora es mi tía", nos cuenta la novia. Aunque al comienzo le daba cierto vértigo mezclar familia y boda, hoy reconoce que fue la elección acertada. Su tía, la diseñadora Isabel Juliá, fue la única capaz de interpretar sus gustos y transformarlos en un vestido con el que se sintiera plenamente identificada.

Berta y Joaquín© Chili Studio
Berta y Joaquín© Chili Studio

El proceso fue tan divertido como angustiante y estuvo marcado por varias casualidades. "El vestido iba a ser totalmente distinto, hasta que Isabel sacó una tela que había comprado en una feria. Fue amor a primera vista y encajaba a la perfección", recuerda Berta. La idea inicial era utilizarla solo en el corpiño y la cola, pero otra coincidencia cambió el resultado. "Mientras probábamos las telas sobre el toile, una tira cayó sobre la falda y todas lo tuvimos claro: había que incluir dos", añade la novia. La parte más angustiante llegó después, cuando pasaron meses buscando un crepé del tono adecuado, que finalmente consiguieron tras insistir a un proveedor que lo tenía reservado para un jeque árabe.

Berta y Joaquín © Chili Studio

Los complementos del look nupcial perfecto

Completó el look siguiendo la conocida tradición de llevar "algo nuevo, algo prestado, algo azul y algo viejo". Para simbolizar su unión con Joaquín y el vínculo entre ambas familias, recuperó los pendientes de la pedida, firmados por Antiqüa, un delicado modelo en forma de flor con diamantes que iluminaba el rostro. Como pieza prestada, eligió un tocado de su tía Isabel Juliá, una creación única confeccionada a mano tiempo atrás que armonizaba a la perfección con el moño bajo y el vestido.

Berta y Joaquín© Chili Studio
Berta y Joaquín © Chili Studio
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Debido al tocado, Berta sentía que el velo debía dividirse en dos, por lo que volvió a confiar en AbreVilma para confeccionarlo. Aunque al principio no sabían muy bien cómo terminaría integrándose con el resto del conjunto, el resultado fue impecable. Los zapatos, por su parte, fueron un regalo de sus mejores amigas, quienes sabían que buscaba un diseño elegante y cómodo y dieron con este modelo de Flordeasoka. "Fueron todo un acierto. ¡Pude bailar hasta el amanecer con ellos!", asegura la novia.

Berta y Joaquín© Chili Studio
Berta y Joaquín© Chili Studio

Por último, el ramo fue el encargado de representar su "algo azul", una pieza que adquirió un significado todavía más especial al haber sido creada por la propia novia. A Berta le daba pena elegir flores que se marchitaran rápidamente, por lo que decidió tejer a crochet unos lirios blancos, su flor favorita. "Llevaba unos cinco años haciendo crochet como entretenimiento y me pareció una idea muy original", nos cuenta. Además, confeccionó la cinta que envolvía el suyo y los trece ramos que entregaron durante la ceremonia. "¿Qué mejor regalo que dedicar tu propio tiempo, especialmente en un año tan ajetreado?", asegura.

Berta y Joaquín© Chili Studio

La historia de amor de Berta y Joaquín 

Una vez más, el destino y las casualidades estuvieron muy presentes. La historia de Berta y Joaquín comenzó durante el primer año de universidad, cuando él estudiaba Psicología junto a la mejor amiga de la infancia de ella. Gracias a sus amigos en común, empezaron a coincidir cada vez más y a compartir numerosos planes, aunque durante años apenas intercambiaron unas palabras.

Berta y Joaquín© Chili Studio
Berta y Joaquín© Chili Studio

El amor surgió en 2022, cuando durante uno de aquellos encuentros, comenzaron a hablar sin parar y ya no dejaron de hacerlo. "Es increíble cómo puedes pasar por alto a alguien que está presente en tu día a día hasta que el destino te lo pone delante", nos cuenta la novia. Dos años después y tras uno viviendo juntos, Joaquín le pidió matrimonio al atardecer en Rodiles, Asturias. "De la emoción, ¡casi tiro el anillo por el precipicio! Fue el mejor 'sí, quiero' de mi vida", asegura.

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El gran día: una ceremonia en la iglesia y una celebración al aire libre

La boda se celebró en septiembre y, debido a un imprevisto de última hora con el número de sillas, la ceremonia pasó de uno de los jardines de la finca a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Chinchón. El cambio terminó siendo el mejor regalo para la abuela de Berta, de 94 años, y convirtió el enlace religioso en el momento más especial para la novia. Javier Siegrist, sacerdote y amigo de la familia, fue el encargado de casarlos. "No pude parar de llorar de alegría y emoción desde que entré. Sentía que estaba viviendo un sueño", recuerda.

Berta y Joaquín© Chili Studio
Berta y Joaquín© Chili Studio
Berta y Joaquín© Chili Studio

Tras darse el 'sí, quiero', los recién casados y sus invitados se trasladaron a la Finca El Molino del Manto. Apostaron por una decoración ligada a la esencia del lugar, que a Berta le recordaba a la casa de campo de sus abuelos. Rodeados de árboles centenarios, celebraron el banquete al aire libre con una iluminación de cuento que hizo el espacio aún más especial al caer la noche. Bukka Flores se encargó de completar la decoración floral.

Berta y Joaquín© Chili Studio
Berta y Joaquín© Chili Studio

La gastronomía fue otro de los grandes protagonistas. Catering Alacena, junto a Coalla Gourmet, preparó un cóctel amenizado por un piano bar y cinco estaciones gastronómicas, entre ellas una espectacular mesa de quesos y otra de jamón 100 % ibérico de bellota Carrasco. Tampoco faltaron los detalles personalizados: cada invitado recibió un pañuelo rojo de San Fermín en homenaje a la familia pamplonesa del novio y descubrió un original seating plan, ilustrado por Berta con diferentes formas de cocinar patatas.

Berta y Joaquín© Chili Studio

Los novios organizaron —y, en algunos casos, diseñaron— cada detalle, aunque ese día contaron con la coordinación de Paloma, de Pompa Eventos. Uno de los momentos más recordados fue el baile improvisado de Berta con su padre. "No me dio tiempo a ensayarlo, así que decidimos dejarnos llevar", recuerda. Al ritmo de Hooked on a Feeling, ella imitó cada uno de sus pasos y lo que creyó que había sido un desastre acabó conquistando a todos los invitados.