Embarazo

Dr. Eduardo Hevia, traumatólogo, sobre la importancia de la columna al recibir la epidural en el parto: "Puede aumentar el riesgo de una colocación inadecuada"


El especialista detalla cómo la forma y movilidad de la columna pueden condicionar la técnica y dificultar una colocación precisa


Dr. Eduardo Hevia Sierra, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología© Dr. Eduardo Hevia Sierra
23 de septiembre de 2026 a las 18:04 CEST

La columna vertebral es mucho más que un eje anatómico durante el parto: es el punto de acceso que permite que la epidural funcione con precisión y seguridad. Entre las vértebras lumbares se abre un pequeño espacio (el canal epidural) por donde el anestesista introduce la aguja para depositar el anestésico. La curvatura natural de la espalda, la separación entre las vértebras y la flexibilidad de los tejidos determinan lo fácil o difícil que será encontrar ese punto exacto.

Por eso se pide a la mujer que adopte una postura muy concreta: espalda arqueada hacia delante, hombros relajados y barbilla hacia el pecho. Esa posición abre los espacios intervertebrales y facilita que la aguja llegue al lugar adecuado sin tocar estructuras sensibles. En partos con dolor intenso, mantener esta postura puede ser complicado, y ahí el acompañamiento del equipo es clave. ¿Qué ocurre si, además, hay alguna molestia o alguna patología previas en la columna o en las vértebras? ¿O cuando simplemente la columna tiene una ligera desviación? El Dr. Eduardo Hevia, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología y experto en patología y cirugía de la columna vertebral, nos aclara todas las dudas al respecto en la siguiente entrevista.

Lo más recomendable es comentar con los ginecólogos la existencia de una enfermedad previa de la columna, tanto para prevenir molestias o dolores durante el embarazo como para anticipar posibles dificultades con la anestesia epidural

Dr. Eduardo Hevia, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología y experto en patología y cirugía de la columna vertebral

¿Qué papel juega nuestra columna a la hora de recibir la epidural en el parto? 

La columna vertebral tiene un papel central porque la anestesia epidural para el parto se coloca en el interior del canal espinal de la espalda. 

¿Cómo influyen las diferencias anatómicas entre pacientes —curvatura lumbar, espacios intervertebrales, lordosis— en la facilidad o dificultad para colocar una epidural? 

El anestesista debe localizar con precisión el espacio epidural a través de referencias anatómicas y de la palpación de las estructuras óseas. Esta localización no puede realizarse con ningún aparato o instrumento, salvo mediante ecografía por profesionales expertos en ella, y, por tanto, es muy dependiente de la anatomía que muestre externamente la columna vertebral.

Cuando la anatomía es más compleja, puede aumentar el tiempo necesario para colocar la epidural, el número de intentos de punción, el riesgo de una colocación inadecuada o de un bloqueo incompleto y la necesidad de apoyo ecográfico.

A pesar de estas dificultades, la mayoría de las epidurales pueden colocarse con éxito incluso en pacientes con variaciones anatómicas significativas.

¿Puede influir la anatomía de la columna en que el efecto de la epidural no sea el esperado? ¿Cómo? 

Si la punción se produce en el sitio y con la profundidad adecuada, el efecto debe ser el esperado. Pero, si la anatomía está distorsionada o dificulta la introducción de la aguja y, por tanto, del anestésico, es probable que el efecto no sea el deseado. 

¿Se puede saber todo lo anterior antes del parto? 

Por supuesto. En la consulta de preanestesia se recogen todos los datos que puedan influir en la realización de la anestesia epidural. Eso sí, en caso de un parto urgente o en un centro distinto del planificado, el anestesista debe realizar sus pesquisas sobre la marcha. 

Parto© Getty Images

¿Por qué es tan determinante la postura de la gestante —flexión lumbar, curvatura de 'gato'— para acceder al espacio epidural? ¿Qué ocurre en la columna en esa posición? 

Para una anestesia epidural, las pacientes se colocan en una posición 'encorvada', bien sentadas e inclinándose hacia delante —curvatura de 'gato'— o bien de lado, con la espalda arqueada como en posición fetal, porque así se amplía el espacio de entrada y se facilita el acceso. 

A pesar de estas dificultades, la mayoría de las epidurales pueden colocarse con éxito incluso en pacientes con variaciones anatómicas significativas

Dr. Eduardo Hevia, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología y experto en patología y cirugía de la columna vertebral

¿En qué casos la anatomía de la columna hace imposible o demasiado arriesgada la epidural? 

Fundamentalmente, hay dos situaciones. Por un lado, las escoliosis severas, ya que se altera la alineación normal de las vértebras y puede desplazarse el espacio epidural respecto a la línea media. Esto aumenta la dificultad técnica y puede favorecer bloqueos asimétricos, es decir, que exista más anestesia en un lado que en otro. No suele ser una contraindicación absoluta, pero requiere mayor experiencia y planificación.

Por otro lado, están las pacientes con cirugía vertebral previa, ya que puede existir presencia de cicatrices o fibrosis, material de osteosíntesis y alteraciones de los espacios intervertebrales. Esto puede hacer que la anestesia epidural sea muy difícil de realizar y que solo sea posible seleccionando otro nivel de punción.

¿Qué papel juegan patologías como las hernias discales, la escoliosis o la artrosis lumbar en la administración de la epidural? ¿Cuándo pueden complicarla y cuándo no suponen un riesgo real? 

Como he señalado anteriormente, la escoliosis y la artrosis lumbar pueden dificultar la anestesia epidural, aunque sin contraindicarla de forma absoluta, por lo que pueden realizarse varios intentos antes de dar por fracasado el procedimiento.

Haber sido diagnosticada de una hernia de disco no supone un riesgo específico, salvo indirectamente si la paciente ha sido sometida previamente a tratamientos de la Unidad del Dolor con infiltraciones o terapias intradurales. Estos tratamientos, especialmente si se han realizado de forma reiterada, pueden modificar la anatomía del canal medular.

¿Qué recomendaría para cuidar la columna durante el embarazo y reducir molestias que puedan dificultar la epidural? 

Realmente, el embarazo por sí mismo no aumenta las dificultades para una anestesia epidural, por lo que es suficiente con seguir los consejos habituales para mantener una buena salud de la columna: realizar actividad física regularmente, cuidar la postura, levantar pesos correctamente evitando que sean muy pesados y controlar el aumento de peso, entre otros.

Lo más recomendable es comentar con los ginecólogos la existencia de una enfermedad previa de la columna, tanto para prevenir molestias o dolores durante el embarazo como para anticipar posibles dificultades con la anestesia epidural.

Las mujeres con escoliosis, cirugía lumbar previa o enfermedades degenerativas importantes pueden beneficiarse de una valoración anestésica durante el embarazo, antes del parto. Esto permite planificar con antelación la estrategia que se va a seguir.