Es uno de los ingredientes más utilizados en cosmética rejuvenecedora por el respaldo científico que lo avala y beneficios rejuvenecedores más que comprobados: suaviza las arrugas, afina la textura, iguala el tono, previene la aparición de puntos negros y reduce las imperfecciones, entre otros. El retinol es uno de los reyes indiscutibles del skincare, un renovador celular que parece poder con todo pero que necesita de un proceso de adaptación en las llamadas "pieles no retinizadas". Muchas no se atreven con él por miedo a reacciones adversas y también porque hablamos de un activo fotosensible que por regla general hay que aplicar por la noche y no olvidarse del protector solar por la mañana. Sin embargo, forma parte fundamental de las rutinas que prescriben los expertos por algo, solo hay que saber cómo utilizarlo para neutralizar posibles efectos adversos.
Cuándo empezar a usar retinol
La farmacéutica Marta Ortega lo tiene claro: "Para mí, este es uno de los mejores momentos para empezar. No se trata de utilizar mucho ni de utilizarlo todas las noches desde el principio, sino de darle a la piel tiempo para adaptarse". La especialista destaca las tres razones por las que el otoño es la estación perfecta para retinizarse:
- Mejorar la textura: después del verano es habitual que la piel se encuentre en baja forma, con manchas, textura irregular y aspecto apagado; el retinol es el activo a medida para tratar todos estos problemas.
- Adaptación gradual: el otoño ayuda a que la piel incorpore progresivamente el activo y llegue a los meses fríos con la rutina establecida en la mayoría de los casos.
- Combatir el daño solar: tras los meses de sobreexposición y calor, el tratamiento tópico con retinol es el que mayor evidencia científica acumula a la hora de abordar los signos asociados al fotoenvejecimiento.
A pesar de beneficios tan atractivos, Marta Ortega tiene un aviso para que la experiencia con el retinol no sea negativa: "Muchas veces el miedo viene de haber empezado mal, con demasiado producto y demasiadas noches seguidas. La adaptación existe y hay que respetarla". ¿Su recomendación? Empezar a utilizarlo dos o tres noches por semana, en cantidades pequeñas y aumentar progresivamente la frecuencia en función de cómo lo va tolerando la piel.
La facialista Esther Moreno, directora de Esther Moreno Studio, advierte de que retinizar no pasa por irritar la piel para que se acostumbre: "Es acompañarla durante ese proceso para que se adapte correctamente. Igual que un entrenador adapta el entrenamiento a cada persona, un profesional debe adaptar el retinoide, la concentración, la molécula y la frecuencia de aplicación a cada piel. Solo así conseguiremos una piel más uniforme, luminosa, firme y saludable sin sacrificar su equilibrio".
La concentración de retinol correcta
Es un dato importante a la hora de elegir el producto a medida y lo que hay que tener muy claro en este caso es que más no es necesariamente mejor: "En formulación no se trata de alcanzar el porcentaje máximo posible, sino de encontrar la concentración en la que el activo ofrece un buen equilibrio entre eficacia, estabilidad y tolerancia. El porcentaje es solo una parte de la fórmula", revela Alicia de la Lama-Noriega, co-fundadora de R+. Y el retinol es el ejemplo perfecto para explicarlo pues al aumentar la cantidad, también lo hacen sus efectos adversos en forma de descamación, tirantez, sequedad o irritación.
De hecho, en el caso de cosméticos para uso facial la concentración máxima permitida de vitamina A equivale a un 0,3% de retinol para darle un uso adecuado y evitar la sobreexposición. También entra en juego el resto de ingredientes con los que se formula, como la niacinamina para reforzar la función barrera y otros que favorezcan el confort o la hidratación; así lo explica Alicia de la Lama-Noriega en relación a su retinol de la marca A+: "Un activo no trabaja aislado. Hay que pensar qué ingredientes lo acompañan, cómo se comporta dentro de la fórmula y cómo va a responder la piel. Si conseguimos que una persona pueda utilizar el producto de manera constante y con buena tolerancia, estamos haciendo mucho más por su eficacia que persiguiendo simplemente un número más alto".
Esther Moreno también refuerza la idea de que un mayor porcentaje de retinol no tiene por qué ser mejor: "La mejor concentración no es la más elevada, sino la que cada piel necesita en ese momento. Ir demasiado rápido no hará que obtengas mejores resultados; al contrario, aumenta el riesgo de irritación y puede hacer que abandones un tratamiento con un enorme potencial para la piel".
Como consejo final, la directora de Esther Moreno Studio recuerda que hay que confiar en el proceso: "Retinizar la piel es como empezar a correr. Nadie que nunca ha entrenado se plantea hacer 20 kilómetros el primer día, requiere tiempo y un entrenamiento adaptado a nuestras capacidades. Con la piel ocurre exactamente lo mismo. Necesita un periodo de adaptación y encontrar el retinoide acorde a sus necesidades para obtener todos los beneficios del tratamiento sin comprometer su equilibrio".









