Hay prometidas que lo tienen muy claro a la hora de comenzar el proceso de búsqueda del vestido de novia perfecto y es precisamente lo que le ocurrió a Teresa. ¿El motivo? Sus dos hermanas se habían casado antes luciendo diseños de Valenzuela Atelier, la firma creada por Cristina Valenzuela hace dos décadas, y el resultado fue tan bonito, que ella también quiso confiar en la diseñadora para su gran día. "Nos encantó su elegancia y originalidad. Ya teníamos mucha confianza con ella y yo quería un look diferente. El gusto y la cercanía con ella encajaban a la perfección para dar pie a un vestido muy especial", nos cuenta.
Un vestido de novia convertible que no era del todo blanco
Nuestra protagonista se casó en verano, por lo que quiso priorizar la comodidad y prescindir de mangas. "Me gustaban los tirantes de gasa o muselina de seda con caída y el vestido en un color más crema o champán", apunta. No lo quería del todo blanco, pero sí quiso mantener el acabado satinado tan habitual en este tipo de creaciones. "Tenía muchas inspiraciones en cuanto a tejidos y me gustaba la idea de mezclarlos en un diseño elegante con una capa única".
El resultado fue un delicado diseño de cuerpo drapeado en diagonal con fajín y falda satinada, que contaba con una pieza protagonista: una capa artesanal bordada a mano en 3D. "Era convertible, se podía desmontar y daba lugar a un vestido sencillo pero elegante y fluido, con los tirantes con caída y varias posiciones", nos cuenta Teresa, quien para ella la comodidad también era un requisito importante.
Como la capa tenía tanta importancia en su look, decidió no llevar velo para evitar restarle protagonismo. "Fijé el recogido con dos horquillas de Joyas Sardinero, opté por unos pendientes antiguos también de la misma marca".
Y al igual que no se cambió de vestido para el momento de la fiesta, tampoco lo hizo con sus zapatos, ya que estos eran tan cómodos que le permitieron disfrutar de la boda durante horas. "Escogí unas sandalias comodísimas de Miu Miu con las que aguanté hasta después del baile".
En cuanto al ramo, quiso que este fuese en consonancia con el color del vestido, incorporando peonias blancas y rosas en tono champán, mezcladas con olivo y limonium blanco. "Una de mis mejores amigas me regaló una medalla en una cinta de terciopelo verde a juego con el olivo, tenía una frase en recuerdo a una persona muy especial, mi padre", recuerda la novia.
El moño bajo y algo desenfadado iba acompañado por un look beauty de piel luminosa, mejillas rosadas y mirada marcada con un buen delineado y pestañas que daban amplitud a los ojos. "Me encanta el maquillaje y quería algo fiel a mi estilo, como yo suelo maquillarme para ocasiones más especiales, pero teniendo en cuenta que era una boda de día. Para ello conté con Eugenia y Yael Maqueira de Yael Makeup".
Una boda en una antigua fábrica que ha sido escenario de películas españolas
Teresa conoció a su marido, Miguel, en el festival de música Granada Sound hace cinco años. Ella es de Ávila y él de Almería, y aunque residen juntos en Madrid, decidieron que Segovia era un punto intermedio adecuado para reunir a sus seres queridos. "Celebramos la boda el 13 de septiembre de 2025 en la Finca La Estación, en Otero de los Herreros", nos cuenta. Un enclave situado a los pies de la sierra de Guadarrama de estilo industrial, con su propia estación de tren en la puerta, donde se han rodado anuncios o películas como Las trece rosas.
"Tanto la ceremonia civil como la celebración fue allí, pues cuenta con espacios diferentes. Incluso hicimos allí la preboda, una comodidad para nosotros y todos los invitados", admite Teresa. Y aunque el espacio ya tiene una estética retro muy atractiva, quisieron decorarlo para el gran día agregando su toque personal. "En el interior pusimos una cortina de luces para el fondo del banquete y estalactitas de Luces de Cuento. Para las mesas, unos centros preciosos con flores de temporada. En cuanto al exterior, decidimos incluir en la ceremonia pampas, limonium blanco y olivo en jarrones de vidrio, acorde también con mi ramo".
No contrataron un servicio de wedding planner, pues se hacían una idea de lo que querían, especialmente en cuanto al catering y la música. "Uno de mis tíos maternos es jefe de cocina del catering la Bonnotte, que teníamos claro que iba a servir en nuestra boda, y un tío materno de Miguel es musico y productor, por lo que sabíamos que tendríamos la mejor música para recibir a los invitados y acompañar la ceremonia —tocaron el contrabajo, el piano y el clarinete—. El equipo de Cristina & Co nos ayudó en toda la organización para rebajar los nervios".
Si nuestra protagonista tuviese que escoger lo más especial de aquel día, "sería sin duda la ceremonia y la entrega de réplicas más pequeñas de mi ramo a los familiares más especiales", confiesa. "Fue una ceremonia completamente personal, preciosa y emotiva".


















