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La emoción del rey Juan Carlos, arropado por la infanta Elena y dos de sus nietas, al recoger en París un nuevo premio por sus memorias


El padre de Felipe VI ha recibido en el castillo de la Ferté Vidame el prestigioso galardón literario Saint-Simon por su biografía, 'Reconciliación', coescrita con Laurence Debray


Irene Urdangarin e Victoria Federica de Marichalar, en París con el rey Juan Carlos© David Nivière
20 de septiembre de 2026 a las 19:03 CEST

"Recibir este galardón es un honor que me conmueve profundamente. Lo recibo con enorme gratitud, para mí, pero también para esa España que tanto amo y a la que, viva donde viva, perteneceré siempre". Con estas palabras llenas de emoción, pronunciadas en un elegante e impecable francés, el rey Juan Carlos ha recibido esta tarde el prestigioso premio literario Saint-Simon por Reconciliación, coescritas con la historiadora franco-venezolana Laurence Debray.

El rey Juan Carlos, en su emotivo discurso© David Nivière
El rey Juan Carlos, en su emotivo discurso

La ceremonia se ha celebrado en el marco idílico de La Ferté-Vidame, al oeste de París. La localidad alberga las majestuosas ruinas del castillo que perteneció antaño al famoso memorialista de la corte de Luis XIV, Louis de Rouvroy, duque de Saint-Simon, que inspiró esta recompensa.

La infanta Elena, arropando a su padre en la capital francesa© David Nivière
La infanta Elena, arropando a su padre en París

Ante un público en el que se encontraban familiares, personalidades del mundo de las artes y las letras, así como representantes de las instituciones locales, don Juan Carlos ha recibido el premio de manos del escritor y miembro de la Academia Francesa Marc Lambron. Se trata del segundo éxito literario cosechado por el rey emérito en el país vecino, tras el Premio al Libro Político que le otorgó el pasado mes de abril la Asamblea Nacional francesa.

Victoria Federica, en la entrega del premio a su abuelo© David Nivière
Victoria Federica, en la entrega del premio a su abuelo

La infanta Elena y sus nietas, Victoria Federica e Irene, acompañaron a don Juan Carlos

Para este acontecimiento excepcional, la familia del rey se ha desplazado en número destacado. Visiblemente emocionado y sonriente, el que fuera soberano estaba arropado por su hija, la infanta Elena, sus nietas, Victoria Federica de Marichalar e Irene Urdangarin, su sobrina, María Zurita, su ahijada, Adélaïde d’Orléans, Álvaro y Antonella de Orleans-Borbón, entre otros. Tan solo faltaba a la cita su hija, la infanta Cristina, retenida por un viaje de cooperación.

Origen e importancia del premio Saint-Simon

Creado en 1975, el premio Saint-Simon recompensa cada año al autor de unas memorias o de un libro de recuerdos. El jurado se lo ha concedido este año por unanimidad al padre de Felipe VI, alabando un "testimonio excepcional". Una distinción que, como anécdota, recibió en 1993 uno de sus biógrafos más célebres, José Luis de Villalonga, por su novela autobiográfica El gentilhombre europeo.

Imagen de la larga cola a la entrada del acto© David Nivière
Imagen de la larga cola a la entrada del acto

Consciente del alcance de este reconocimiento y agradecido por la acogida que los lectores franceses brindaron a sus memorias, Juan Carlos no dudó en abandonar las regatas de Sanxenxo, perdiéndose así la entrega de los trofeos, para recibir en persona su premio. Publicado inicialmente en Francia el pasado mes de noviembre, Reconciliación ya ha vendido más de 160 000 ejemplares en España. Asimismo, está cosechando un notable éxito en América Latina y acaba de ser traducido al árabe.

Las palabras del Rey tras recibir el premio

En su discurso, el padre de Felipe VI ha repasado las razones profundas que le llevaron a coger su pluma: "Este premio me consolida en la categoría de los hombres que eligen dar testimonio antes que callar. Es una elección más temeraria que sensata la que he hecho, movido por la misión de escribir para la posteridad", aseveró.

El padre de Felipe VI, al borde las lágrimas© David Nivière
El padre de Felipe VI, al borde las lágrimas

También ha evocado los lazos históricos e íntimos que le unen al duque de Saint-Simon, quien trabajó al servicio de sus antepasados y desempeñó un papel de embajador entre los reinos de Francia y de España: "Saint-Simon estaba en definitiva encargado de sellar una alianza entre nuestros dos países, un entendimiento indispensable que yo mismo he buscado siempre reforzar durante mi reinado".

Irene Urdangarin, en el centro de la imagen, con su prima y su tía© David NIVIERE
Irene Urdangarin, en el centro de la imagen, con su prima y su tía

Estableciendo un paralelismo entre sus respectivos destinos, don Juan Carlos ha recordado que, tras años en la corte, Saint-Simon se vio obligado a retirarse a La Ferté-Vidame, donde emprendió la redacción de las cerca de 12 000 páginas que componen sus memorias. "Yo mismo empecé este proyecto de libro con Laurence Debray cuando abandoné el Palacio de la Zarzuela para encontrarme bajo cielos lejanos u hospitalarios, en los Emiratos Árabes Unidos. Necesité la distancia y la tranquilidad que me brindaba esta nueva tierra de acogida para replantearme mi destino. Entre dudas y heridas, pero muy lejos de la amargura, decidí hacer un último legado a los españoles, además de las instituciones democráticas que les permiten vivir en paz desde hace cincuenta años: escribir mi parte de verdad, con autenticidad y sinceridad", declaró.

Laurence Debray, con vestido de Carolina Herrera, y broche Camelia de
Chanel© David Nivière
Laurence Debray, con vestido de Carolina Herrera, y broche Camelia de Chanel

Y concluyó con unas confidencias personales: "Lo que escribe Saint-Simon sobre mi antepasado Felipe V me ha conmovido profundamente: “Dejó centellear un corazón francés, sin dejar de mostrarse al mismo tiempo como el monarca de los españoles”. ¿Acaso no es finalmente mi caso también? He tenido una vida itinerante —nací en Roma, me crié en Suiza y luego en Portugal, antes de ser enviado a España a los diez años, y actualmente resido en Abu Dabi tras haber recorrido el mundo durante un reinado de casi cuarenta años—, pero tengo debilidad por Francia, donde siempre me acogen con tanto cariño. Y por el francés, que fue mi primera lengua y que se ha convertido en mi lengua de escritura. Como un regreso a los orígenes".

El que fuera monarca, muy agradecido por este nuevo reconocimiento© David Nivière
El que fuera monarca, muy agradecido por este nuevo reconocimiento

Para su coautora Laurence Debray, esta distinción tiene un sabor muy especial: "Es una sorpresa inesperada. Sobre todo, teniendo en cuenta que, en la selección final, nos enfrentábamos a dos pesos pesados: mi padre, el filósofo Régis Debray, y la cantante Patti Smith. Y ganamos por mayoría absoluta". Según ella, la elección del jurado se explica también por la propia naturaleza del personaje: "En Francia, el Rey sigue siendo ante todo el hombre de la transición democrática ejemplar, a diferencia de España, donde su figura se ha visto ensombrecida por los últimos escándalos. Y creo que han valorado también el hecho que un rey no suele escribir sus memorias. Era un libro acontecimiento excepcional, mientras hay muchos intelectuales comprometidos y cantantes que publican las suyas".

El cariñoso beso de la infanta Elena a su padre© David Nivière
El cariñoso beso de la Infanta con el Rey

En cuanto a si este doble éxito editorial habrá despertado una nueva vocación literaria en el antiguo monarca, la historiadora respondió con una risa: "No hay un segundo volumen previsto... Bueno, ¡al menos que yo sepa!". Con todo esto, la jornada concluyó con un cóctel durante el cual los numerosos asistentes se apresuraron para saludar al rey memorialista coronado en las tierras del memorialista de los reyes.