En noviembre de 2024 se cerró un ciclo. Se puso un punto y final a una parte vital de la historia del deporte con la retirada de Rafa Nadal, el mejor tenista español de todos los tiempos. Se fue con la satisfacción del trabajo bien hecho, asumiéndolo como un proceso natural, con el orgullo de haber logrado mucho más de lo que había imaginado, con la certeza de haber dado siempre el 100% (incluso cuando el dolor era incapacitante) y con un claro objetivo: disfrutar de una nueva etapa volcado en la familia, que creció poco después. El ganador de 22 Grand Slam dio la bienvenida a Miquel, su segundo hijo con Mery Perelló, un niño que cumple su primer año.
De su llegada al mundo a su bautizo
Miquel nació el 7 de agosto de 2025 en el Hospital Quirónsalud Palmaplanas, en Palma de Mallorca. Se llama igual que su abuelo materno, un bonito homenaje al padre de Mery, quien murió en 2023. Su llegada multiplicó la alegría de toda la familia, que se reunió el pasado mes de junio en el bautizo del pequeño. La ceremonia fue en la parroquia de Cristo Rey de Manacor y la comida posterior en el restaurante Sa Punta, donde degustaron platos como tartar de atún, croquetas de jamón ibérico, hojaldre con anchoas, lubina o coulant de chocolate.
Con toda seguridad, Miquel volverá a reunir a todos sus seres queridos ahora que sopla las velas, un día muy especial en el que no faltarán los globos, la tarta y los regalos. Fieles a su discreción, se espera que celebren el cumpleaños en la más estricta intimidad, sin ostentaciones ni grandes eventos. No sería extraño que pasen parte del día en elGreat White, el fabuloso catamarán de Nadal, ya que uno de los planes favoritos de la familia es salir a navegar por las aguas del Mediterráneo. El propio marqués de Llevant ha contado en varias ocasiones que le gustan todas las actividades de agua y hace escasos días estuvo pescando con su hijo mayor en alta mar, como se ve en las imágenes exclusivas de ¡HOLA!
Sus planes familiares
Mientras que Rafael a sus casi cuatro años ha vivido de cerca la última parte de la carrera de su padre, ha protagonizado momentos divertidos y espontáneos en las pistas e incluso aparece en el documental de Netflix que repasa la historia del tenista, Miquel ha nacido en otra etapa mucho más pausada, sin tantos viajes ni compromisos. En estos 12 meses que han avanzado prácticamente al completo en Mallorca, el pequeño ha disfrutado de un padre muy presente. Nadal ha formado parte de la rutina diaria familiar, como él mismo contaba en The Wall Street Journal: "La hora a la que me levanto depende de los niños, la verdad. Tengo dos. Normalmente, sobre las 6:45, bajamos a desayunar".
Rafa y Mery, que forman el mejor equipo desde que eran unos adolescentes, disfrutan estando en su casa de Porto Cristo. Una vivienda diseñada por el arquitecto Tomeu Esteva, en cuya construcción participó personalmente el tenista para asegurarse de que creaban un hogar, con todo lo que eso implica. El matrimonio está encantado con el resultado, en el que se incluye un impresionante jardín en el que pueden jugar con sus hijos. A Rafael y Miquel les dan libertad mientras van forjando su propia personalidad, sus gustos y sus intereses personales. Además, disfrutan viendo jutnos a sus niños, que con toda seguridad serán inseparables.
Sin dejar de lado sus obligaciones en la academia que lleva su nombre ni sus otros compromisos, el principal plan del Premio Nacional del Deporte es estar con su familia y disfrutar con Rafael y Miquel como un padre más. "No tengo un gran interés en que ellos sepan quién era su padre por haber jugado al tenis; supongo que con el tiempo ya lo sabrán. Pero no soy yo quien se lo va a contar. Yo quiero ser un padre normal y corriente e intentar esforzarme para ser un buen padre para mis hijos. Que les eduquemos de la manera correcta, que crezcan bien formados y que sientan que tienen un padre y una madre que les quieren, que están a su lado y que van a apoyarles en lo que necesiten. Lo demás ya llegaría", exlicaba en ¡HOLA!






