Tras una exitosa trayectoria en la administración de empresas y el sector editorial, Cristina Martínez Gijón decidió dar un giro radical a su carrera para volcarse por completo en su familia. Junto a su marido, Álvaro, ha construido un hogar vibrante con seis hijos donde el bullicio constante es sinónimo de felicidad.
Con más de doscientos mil seguidores en Instagram (@crismartinezgijon), se ha convertido en un referente de frescura al alejarse de los filtros y hablar sobre la maternidad y su día a día en familia. En esta entrevista, Cristina nos abre las puertas de su casa para reflexionar sobre el reto de educar en la autonomía, cómo sobrevivir a la logística de ocho personas y por qué volvería a elegir esta "maravillosa locura" una y mil veces.
Si tuvieras que definir a tu familia con una palabra, ¿cuál sería?
Vida. Mucha vida. En casa somos ocho, así que siempre está pasando algo.
Muchas familias dicen que el cambio más difícil es pasar de 1 a 2 hijos, mientras que otros dicen que a partir del tercero ya casi no se nota. En tu experiencia con seis, ¿cuál ha sido el salto de número que realmente cambió la dinámica de la casa?
Pues mira, en nuestro caso, que el primer gran cambio fue pasar de dos a tres hijos. Hasta ese momento parecía que siempre estábamos Álvaro y yo para cada niño, pero con el tercero te das cuenta de que ya no hay manos para todo y que la organización pasa a ser imprescindible.
Pero el momento más caótico, sin duda, fue cuando pasamos de 3 a 5 hijos, con la llegada de los mellizos. Uno de ellos tuvo que estar 26 días en la UCI, mientras en casa nos esperaban 4 niños muy pequeños.
Recuerdo que fue una etapa de ir y venir constantemente del hospital. Álvaro y yo nos turnábamos para intentar pasar allí el mayor tiempo posible con el mellizo ingresado y, al mismo tiempo, volver a casa para atender a los demás. Fueron días muy intensos, en los que aprendimos a organizarnos sobre la marcha y a sacar fuerzas de donde pensábamos que ya no quedaban.
Con el tercero te das cuenta de que ya no hay manos para todo y que la organización pasa a ser imprescindible
A menudo existe el prejuicio social de que en familias tan grandes es imposible dar atención individualizada a cada hijo. ¿Cómo gestionas los momentos a solas con cada uno de tus seis hijos para que no sientan que son "uno más en el grupo"?
Claro que hay espacio para cada uno, aunque no siempre en el momento exacto que les gustaría. En casa no tenemos establecido un rato concreto con cada uno porque entiendo que la vida familiar rara vez funciona así. Me gusta y trato de aprovechar los momentos que surgen de manera natural, un trayecto en coche, mientras cocinamos, antes de dormir o en cualquier conversación improvisada.
Intento conocer bien a cada uno, porque no todos necesitan lo mismo ni buscan nuestra atención de la misma manera. Para mí, la clave no está en repartir el tiempo en seis partes iguales, sino en que cada hijo sepa que tiene un lugar único en la familia y que, cuando necesita contarme algo o simplemente estar conmigo, voy a escucharle de verdad.
Al tener seis hijos, los comentarios externos (desde la admiración hasta la crítica o la incredulidad) son inevitables. ¿Cómo has aprendido a blindar tu hogar frente a los juicios o al típico "¿pero estáis locos?"?
La verdad es que los comentarios por ser una familia numerosa nunca me han afectado demasiado. Siempre habrá quien nos mire con admiración, quien no lo entienda o quien suelte el típico ¿pero estáis locos? Pero son opiniones que no me quitan el sueño.
Lo que sí me afectan son otro tipo de comentarios, los que buscan hacer daño. Ahí reconozco que soy más sensible y que a veces me cuesta relativizarlos. En ese sentido, mi marido es un gran apoyo, suele ayudarme a poner las cosas en perspectiva y a no dar importancia a opiniones que, en realidad, no deberían tenerla.
Con el tiempo he aprendido que lo verdaderamente importante es lo que pasa dentro de casa. Si nosotros estamos bien y nuestros hijos crecen felices y queridos, el ruido de fuera acaba teniendo muy poco peso.
En una casa con ocho personas, la autonomía de los niños es vital. ¿A qué edades y cómo empiezan a asumir responsabilidades tus hijos (orden, tareas, cuidar de los más pequeños) para que la casa funcione como un equipo?
Estoy super de acuerdo. Siempre he pensado que un niño autónomo es un niño feliz. Y en nuestra casa, educar en la autonomía empieza desde que son pequeños.
Por ejemplo, con 4 años empiezan a ducharse solos. Es verdad que ni ellos ni el baño quedan perfectos, pero eso forma parte del aprendizaje. Si esperamos a que lo hagan como un adulto para dejarles hacerlo, nunca aprenderán.
Además, cada uno tiene pequeñas responsabilidades acordes a su edad, como poner la mesa, tirar la basura, abrir las persianas, apagar las luces, etc.
Siendo sincera, acabo yendo al supermercado más de lo que me gustaría, porque siempre falta algún ingrediente o surge algún cambio de planes
Desde fuera, siempre que pensamos en una familia tan numerosa, nos viene a la cabeza el tema de la compra, ¿cómo se organiza la intendencia en vuestro hogar, se hace una compra grande al mes?
La verdad es que hacemos un poco de las dos cosas. Solemos hacer una compra grande al mes con todos los productos básicos, como si fuera el fondo de despensa: limpieza, higiene, leche, legumbres, conservas… Todo lo que sabemos que vamos a consumir sí o sí.
Después organizo los menús por semanas y voy haciendo compras más pequeñas según lo que necesitemos. Y, siendo sincera, también acabo yendo al supermercado más de lo que me gustaría, porque siempre falta algún ingrediente o surge algún cambio de planes.
Con una familia tan grande es muy difícil que todo salga exactamente como estaba previsto, así que intentamos organizarnos, pero también ser flexibles. No existe una fórmula mágica.
Cenas, baños, mochilas, extraescolares... ¿Existe una "rutina casi militar" en tu día a día o eres más de improvisación organizada? ¿Cuál es tu truco de oro para las horas punta?
Lo enseño muchas veces en redes sociales porque es una de las preguntas que más me hacen. Curiosamente, las mañanas las tenemos bastante controladas. Mientras Álvaro desayuna con los niños, yo voy abriendo ventanas, organizando las habitaciones y haciendo un pequeño “check” de los uniformes, que por suerte siempre suelen dejar en el mismo sitio. Salvo el típico ¿dónde está mi jersey? Justo antes de salir por la puerta , la verdad es que la mañana suele ir bastante fluida.
Donde realmente veo más caos es en las tardes. Entre que salen del colegio a las cinco, las actividades extraescolares y la vuelta a casa, muchos días no entramos por la puerta hasta cerca de las ocho.
A partir de ahí toca acelerar, deberes, duchas, cenas y preparar todo para el día siguiente intentando que no se acuesten demasiado tarde. Mi truco no es tener una rutina militar, sino que cada uno sabe lo que tiene que hacer. Y cuando me ven más desbordada, sobre todo los días en los que mi marido está trabajando fuera, ayudan muchísimo. Al final, la casa funciona porque todos remamos en la misma dirección.
El verano, cuando las rutinas se relajan, ¿puede ser todo un reto en una familia numerosa?
En nuestro caso, y quizá también porque los niños ya son más mayores, el verano se vive con mucha más calma. Desaparece la presión de los horarios y todo fluye de una forma mucho más relajada. El verano nos permite bajar el ritmo, disfrutar mucho más del tiempo en familia y vivir el día sin estar mirando constantemente el reloj.
Tener cinco hermanos es tener un grupo social permanente en casa. ¿Cómo es la convivencia entre ellos? ¿Sueles intervenir mucho en sus peleas o dejas que la propia "tribu" resuelva sus diferencias?
Afortunadamente se entretienen muchísimo jugando juntos. Pero claro, como la mayoría de los hermanos, también se pelean. Y cuando pasa esto, la mayoría de las veces vienen corriendo a contarnos cada uno su versión de la historia. Nosotros intentamos poner un poco de cordura y que siempre haya un perdón de la parte causante. A veces, acaba pasando que las dos partes se acaban pidiendo perdón. Al final, creo que discutir también forma parte de convivir. Igual que aprenden a jugar juntos, también aprenden a pedir perdón, a ceder y a arreglar sus diferencias.
Con el primero todo lo haces con más miedo, con más dudas y queriendo hacerlo perfecto. Con el tiempo te das cuenta de que no hacía falta exigirse tanto y que muchas de las cosas que te quitaban el sueño luego no eran tan importantes
Con seis hijos rondando por casa, el tiempo a solas con tu pareja es prácticamente un bien de lujo. ¿Cómo blindáis vuestro espacio como matrimonio?
Si te soy sincera, es una de las cosas que más nos cuesta. Al final vamos robando pequeños momentos: una cena, un paseo o una copa de vino en el jardín. No es mucho, pero con seis hijos también hemos aprendido a valorar esos ratitos.
Crecer en una familia tan numerosa, sin duda, hace que se aprenda el valor de compartir, pero ¿qué otros valores crees que se aprenden creciendo en una familia con tantos hermanos?
Además de aprender a compartir, creo que una familia numerosa enseña a querer, a servir, a ser generoso, a empatizar, a tener paciencia y a perdonar. También aprenden a colaborar, a adaptarse y a entender que no todo gira alrededor de uno mismo. Al final, convivir con tantos hermanos es una escuela de vida.
Si echas la vista atrás a la Cristina que tuvo a su primer hijo frente a la Cristina de hoy con seis, ¿en qué has relajado más las exigencias y qué le dirías a esa madre primeriza que vivía estresada por el control?
Le diría que no intente tener todo tan controlado. La vida con hijos no se puede planificar al milímetro, hay que vivirla. Con el primero todo lo haces con más miedo, con más dudas y queriendo hacerlo perfecto. Con el tiempo te das cuenta de que no hacía falta exigirse tanto y que muchas de las cosas que te quitaban el sueño luego no eran tan importantes. También le diría que disfrute más y se adelante menos a los problemas, porque la vida acaba recolocando muchas cosas. Que confíe más en ella, en el proceso y en que, de alguna manera, Dios siempre tiene un plan mejor del que nosotros somos capaces de ver en ese momento. Al final, no se trata de que todo salga perfecto, sino de vivir cada etapa y disfrutarla mientras pasa.
Alguna vez hemos hablado con otras madres de familia numerosa y nos han dicho que no cambiarían ‘la locura de su casa’ por nada en el mundo. ¿Compartes este sentimiento?
Totalmente, los hijos son una fuente inmensa de alegría. Te cambian las prioridades, te hacen crecer, replantearte muchas cosas y descubrir una versión de ti que ni siquiera sabías que existía. A pesar del cansancio o de los días complicados, volvería a elegir esta vida “caótica“ una y mil veces.
Si pudieras darle un solo consejo a una familia que sueña con tener una familia numerosa pero no se atreve a dar el paso por miedo al futuro, ¿qué le dirías?
Les diría que es el mejor regalo que la vida te puede dar, además de ser una experiencia maravillosa. Y probablemente sea la única decisión que va a tomar en su vida y de la cual no se arrepentirá. Y que el futuro nunca está asegurado para nadie, siempre tendrá incertidumbres: económicas, laborales, de salud o personales. Si esperáis a tener todas las garantías para dar el paso, probablemente ese momento nunca llegará. Y que tener una familia numerosa no significa que todo vaya a ser fácil. Habrá días de cansancio, renuncias y preocupaciones. Pero también habrá una casa llena de vida, hermanos que crecen juntos y un amor que siempre se multiplica en lugar de dividirse.
Para finalizar, si pudieras ver a tu familia por un agujerito dentro de 10 años, ¿qué esperarías encontrarte?
Me gustaría vernos a todos sentados alrededor de una mesa, con la casa llena y el mismo “caos“ de siempre. Me encantaría que, aunque cada uno hubiera encontrado su camino, siguiéramos igual de unidos. Sobre todo, lo que más deseo es que nuestro hogar siga siendo ese lugar al que nuestros hijos siempre quieran volver. Un lugar donde se sientan queridos, escuchados, donde sepan que siempre tendrán su sitio. Si dentro de diez años eso sigue siendo así, sentiré que todo el esfuerzo habrá merecido la pena.









