Leticia Martín Enjuto, psicóloga: "El pelo puede ocupar un lugar bastante importante en la manera en la que un hombre se percibe a sí mismo"


Un vídeo viral de Carlos Alcaraz sirve como punto de partida para hablar de una preocupación que muchos hombres todavía tienen dificultades para reconocer


NEW YORK, NEW YORK - AUGUST 30: Carlos Alcaraz of Spain  during a practice session with Stan Wawrinka of Switzerland before his first round match at USTA Billie Jean King National Tennis Center on August 30, 2026 in New York City© Getty Images
Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
28 de septiembre de 2026 a las 17:32 CEST

Carlos Alcaraz se ha vuelto viral y esta vez no ha sido por una jugada. El protagonista es su pelo. Porque sí, el murciano tiene pelazo y el vídeo no deja muchas dudas. Más allá de la anécdota, sirve para hablar de algo que todavía se comenta poco: lo mucho que puede influir el cabello en cómo se ve y se siente un hombre.

Para entender qué hay detrás de esa relación entre el pelo y la autoestima masculina, hablamos con Leticia Martín Enjuto, psicóloga general sanitaria y directora del centro de psicología que lleva su nombre en Valencia. "El pelo puede ocupar un lugar bastante importante en la manera en la que un hombre se percibe a sí mismo, aunque durante mucho tiempo hayamos hablado menos de ello", explica. Preocuparse por él no es una frivolidad ni algo exclusivo de las mujeres.

NEW YORK, NEW YORK - SEPTEMBER 08: Carlos Alcaraz of Spain reacts against Ben Shelton of the United States during their Men's Singles Quarterfinal match on Day Ten of the 2026 US Open at USTA Billie Jean King National Tennis Center on September 08, 2026 in the Flushing neighborhood of the Queens borough of New York City© Getty Images
El tenista ha llevado distintos cortes y peinados dentro y fuera de la pista

El pelo también forma parte de la identidad

Según Martín Enjuto, cuando un hombre siente que su pelo le favorece, está cuidado y encaja con su estilo, suele encontrarse más cómodo con su imagen. El corte y la forma de peinarlo también pueden acompañar distintas etapas de la vida y convertirse en una manera de expresar la propia personalidad.

Carlos Alcaraz es un buen ejemplo. Le hemos visto con estilos muy distintos, desde el rapado que dio tanto que hablar en el US Open de 2025 hasta las trenzas con las que reapareció un año después. Y cada vez que cambia de pelo, todo el mundo se fija. A veces basta un corte diferente para que veamos a la misma persona de otra manera.

"Cuando sentimos que nuestra imagen externa encaja con la imagen que tenemos de nosotros mismos, es más fácil que nos sintamos cómodos y seguros", explica la psicóloga. Esa sensación puede trasladarse a las fotografías, las relaciones sociales o la manera de desenvolverse en situaciones nuevas. La diferencia está entre cuidarse porque apetece y sentir que nuestro valor depende de mantener una imagen concreta. "El cuidado personal puede ser algo muy positivo cuando nace del bienestar y del gusto por uno mismo", explica. El problema aparece cuando cualquier pequeño cambio físico amenaza la seguridad personal.

LONDON, ENGLAND - SEPTEMBER 23: Carlos Alcaraz of Team Europe arrives at the Old Royal Naval College ahead of Laver Cup 2026 on September 23, 2026 in London, England© Getty Images
Sentirse identificado con el propio corte puede influir en la comodidad con la que nos mostramos

Una preocupación que no siempre se reconoce

Durante mucho tiempo se ha dado por hecho que las mujeres podían preocuparse por su apariencia mientras que los hombres debían mostrarse indiferentes. Ese mandato no evita las inseguridades; simplemente puede hacer más difícil reconocerlas. "En ocasiones, detrás de un 'me da igual' puede haber bastante más de lo que parece", advierte Martín Enjuto. Un hombre puede asegurar que no le preocupa su pelo y, al mismo tiempo, evitar las fotografías, sentirse incómodo ante cualquier comentario o dedicar cada vez más tiempo a ocultar las zonas con menos densidad.

Según la psicóloga, la caída puede resultar especialmente difícil porque suele avanzar poco a poco. Aunque la alopecia masculina esté socialmente normalizada, no todos los hombres la viven igual. Para algunos será un cambio fácil de asumir y, para otros, supondrá perder una imagen con la que se reconocían.

Además, el cabello continúa asociado culturalmente a la juventud, el atractivo y la vitalidad. Por eso, al ver que cambia pueden aparecer preguntas que van mucho más allá del peinado: si estamos envejeciendo, si seguimos resultando atractivos o si todavía nos reconocemos del mismo modo. "Reconocer que un cambio físico nos afecta no significa darle una importancia excesiva ni ser superficial", recuerda la psicóloga. Ponerle nombre permite evitar que esa preocupación termine condicionando la autoestima o la vida social.

LONDON, ENGLAND - SEPTEMBER 27:  Carlos Alcaraz of Team Europe celebrates with the Laver Cup  on day three of the 2026 Laver Cup between Team Europe and Team World at The O2 on September 27, 2026 in London, England© Getty Images
El murciano ha dejado atrás otros cortes para recuperar una melena más larga y con movimiento

Qué entendemos realmente por un pelo sano

Un cabello sano se reconoce por varios detalles. La doctora Maribel García Briz, dermatóloga de IMR, se fija en que la densidad y el grosor se mantengan estables, que apenas haya rotura, que la fibra esté en buen estado y que el cuero cabelludo no presente alteraciones importantes. Un cuero cabelludo sano no debería presentar picor persistente, inflamación, lesiones ni una descamación excesiva. Si aparecen estos síntomas, pueden indicar una dermatitis u otro problema que necesita valoración.

La dermatóloga sitúa la caída habitual entre unos 50 y 100 cabellos al día, aunque recuerda que puede variar según la persona y la época del año. Más que contar los pelos que ves caer, aconseja fijarse en los cambios. Una raya que se ensancha o una zona que comienza a transparentar aportan más información que una caída puntual.

García Briz explica que, en los hombres, los primeros signos de alopecia androgenética suelen aparecer en las entradas, la línea frontal o la coronilla. El cabello comienza a salir más fino y corto porque el folículo se va miniaturizando. Este proceso puede avanzar sin que exista una caída espectacular, por lo que a veces se aprecia mejor con el pelo mojado.

NEW YORK, NEW YORK - AUGUST 25: Carlos Alcaraz of Spain reacts in a practice session during Fan Week at the USTA Billie Jean King National Tennis Center on August 25, 2026 in the Flushing neighborhood of the Queens borough of New York City© Getty Images
Carlos Alcaraz recoge su melena con una cinta durante un entrenamiento

Lo que pueden conseguir los cuidados y lo que no

Según la dermatóloga de IMR, la genética determina en buena medida el grosor, la textura y la predisposición a desarrollar alopecia androgenética. También intervienen las hormonas y la edad. Los cuidados no pueden cambiar esa herencia ni evitar por sí solos una alopecia hormonal, pero sí ayudan a mantener el cabello en mejores condiciones.

Entre los cuidados que recomienda García Briz están mantener una higiene adecuada, utilizar acondicionador y limitar el exceso de calor o los tratamientos químicos agresivos. También aconseja tratar con suavidad el pelo mojado, porque en ese momento resulta más frágil, y evitar frotarlo con fuerza al secarlo con la toalla.

García Briz insiste además en diferenciar el cuidado cosmético del tratamiento médico. Un champú puede limpiar el cuero cabelludo y mejorar el aspecto de la fibra, pero no evita por sí solo una alopecia determinada principalmente por la genética y las hormonas.

¿Cada cuánto deberían lavarse el pelo los hombres?

La doctora Alba Gómez, dermatóloga y Directora de la Unidad de Medicina Capilar de IMR, propone cambiar ligeramente la pregunta. Más que lavar el pelo, lo que hacemos es lavar la cabeza, porque es la piel del cuero cabelludo la que acumula sudor, grasa, células desprendidas, contaminación y otras partículas. No existe una frecuencia perfecta que sirva para todos. Gómez recomienda, como orientación, un mínimo de dos o tres lavados semanales. Si se hace ejercicio a diario, se trabaja en un ambiente con polvo o existe mucha producción de grasa y sudor, el lavado puede ser más frecuente e incluso diario.

Ver más pelo desprendido en la ducha puede llevar a espaciar los lavados por miedo a agravar la caída. Sin embargo, la dermatóloga explica que esos cabellos ya habían terminado su ciclo y necesitaban una pequeña tracción para soltarse. El lavado no es el responsable de que se hayan caído. La única precaución está en no resecar demasiado la fibra con limpiadores muy intensos. Alternar champús adecuados con acondicionador u otros productos hidratantes ayuda a conservar la capa protectora del cabello.

LONDON, ENGLAND - SEPTEMBER 26: Carlos Alcaraz of Team Europe looks on against Taylor Fritz of Team World during the Men's Singles match on day two of Laver Cup 2026 at The O2 on September 26, 2026 in London, England© Getty Images
Cuando se entrena y se suda a diario, el cabello puede lavarse con más frecuencia sin miedo a provocar su caída

Cuándo merece la pena consultar

La doctora García Briz aconseja acudir al dermatólogo cuando aparece una pérdida progresiva de densidad, aumenta la caída durante un periodo prolongado o el cabello empieza a afinarse en zonas concretas. No hace falta esperar a que la alopecia resulte evidente.

La exploración y la tricoscopia permiten observar los folículos y distinguir entre los distintos tipos de caída. Si se confirma una alopecia androgenética, detectarla pronto puede ayudar a conservar durante más tiempo los folículos que todavía producen cabello. Según cada caso, el especialista puede valorar tratamientos tópicos, orales, mesoterapia o, cuando la pérdida está más avanzada, un trasplante capilar.

Mientras tanto, que cada vez más hombres hablen abiertamente de su pelo y dediquen tiempo a cuidarlo puede ser una buena noticia. Como resume Martín Enjuto, la clave está en que ese gesto nazca del bienestar y no de la obligación de alcanzar un ideal. Cuidarse porque gusta verse bien es autocuidado; sentir que solo podemos estar seguros si nada en nuestro aspecto cambia es otra cosa muy distinta.