Loulé, la localidad de Portugal que pocos conocen: baños árabes, un mercado centenario y oficios que vuelven a la vida


Ubicado en el interior del Algarve, este destino no solo ha recuperado alguno de los oficios tradicionales que se habían perdido con los años, sino que ha buscado relevo generacional para evitar que estos y otros desaparezcan.


Edificio del Ayuntamiento de Loulé, en el Algarve portugués© Shutterstock
28 de septiembre de 2026 a las 13:20 CEST

El Algarve es mucho más que playas de aguas cristalinas, más que jornadas bajo el sol y paseos por pueblos de pescadores como Albufeira. Esta región portuguesa tiene una cara B realmente interesante con espacios naturales de gran interés como la Ría Formosa, enclaves con mucha historia en los que relajarse, como el spa salino de Castro Marim, o destacados monumentos como los túmulos megalíticos de Alcalar. Todo esto hace que el destino sea una opción a tener en cuenta no solo en verano, sino también el resto del año.

Calles del centro histórico de Loulé, Portugal© Apple Photos Clean Up
Calles del centro histórico de Loulé.

Para descubrir la imagen más auténtica del Algarve, hay que viajar hacia el interior y más concretamente hasta Loulé. Situada a menos de 20 kilómetros de Faro, esta localidad y sus hospitalarios vecinos te cautivan desde el minuto cero, porque Loulé es sinónimo de tradición, artesanía, cultura y legado, un destino que tiene mucho que ofrecer.

Paradas imprescindibles en Loulé

Para empezar el día con una sonrisa y sabor dulce, hay que acercarse hasta la Rua do Matadouro, donde se ubica la Fábrica da Amêndoa, una pastelería que abrió sus puertas en 1976 y que se ha convertido en todo un referente en la elaboración de dulces regionales donde no faltan las almendras, higos y algarrobas. Para acompañar el café hay que pedir, por ejemplo, un frutinho, que es una figura artesanal de mazapán hecha con pasta de almendra y rellena de yema de huevo; un par de pasteles de almendra y, por supuesto, los clásicos pasteles de nata, que aquí están para chuparse los dedos. 

Dulces de Fábrica da Amêndoa, Loulé, Portugal© Rocío Jiménez
Dulces de Fábrica da Amêndoa.

Con las pilas cargadas, es momento de comenzar la visita al casco antiguo, formado por un collage de calles y callejuelas empedradas en las que conviven casas encaladas tradicionales con otras construcciones en estado de abandono –muchas de ellas en proceso de recuperación–, galerías de arte, coquetos bares y tiendas de artesanía. 

La primera parada es el castillo de origen árabe. Esta fortaleza contaba con un amplio recinto amurallado del que todavía hoy se pueden ver algunos tramos con varias torres de adobe y muros ocultos entre las casas, que datan de los siglos XII-XIII. De lo que queda de este conjunto, que fue adaptado para servir de residencia al gobernador en los siglos XIV y XV, destacan la torre albarrana de mampostería, fechada en la Baja Edad Media y situada cerca de la calle da Barbacã, y la Torre de Vela, cerca de la cual sobresale la Puerta de Fato, que conserva aún rasgos de la construcción almohade original. 

Castillo de origen árabe ed Loulé, Portugal© Apple Photos Clean Up
Castillo de origen árabe.

De aquí se va al templo principal, la iglesia de San Clemente. Esta fue construida en estilo gótico en el emplazamiento de la antigua mezquita en el siglo XIII, tal y como prueba la torre del campanario procedente de la adaptación de un antiguo minarete –única en Portugal–, y ampliada a lo largo de los siglos con varias capillas laterales.  

Azulejos en la iglesia de Loulé© Shutterstock

La influencia árabe de la ciudad 

Mientras uno pasea por el entramado urbano, puede apreciar el legado musulmán tan presente en este destino, el mismo que una vez fue conocido como All-Ulya, y ojo, no solo en la configuración del plano de la ciudad. “La presencia de abundante agua fue uno de los principales motivos que atrajeron a los árabes, pues Loulé tiene un río subterráneo y suelos agrícolas que fueron sustento de sus vecinos durante años”, explica João Ministro, vecino de Loulé, guía turístico y CEO de la agencia de viajes y consultora especializada en turismo responsable Proactivetur. 

El legado árabe de Loulé invita a sumar dos paradas: Bicas Velhas, una fuente de la que se dice que nunca se ha secado desde que fue construida en 1837 con el material de la antigua campana del reloj, y el que es considerado como el museo de baños árabes más completo de Portugal; y el hammam de Al-Ulya, construido entre principios y mediados del siglo XII, poco después de la muralla. El edificio, que estaba semienterrado para conservar mejor el calor, se dividía en vestíbulo, salas fría, templada y caliente, y el compartimento de la caldera. Durante años gozaron de gran fama, pero finalmente acabaron siendo abandonados y ya a mediados del siglo XV, cuando el terreno pasó a manos de la familia Barreto, estaban prácticamente en ruinas. Estos no dudaron en construir una vivienda señorial sobre ellos. En 2006, el Ayuntamiento se hizo con la propiedad y comenzó con los trabajos arqueológicos y de acondicionamiento para convertirlo en un museo. 

Sala del Museo Municipal de Loulé, Portugal© Rocío Jiménez
Sala del Museo Municipal

De museo en museo se llega al Municipal, que presenta en tres salas una exposición de larga duración dedicada a la colección arqueológica. Luego habrá que dirigirse al corazón de Loulé, su Mercado, que, inaugurado en 1908, es el más grande del Algarve. Diseñado por el arquitecto Mota Gomes, presenta un estilo neoárabe enmarcado en la corriente artística conocida como Art Nouveau, con cuatro pabellones y cuatro puertas que simbolizan la importancia y prosperidad del municipio. En su interior se pueden ver diferentes puestos de pescados, carnes, dulces típicos, artesanía y una zona donde sentarse a comer algo. "Estos pequeños locales deben usar en sus propuestas gastronómicas productos de los puestos del propio mercado. Esto hace que todos ganen y es una forma de ayudar y priorizar al pequeño comercio local”, apunta João Ministro.

Calles del centro histórico de Loulé, Portugal

Una apuesta por las raíces y la artesanía local

Para poner en valor la identidad de la región y su rico pasado artesanal ligado a sus raíces moriscas y comerciales, el Ayuntamiento decidió lanzar, en 2015, la iniciativa ‘Loulé Creativo’. “Se trata de un proyecto del municipio que busca preservar la rica artesanía de la zona, manteniendo abiertos los talleres de la ciudad y enseñando los oficios tradicionales a nuevos artesanos”, explica Ministro. Este interesante proyecto incluye, además, un programa anual con experiencias creativas, cursos, conferencias, residencias, exposiciones y espectáculos, lo que hace que sea atractivo para todo tipo de públicos.

Loulé Creativo es una red de talleres repartidos por toda la ciudad.© Rocío Jiménez
Loulé Creativo es una red de talleres repartidos por toda la ciudad.

Loulé Creativo es una red de talleres repartidos por toda la ciudad. Entre los diferentes espacios está, por ejemplo, la Oficina de Caldeireiros. “Antiguamente, solo en Loulé había hasta cuatro talleres que trabajaban el cobre, pero hoy día solo queda uno. Este es el último taller artesanal tradicional de calderería de cobre y latón que se mantiene activo en Portugal. Pero, lo bueno es que gracias a este proyecto ya hay varias personas aprendiendo el oficio, lo que garantizará su continuidad”, añade.  

El maestro artesano Analide, que lleva toda una vida dedicándose a esto, cuenta que “los objetos que se hacían antiguamente eran para guardar agua o aceite, o alambiques para hacer el famoso licor de madroño. Hoy día, el producto más famoso es la cataplana, objeto que se utiliza para los guisos”.  

Empreiteiras tejiendo con las hojas de palma© Rocío Jiménez
Empreiteiras tejiendo con las hojas de palma

No muy lejos de aquí está Casa da Empreita, un espacio que abrió sus puertas en 2017 para evitar que se perdiera el trabajo que desarrollan las empreiteiras, mujeres que entrelazan hojas de palma con trenzados de mayor o menor dificultad, para dar forma a diferentes piezas tanto utilitarias como decorativas, que van desde capazos, pasando por lámparas, hasta alfombras. En esta pequeña tienda-taller se reúne un grupo de artesanas para trenzar, coser y unir las piezas a través de técnicas ancestrales. 

Otro de los talleres más importantes es el Estudio del relojero. Hasta hace poco, cuando alguien quería arreglar un ejemplar de pared, debía acudir al Museo del Reloj, en Serpa. Esta situación hizo que se buscara a un maestro experimentado en la materia, que en este caso fue José João Guerreiro, y se inaugurara su oficina en la calle Bocage. 

Esta gran apuesta del municipio por mantener viva su identidad a través de la promoción de la cultura y el patrimonio y su relación con el mundo contemporáneo ha hecho que Loulé sea una parada obligatoria en el Algarve. 

Taberna en el centro histórico de Loulé, Portugal
Taberna en el centro histórico

PARA VISITAR LOULE...

Cómo llegar:

En avión hasta Faro y luego en coche, taxi o autobús, con un trayecto de apenas 17 kilómetros.

Dónde dormir:

Art’s by Loulé, un hotel ubicado a unos 200 metros del Mercado Municipal, que cuenta con habitaciones temáticas que celebran la rica herencia y vibrante cultura de la región. 

Dónde comer: 

En Arrancada, situado en el Mercado Municipal. Se trata de un bar especializado en platos de la cocina tradicional local y en elaboración a la brasa. Aquí se pueden degustar exquisitos petiscos (tapas) como el bacalao a la parrilla con patata cocida, las costillas de cerdo o la carne à portuguesa.

Para la sobremesa: 

El Café Calcinha, clasificado como Monumento de Interés Municipal, es una réplica de un café brasileño trazado para Loulé por Prazeres & Reis en 1928. Frecuentado por destacadas personalidades como Frutuoso da Silva, Pedro de Freitas o António Aleixo –del que hay una estatua en la terraza–, este era un espacio donde se juntaban los hombres para hablar sobre diferentes temas.