Maternidad

La reflexión de Demi Moore al hablar del mejor regalo que le han dado sus hijas: "He aprendido sobre la aceptación"


La intérprete creció en un entorno familiar inestable y ha conseguido construir junto a Rumer, Scout y Tallulah el vínculo que no tuvo de niña


Demi Moore© demimoore
28 de septiembre de 2026 a las 18:07 CEST

De no tener una infancia muy estable a ser, de adulta, una madre diez. Demi Moore es un ejemplo de madre entregada, algo digno de admiración teniendo en cuenta que, de pequeña, no tuvo un espejo adecuado en el que mirarse: como ella misma ha contado en alguna ocasión, sus padres tenían problemas con el alcohol y a menudo se mudaban y se iban a vivir de una ciudad a otra con la familia a cuestas, huyendo de sus acreedores. Sus hijas, Rumer, Scout y Tallulah, fruto de su matrimonio con Bruce Willis, han cambiado todo eso. Gracias a ellas, "siento que desde el primer día he aprendido sobre la aceptación", decía la actriz en la entrega anual de los premios Inspiration Awards 2026 de Step Up, celebrada este fin de semana en Los Ángeles. "Creo que el mayor regalo que me han dado es una base de amor".

Esa aceptación por parte de los hijos de la que Moore habla puede llegar a tener un impacto emocional muy profundo en una madre porque en la relación con los hijos ponemos muchísimo de nosotras y también nos hacemos muchas preguntas, como si hemos estado suficientemente presentes, si nos hemos equivocado en algo importante o si habremos sabido quererlos como necesitaban, tal y como nos comenta María Jesús Andrés, psicóloga y fundadora de Psicomaster (www.psicomaster.es). "Sentir su aceptación puede aliviar parte de esas dudas".

"Además, cuando los hijos crecen, su afecto adquiere otro matiz: tienen criterio propio, pueden discrepar de nuestras decisiones y aun así disfrutar de nuestra compañía", asegura la psicóloga. "Para una madre puede ser muy emocionante sentirse querida también en esa etapa, cuando ya no la necesitan de la misma manera".

La estabilidad se construye entre los miembros de la familia y requiere un trabajo adulto; sería una carga excesiva esperar que los hijos compensaran lo que faltó durante la infancia

Maria Jesús Andrés, psicóloga y fundadora de Psicomaster

Formar una familia estable cuando se ha carecido de ella

El hecho de no haber tenido una infancia muy estable no ha sido impedimento para Demi Moore a la hora de dar estabilidad a la familia que ella formó en su día con el actor Bruce Willis. Incluso cuando el amor se acabó y decidieron tomar caminos separados como pareja, siguieron de la mano en lo que a sus hijas se refiere e incluso ella sigue al pie del cañón en la enfermedad que padece el padre de sus hijas y apoyándolo a él y a su actual mujer en este duro trance.

Por tanto, aún tras separarse, ha seguido dando estabilidad emocional a sus hijas, algo que tiene mucho más mérito del que cabría suponer, teniendo en cuenta que ella jamás tuvo un ejemplo al que seguir en este sentido.

En este sentido, María Jesús Andrés nos cuenta que construir una familia en la que hay afecto y cierta previsibilidad puede ofrecer una experiencia muy distinta de la que se tuvo en la infancia. "Se descubre, por ejemplo, que una discusión puede terminar en una conversación y que un desacuerdo no tiene por qué poner en peligro el vínculo", señala. "Eso puede ayudar a vivir las relaciones con menos temor, pero la estabilidad se construye entre los miembros de la familia y requiere un trabajo adulto; sería una carga excesiva esperar que los hijos compensaran lo que faltó durante la infancia". La fundadora de Psicomaster afirma que se puede disfrutar profundamente de ese cariño y, al mismo tiempo, hacerse cargo de las propias heridas.

La cuestión es ¿cómo se consigue dar estabilidad a la familia que una persona forma de adulta cuando nunca la tuvo en la infancia? La psicóloga nos indica al respecto que ayuda mucho empezar por reconocer qué nos faltó y qué hacemos casi automáticamente cuando estamos desbordadas. "A veces una madre quiere educar de una manera y, al sentirse cuestionada, se descubre reaccionando como reaccionaban con ella". Detectar ese tipo de reacciones aprendidas de manera inconsciente "permite parar, buscar otras respuestas y pedir ayuda si hace falta".

Andrés nos recuerda que también se aprende de otras relaciones y de personas que cuidan de una forma más respetuosa. "Y hay algo muy concreto que está a nuestro alcance: reparar", subraya. "Volver después de un mal momento, reconocer que hemos gritado o sido injustas y cambiar la conducta. Pedir perdón no resta autoridad; permite que el hijo compruebe que el adulto se responsabiliza de lo que hace".

Demi Moore, con su hija Tallulah Willis© demimoore
Demi Moore, con su hija Tallulah Willis

El poder de la aceptación

Demi Moore no explica a qué se refiere cuando habla de aceptación por parte de sus hijas. Seguramente haya aspectos que únicamente se conocen dentro de la familia, pero probablemente también tenga que ver con que, en la relación con los hijos, las madres ponen muchísimo de sí mismas, al tiempo que suelen hacerse infinidad de preguntas, tal y como nos comenta María Jesús Andrés: "Si hemos estado suficientemente presentes, si nos hemos equivocado en algo importante, si habremos sabido quererlos como necesitaban…", pone como ejemplo. "Sentir su aceptación puede aliviar parte de esas dudas".

Pedir perdón no resta autoridad; permite que el hijo compruebe que el adulto se responsabiliza de lo que hace. 

Maria Jesús Andrés, psicóloga y fundadora de Psicomaster

Sentirse aceptada como madre en una sociedad que exige perfección

Vivimos en una sociedad que exige perfección. Por un lado, perfección estética (y esta es precisamente la idea sobre la que gira el argumento de Substance, la película por la que Demi Moore consiguió ganarse a la crítica y por la que se alzó, por primera vez en su larga carrera profesional, con el Globo de Oro y el Critics Choice Award a la mejor actriz). Y, por otro lado, perfección en la propia maternidad y en lo que a la crianza de los hijos se refiere.

En una sociedad donde muchas madres se sienten presionadas para ser perfectas, ¿qué importancia tiene que los hijos vean a una madre auténtica, con virtudes y también con errores? "Les permite tener una idea más realista de lo que significa ser adulto. Si una madre puede reconocer que se ha equivocado sin hundirse ni buscar culpables, sus hijos tienen una oportunidad de aprender a hacer lo mismo", nos responde la psicóloga, que apunta que también les puede servir para sentirse más libres a la hora de contar sus propios errores si en casa no hay que aparentar que todo sale bien. "Ahora bien, la autenticidad necesita tener en cuenta la edad y la capacidad de los hijos", puntualiza. "Podemos decir que estamos tristes o preocupadas sin compartir detalles que los angustien ni pedirles que nos consuelen como lo haría una pareja o una amiga".

El aprendizaje que supone la maternidad

Demi Moore también dice que los hijos son "nuestros mejores maestros y nuestros mayores desafíos". ¿Qué implica la maternidad para verlo así, teniendo en cuenta que parecen descripciones completamente opuestas? La cuestión es que ambas cosas están muy relacionadas, tal y como explica Andrés, quien recuerda que los hijos nos sitúan con mayor o menor frecuencia ante situaciones para las que nuestra manera habitual de actuar no siempre sirve; esto se traduce en que puede que nos creamos pacientes hasta que estamos agotadas, o muy respetuosas con la libertad ajena hasta que toman una decisión que nos asusta.

"El desafío consiste en tolerar esa incomodidad y revisar nuestra respuesta", concluye. De ahí puede venir el aprendizaje: conocer mejor nuestros límites, escuchar, renunciar a controlar algunas cosas. "Llamarlos maestros expresa lo mucho que podemos aprender en esa relación, aunque educarnos no sea una tarea que les corresponda a ellos. Ese aprendizaje exige que nosotras estemos dispuestas a mirarnos".