Tenía muy claro desde el primer momento que iba a llevar dos vestidos. Y si el primero ha causado sensación, el segundo también ha sido espectacular. Anna Padilla estaba guapísima. Tras darse el “sí, quiero” con Mario Cristóbal y recibir las felicitaciones de sus invitados, pasaron al cóctel con música en directo y disfrutaron de una mágica puesta de sol, y después, Anna daba la sorpresa para la cena con un nuevo look nupcial.
De nuevo ha elegido una firma española. Como avanzaba meses antes de la boda quería apostar por el talento español y por diseñadoras que le inspiran mucho. Para este segundo vestido, apostó por el buen hacer de Claudia Llagostera, quien ha hecho un diseño a medida, que no solo encaja con su estilo y lo que quería transmitir en la celebración, sino que cuenta mucho de ella.
El vestido, como explica la propia diseñadora, “está confeccionado en tul sedoso bordado artesanalmente en algodón, sobre una delicada base de satén y con godets de georgette de seda que aportan movimiento, ligereza y transparencia a la silueta”.
Un diseño que realza la figura de Anna con escote recto delantero, enmarcado por finos tirantes espagueti y espalda abierta en “V”. Se completa con una elegante capa al cuello, realizada en el mismo georgette de seda.
Para Anna, que como emprendedora conoce el esfuerzo de sacar adelante un proyecto, era importante trabajar para los looks de su boda con dos mujeres -Isabel Núñez, para su primer vestido; y Claudia Llagostera, para el segundo- que se han abierto paso a base de esfuerzo en el mundo de la moda nupcial y gracias a su trabajo han colocado sus firmas entre las más destacadas.
Como nos adelantaba Anna, todo tiene un porqué en su boda y ella y Mario han puesto mucho de ellos en la decoración, la música la ceremonia… Y el vestido no iba a ser menos. En el vestido hay “una mariposa bordada a mano por Victoria, de By Luneville, que se posa delicadamente sobre el diseño, convirtiéndose en un pequeño gesto personal”.
Un beauty look donde prima la naturalidad
Para su maquillaje y peinado, tanto del primer como el segundo look, ha confiado en las manos expertas del estilista Sandro Nonna y las firmas Lancôme y GHD, con las que lleva muchos años trabajando. Sandro conoce a la perfección los gustos de Anna y su estilo y ha conseguido el resultado que ella quería: estar radiante y natural. “Me fío con los ojos cerrados de él”, nos contaba la novia. “Son las manos de mi pelo y make up desde hace más de cinco años y, además es amigo personal”, añade.
La empresaria e influencer tenía muy claro cómo quería verse en su gran día y gracias a su trabajo, conoce muy bien lo que más le favorece y con lo que está realmente cómoda. “Tengo la suerte de haberme vestido muchas veces de gala y haberme probado distintas siluetas, cortes…”, nos explicaba.
En su boda nada se ha dejado al azar, todos son detalles, todo tiene un porqué y quería rodearse de gente de su confianza, como Sandro Nonna, y mujeres a las que admira, como las diseñadoras de sus vestidos, que captaron desde el primer momento la esencia de Anna. El resultado, a la vista está y tanto ella como su ya marido no pueden estar más felices por haber tenido su día soñado, que marca el inicio de su vida juntos como marido y mujer.







