“El verano puede sentirse a través de la luz, los materiales, la textura y la forma de vivir los espacios”, explica Mausha Marsá. Y es que agosto tiene una forma muy particular de cambiar la relación con la casa.
Los días se alargan, la luz entra con más intensidad y los interiores piden respirar: menos peso visual, textiles más ligeros, materiales naturales y una decoración que acompañe el ritmo del verano sin caer en tópicos.
La interiorista Mausha Marsá –en la imagen sobre estas líneas– propone una transformación serena, sin obras, basada en la luz, la textura, el orden y la manera de vivir cada espacio.
© Sergio PradanaNo hace falta transformar la casa: basta con dejarla respirar
El primer consejo de Mausha Marsá, del estudio Mausha Marsá Arquitectura Interior (www.maushamarsa.com) es sencillo, pero muy eficaz: una casa no necesita cambiar por completo para adaptarse al verano. “Basta con retirar los materiales más cálidos, dejar respirar los espacios, incorporar plantas naturales y cuidar la entrada de la luz”, explica la interiorista.
En agosto, la clave está en aligerar. Guardar mantas, reducir capas textiles, despejar superficies y revisar qué elementos decorativos siguen teniendo sentido en esta época del año ayuda a que el salón, el dormitorio o incluso el recibidor se perciban más frescos y ordenados. En la imagen, salón de Casa Barcelona de Amina Camilleri.
© FRAN FERRERAMenos objetos a la vista, más sensación de amplitud
Para aligerar visualmente un salón o un dormitorio en pleno verano, Mausha Marsá aplica una regla que también funciona en decoración: “Muchas veces menos es más”. Reducir el número de objetos visibles, despejar mesas auxiliares y sustituir textiles pesados por opciones más ligeras cambia de inmediato la percepción del espacio. Espacio proyectado por Carla IV Interior Designs.
© Mausha MarsáNo solo blanco como color para refrescar
Los blancos rotos, arenas, piedras, tonos lino, topo claro y verdes suaves son una base perfecta para crear interiores frescos en verano. Reflejan mejor la luz, no cansan visualmente y aportan calma, especialmente en casas con mucha claridad o con orientación cálida.
Pero Mausha Marsá –cuyo estudio ha decorado este dormitorio con dos camas– recuerda que decorar en verano no significa renunciar al color. Un azul profundo, un verde oliva o pequeños acentos en terracota pueden aportar personalidad sin romper la armonía. La clave está en usarlos con equilibrio: mejor en cojines, cerámica, arte…
© Punto y SeguidoLos textiles son el cambio más rápido y con mayor impacto
Cambiar los textiles es una de las formas más sencillas de transformar la casa en agosto. Para Mausha Marsá, “el lino lavado, el algodón de calidad o las mezclas naturales aportan frescura tanto visual como táctil”. Conviene apostar por caídas naturales, cortinas con movimiento, cojines de texturas suaves y ropa de cama transpirable. Este salón-comedor, conectado con el exterior, es un proyecto del estudio Punto y Seguido.
© The New MadridMateriales naturales: frescor sofisticado
Una casa fresca no tiene por qué parecer informal ni excesivamente veraniega. Para conseguir interiores frescos pero sofisticados, Mausha Marsá apuesta por materiales que envejecen bien y no pasan de moda: madera natural en tonos claros o medios, piedra, mármol con vetas delicadas, vidrio, cerámica artesanal y fibras vegetales. El secreto está en combinarlos con acabados mates y una paleta equilibrada. Vivienda gestionada por The New Madrid.
© Patricia LizaldeMausha Marsá: "La luz debe filtrarse, no bloquearse"
En agosto, la luz natural puede ser una gran aliada o convertirse en un problema si entra de forma directa y excesiva. Por eso, Mausha Marsá lo resume con una frase muy clara: “La luz debe filtrarse, no bloquearse”.
Las cortinas de lino son una solución especialmente acertada, porque permiten que entre una iluminación suave y reducen la sensación de radiación intensa. También ayudan las superficies claras, los espejos bien colocados y los materiales que reflejan la luz sin deslumbrar. En la imagen, un proyecto de la interiorista Patricia Lizalde.
© Montse GarrigaEl orden en verano
Con el tiempo, muchas casas se llenan de objetos decorativos. Y eso es acumulación. En verano, la interiorista recomienda revisar todo aquello que aporta sensación de abrigo o saturación visual. Y guardarse temporalmente. “La sensación de orden no nace de tener menos, sino de elegir mejor”, apunta Mausha Marsá. En la imagen, un proyecto de Verónica Mimoun.
© Lupe Clemente FotografiaUna casa elegante en verano también debe ser cálida
Uno de los riesgos al buscar frescura es caer en interiores demasiado blancos, impersonales o fríos. Para evitarlo, Mausha Marsá defiende una elegancia cercana: líneas limpias, sí, pero combinadas con materiales cálidos, piezas de arte, iluminación natural y objetos que hablen de quienes viven la casa. Proyecto del estudio LC Interiores.
© maria pujolLos pequeños detalles que cambian el ambiente
En verano, los detalles decorativos funcionan mejor cuando son sencillos y naturales. Mausha Marsá recomienda centros con ramas verdes o flores discretas, grandes jarrones de cristal, cerámica hecha a mano, bandejas de madera, cestos de fibras naturales y velas con aromas frescos, como higuera, cítricos o hierbas mediterráneas. Cocina de un proyecto de Jorba Design Studio.
© Raul CelestinoEl gran error: confundir verano con decoración temática
Para Mausha Marsá, el error más habitual al vestir de verano la casa es asociar el verano con una decoración demasiado tópica: exceso de motivos marinos, colores estridentes o accesorios que solo funcionan unas semanas al año.
La alternativa es mucho más sutil: adaptar la casa desde la esencia. Buscar naturalidad. De esa manera, la decoración funcionará también cuando agosto termina. Proyecto diseñado por la interiorista Rocío Esquilas con estilismo de Pilar Perea.




