Tej Kohli es una figura arrolladora: carismático, dinámico y con una capacidad inagotable para el trabajo. Ya sea ante un problema sobre pagos en línea, inteligencia artificial, biotecnología, ceguera o prótesis biónicas, la pregunta de fondo para él siempre es la misma: ¿pueden la tecnología, el capital y la ambición unirse para crear una solución a gran escala? Su genialidad consiste en ver las conexiones antes que nadie, sabiendo que el avance en una tecnología abre el camino a muchas otras. Con el valor de respaldar sus ideas con tiempo y dinero, ha construido una inmensa fortuna.
Isabelle, su esposa, es una mujer organizada, reflexiva y apasionada de la psicología positiva. Comparte con Tej el rol de copresidenta en la Tej Kohli Foundation, una organización financiada por la propia familia que lucha contra la ceguera evitable en países vulnerables y busca devolver la vista a 500.000 personas antes de 2030.
"Tej me pidió matrimonio en el Festival de Cine de Cannes y nos casamos en el Hôtel du Cap-Eden-Roc en Cap d’Antibes. A bordo del 'Quantum', zarpamos hacia nuestra luna de miel por Cerdeña, Córcega y Capri"
Su vida transcurre entre Mónaco, Cannes, Londres y Costa Rica. El punto de encuentro familiar es el Quantum of Solace, un yate de 75 metros de eslora que Tej compró para hacer realidad el sueño de su esposa. Diseñado como un palacio flotante de luz y tranquilidad, cuenta con un salón principal en atrio de doble altura —algo que solo poseen otros tres yates en el mundo—, “spa”, helipuerto y club de playa.
Isabelle, ¿dónde empieza tu historia?
Crecí en Hampshire, en una familia muy feliz; mi padre era director de Sistemas de Armas Submarinas en el Ministerio de Defensa. Estudié en la Universidad de Alcalá de Henares, en Madrid, y di clases de inglés a niños españoles. Desde entonces, España siempre ha estado en mi vida. Tras trabajar en “marketing” en Londres, me tomé un paréntesis para criar a mis dos hijos y, más tarde, creé mi marca de ropa de descanso y yoga, Just Isabelle. Tras la pandemia, me divorcié y cerré la firma. Tiempo después conocí a Tej. Siguiendo el modelo PERMA de la psicología positiva, he construido junto a él una vida de la que me siento muy orgullosa.
“Somos grandes fans de James Bond, así que nos encantó el nombre del yate, 'Quantum of Solace', y nos atrajo la paleta de colores cálidos y neutros de su interior”
¿Y la historia de Tej?
Nació en Delhi, en 1958, en una familia académica. Su madre era diplomática y su padre, redactor jefe de The Times of India. Se graduó en Ingeniería Eléctrica en el Instituto Indio de Tecnología de Kanpur, en 1980, y a mediados de esa década se trasladó a Estados Unidos, donde tuvo éxito en el sector inmobiliario. Más tarde se mudó a Costa Rica, donde fundó un grupo de empresas tecnológicas que vendió a partir de 2006. Con el éxito de esos negocios se trasladó a Gran Bretaña para financiar sus posteriores inversiones y su labor filantrópica.
"La cubierta superior es un lugar maravilloso para reunir a nuestros amigos e invitados. Durante todo el verano lo mantenemos en el Mediterráneo"
Mr. Tej, ¿cómo lo cuenta usted?
Crecí en Delhi viendo a personas cuyas vidas habían quedado marcadas por afecciones insignificantes y tratables. Tuve la suerte de formarme como ingeniero y salir adelante. Estoy decidido a utilizar mi éxito para ayudar a reconstruir la vida de los demás. Esa es mi filosofía; todo lo demás son detalles.
Isabelle comparte con Tej el rol de copresidenta en la Tej Kohli Foundation, una organización que lucha contra la ceguera evitable en países vulnerables
Isabelle, ¿cómo os conocisteis?
En una cita a ciegas, a través de amigos comunes, tras la pandemia. Hablamos durante cinco horas y descubrimos que nuestros hijos primogénitos cumplen años el mismo día, el 30 de octubre. En nuestra tercera cita, por San Valentín, me sorprendió llevándome en avión a Edimburgo a almorzar. Me pidió matrimonio en el Festival de Cine de Cannes y nos casamos en el Hôtel du Cap-Eden-Roc, en Cap d’Antibes. La boda contó con las actuaciones de Alessandro Ristori y Mariah Carey. Al terminar, zarpamos a bordo del “Quantum” para nuestra luna de miel por Cerdeña, Córcega y Capri.
Háblanos de vuestros hijos.
Mi hija, Raffaella, tiene 19 años y estudia en París. Mi hijo menor, de 15, es un gran estudiante, le fascina la geopolítica, destaca en matemáticas y se encuentra entre el uno por ciento de los mejores a nivel nacional en informática para su edad. Por su parte, los hijos de Tej también han seguido trayectorias brillantes: Sean obtuvo la máxima puntuación en el Bachillerato Internacional, se graduó en UCLA, preside el Foro de Jóvenes Emprendedores de Londres e invierte por su cuenta; Cassia estudia Historia del Arte.
"Crecí en Delhi viendo a personas cuyas vidas habían quedado marcadas por afecciones insignificantes y tratables. Estoy decidido a utilizar mi éxito para ayudar a reconstruir la vida de los demás", nos cuenta Tej Kohli
Cuéntanos algo sobre este maravilloso yate.
Somos grandes fans de James Bond, así que nos encantó su nombre, Quantum of Solace, y nos atrajo la paleta de colores cálidos y neutros de su interior. Tiene capacidad para doce invitados y cuenta con absolutamente todo lo necesario.
¿Cómo es vivir a bordo?
La cubierta superior es como un Four Seasons flotante. Es un lugar maravilloso para reunir a nuestros amigos e invitados. Lo mantenemos en el Mediterráneo durante todo el verano. Un barco de este tamaño es como un pequeño pueblo, y la tripulación —21 personas— es la que determina si es un pueblo feliz.
"Llegué a la fundación a través de Tej. Mi primer campamento fue en Charamba, Nepal, cuando estábamos comprometidos. Presenciar cómo una sencilla operación devuelve la vista a alguien que llevaba una década a oscuras te cambia la vida"
¿Qué es la Tej Kohli Foundation y a qué se dedica?
Interviene directamente donde hay pobreza para devolver la salud, la independencia y las oportunidades a las personas. Financiamos proyectos de alimentación, investigación médica, brazos biónicos y tratamiento de la ceguera. Al costearlo con nuestros propios recursos, decidimos el destino de cada euro y rendimos cuentas directamente. Llegué a la fundación a través de Tej. Mi primer campamento fue en Charamba, Nepal, cuando estábamos comprometidos. Presenciar cómo una sencilla operación devuelve la vista a alguien que llevaba una década a oscuras te cambia la vida.
¿Por qué es prioritaria la ceguera?
Porque la ceguera y la pobreza están íntimamente ligadas. En comunidades desfavorecidas, perder la vista supone perder el trabajo y, a menudo, obliga a un familiar a dejar los estudios o el empleo para convertirse en cuidador. Devolver la vista implica devolver la capacidad de trabajar y sostener a toda una comunidad.
"La IA potenciará la capacidad humana en el diagnóstico, la investigación y la fabricación, pero debe mantener siempre una supervisión humana real y éticamente responsable", asegura Tej
¿Cómo surgió esta misión, Mr. Tej?
En 2010 financié trasplantes de córnea en el Hospital Niramaya, de la India. Ver a un hombre recuperar la vista tras décadas sin ver a su familia me convenció. En 2015 creamos el Instituto de la Córnea en el Instituto Oftalmológico LV Prasad, que entre 2015 y 2019 realizó más de 43.000 cirugías y atendió a 223.000 pacientes. Posteriormente, en 2021, nos asociamos con el Dr. Sanduk Ruit para crear la Tej Kohli & Ruit Foundation. Organizamos campamentos quirúrgicos itinerantes en lugares remotos de Nepal, Bután y Ghana, llevando la infraestructura directamente a las comunidades. Nuestro objetivo para 2030 es examinar a un millón de personas y curar 500.000 casos de cataratas. Además, financiamos la investigación biomédica, como el Programa Tej Kohli en el Massachusetts Eye and Ear o el desarrollo de GelCORE, un biomaterial para reparar lesiones corneales sin cirugía.
También colaboran con Future Bionics...
Financiamos brazos biónicos impresos en 3D —los Hero Arm de Open Bionics— para niños y jóvenes con diferencias en las extremidades. Al ser personalizados y diseñados por los propios usuarios, convierten la discapacidad en un motivo de orgullo y les devuelven la autonomía en su vida cotidiana.
"Un barco de este tamaño es como un pequeño pueblo, y la tripulación —21 personas—, la razón por la que todo esto funciona, es la que determina si es un pueblo feliz"
Mr. Kohli, ¿qué nos puede decir de la inteligencia artificial y la biotecnología?
La IA potenciará la capacidad humana en el diagnóstico, la investigación y la fabricación, pero debe mantener siempre una supervisión humana real y éticamente responsable. En cuanto a la biotecnología, soy el principal inversor de Detraxi, enfocada en medicina regenerativa y trasplantes. Ambas facetas, la comercial y la filantrópica, parten de una misma convicción: poner la tecnología al servicio de la vida humana.


































