El comedor reclama su protagonismo en casa. No es suficiente con colocar una mesa rodeada de sillas: proporciones, iluminación, materiales y piezas especiales son elementos decisivos para conseguir un comedor elegante, cómodo y, sobre todo, con personalidad.
Para saber cómo acertar hemos hablado con Eva S. García, fundadora y directora creativa del estudio de interiorismo El Ático de Daniela (www.elaticodedaniela.com), que nos da las claves para diseñar un espacio bonito, especial y muy disfrutable.
© CARLA CAPDEVILAAntes de elegir la mesa, mira el espacio
"Un comedor bien diseñado empieza mucho antes de elegir los muebles: empieza entendiendo cómo se va a vivir ese espacio", explica la fundadora de El Ático de Daniela, que recomienda analizar –antes de comprar nada– la estancia, su luz natural, las circulaciones y su relación con la cocina. Siempre que sea posible, conviene además situar este ambiente cerca de la cocina: los recorridos cortos y naturales facilitan muchísimo el día a día y también cuando recibimos invitados. Proyecto de Conuve Studio.
© El Ático de DanielaLa mesa perfecta no es la más grande
Las proporciones mandan. En comedores pequeños, Eva suele optar por mesas redondas, porque eliminan esquinas, facilitan la circulación y favorecen la conversación.
Para una mesa de forma rectangular recomienda controlar especialmente la anchura: entre 80 y 90 cm puede resultar perfectamente cómoda sin restar espacio de paso. Y una advertencia: "La mesa adecuada no es la más grande que cabe en un comedor, sino la que permite que todo lo que sucede a su alrededor resulte cómodo". En la imagen, un proyecto de El Ático de Daniela.
© LEFTIES HomeNo diseñes el comedor para cuatro cenas numerosas
Sobredimensionar la mesa pensando únicamente en las ocasiones especiales es otro error habitual que se comete al diseñar un comedor. Y con la base mal aplicada, no se logra un espacio con personalidad.
"No tiene demasiado sentido condicionar los 365 días del año por algo que quizá suceda cuatro o cinco veces", apunta la interiorista. Si necesitamos recibir a más gente puntualmente, una buena mesa extensible resulta mucho más práctica. Además, hay que calcular aproximadamente 60 cm libres detrás de cada silla y ampliar esa distancia cuando exista una zona de circulación. En la imagen, propuesta de LEFTIES Home.
© CARLA CAPDEVILAEn las sillas, comodidad antes que una foto bonita
Una silla puede ser preciosa y arruinar una sobremesa. Para Eva, debe estar "bien estudiada anatómicamente, con un asiento y un respaldo cuya forma acompañe al cuerpo".
Y estéticamente no tiene por qué reproducir el estilo de la mesa: la interiorista suele preferir el contraste de acabados, formas o materiales. Incluso unas sillas icónicas pueden convertirse en protagonistas alrededor de una mesa más serena. La clave está en crear diálogo, no en conseguir un conjunto excesivamente coordinado. Y ahí, aparece la personalidad y autenticidad de un rincón. Proyecto de Vílchez Uriarte.
© La Redoute InterieursLa lámpara sobre la mesa debe crear ambiente, no deslumbrar
La iluminación es uno de los tres pilares del comedor perfecto. Eva recomienda una temperatura de color cálida, alrededor de 2700 K, y luminarias con pantallas de tejido, papiro o metal que incorporen un difusor para suavizar la luz.
Como orientación, sobre una mesa redonda de 120 cm elegiría una lámpara de unos 40-50 cm de diámetro, colocada aproximadamente 70 cm por encima del sobre. "Una buena iluminación no solo permite ver lo que hay sobre la mesa: determina cómo nos sentimos alrededor de ella", señala la fundadora del estudio El Ático de Daniela. En la imagen, un comedor con mobiliario y accesorios de La Redoute Interieurs.
© Kave HomeUna única lámpara no es suficiente para crear una atmósfera especial
En mesas rectangulares pueden funcionar dos colgantes, aunque Eva encuentra ahora especialmente interesantes las luminarias longitudinales o los carriles suspendidos con pequeños focos de acento.
Pero la iluminación del comedor no debería acabar ahí. Apliques, pequeñas lámparas portátiles o velas permiten cambiar la atmósfera y hacerla más íntima. Y si el espacio tiene doble altura, un gran chandelier puede convertirse prácticamente en una obra de arte suspendida sobre la mesa. Comedor decorado con piezas de la firma Kave Home.
© ddduarteArte y papel pintado: personalidad sin llenar el comedor de cosas
Para Eva, el papel pintado es "prácticamente un must": estampados, rayas o motivos geométricos ayudan a envolver el espacio y aportan profundidad sin añadir muebles. El arte cumple una función parecida.
La interiorista prefiere una obra de gran formato con presencia antes que una acumulación de pequeños objetos y suele acompañarla con apliques que aporten una iluminación sutil. "No se trata de añadir muchas cosas, sino de elegir pocas piezas con suficiente fuerza para sostener el espacio". En la imagen, obra collage con texturas de ddduarte by Alejandra Duarte.
© Mortex y ÁbatonMezclar épocas evita el efecto "tienda de muebles"
Una vitrina con molduras, un aparador especial o incluso un mueble bar vintage pueden cambiar por completo el comedor. Además de almacenar, permiten mostrar vajillas, cristalerías o piezas bonitas que normalmente permanecerían escondidas.
El contraste entre mobiliario contemporáneo y objetos de otra época introduce profundidad, personalidad y evita que el espacio resulte demasiado perfecto. Eva lo resume así: "Un comedor gana muchísimo cuando no todo parece haber sido comprado al mismo tiempo". Comedor con revestimiento de Mortex en un proyecto de Ábaton.
© ARTEMadera, roble y nogal: materiales que pueden vivirse sin miedo
Más allá de tendencias fotogénicas como lacados de color, acero inoxidable o microcemento, Eva apuesta por materiales capaces de envejecer bien y convivir con la vida cotidiana.
Entre sus favoritos están la madera maciza, especialmente roble y nogal, trabajada con acabados aceitados que protegen sin esconder la veta. Para las sillas combina madera con tapicerías o cuerda trenzada. “El verdadero lujo de un material no está en que permanezca perfecto, sino en que envejezca bien”. Comedor con revestimiento de la colección Mysuru de ARTE.
© Raul CelestinoLas tres claves del comedor perfecto: calidad, atmósfera y sorpresa
Si tuviera que reducir todo a tres decisiones, Eva lo tiene claro:
- Calidad: invertir especialmente en una buena mesa y unas sillas cómodas, bien proporcionadas y capaces de envejecer bien.
- Atmósfera: diseñar varias capas de iluminación y no depender únicamente de la lámpara central.
- Sorpresa: incorporar algo inesperado, ya sea arte, una pieza vintage, un contraste de épocas o un objeto especial.
Porque el mejor comedor no es necesariamente el más perfecto. Como concluye Eva S. García, debe ser capaz de crear un entorno acogedor: "que quieras sentarte… y que no tengas demasiada prisa por levantarte". En la imagen, un comedor proyectado por la interiorista Rocío Esquilas.




