Exponerse al sol durante las horas centrales del día y sin protección solar daña (y envejece) la piel. Es un hecho con respaldo científico: "La radiación ultravioleta no se queda en la superficie. La UVB puede dañar directamente el ADN de las células de la piel, y la UVA penetra más profundo, llega a la dermis y genera radicales libres, que son moléculas muy reactivas capaces de oxidar estructuras celulares, alterar proteínas, dañar lípidos y favorecer mutaciones", explica Piluca Barrau, farmacéutica experta en dermocosmética y formulación. La especialista añade que aparte de lo más importante, el cáncer de piel en el que puede derivar, no solo produce arrugas sino elastosis solar, manchas, flacidez, inflamación crónica y daño acumulativo. Como te decíamos, prevenir a base de SPF es clave, aunque no es el único paso del ritual con el que cuidarse todo el año, pero sobre todo en verano cuando llegamos a disfrutar de hasta 15 horas de sol diarias.
Objetivo: llegar a septiembre sin manchas
Aunque hablemos de un problema multifactorial, "la genética y la exposición solar prolongada y mantenida a lo largo de los años son las principales causas de una piel manchada", confirma la médico estético Iratxe Díaz, quien nos enseña la diferencia entre los léntigos, que no intensifican su color en verano; y el melasma, que sí lo hace debido a su componente hormonal que se reactiva con la exposición solar: "Es como si se encendiera".
El ritual de cuidado antimanchas
La triada de protector solar, antioxidantes y renovadores celulares es la apuesta cosmética de la médico estético: "Bloqueamos parte de los rayos que penetran en la piel y neutralizamos los radicales libres responsables del envejecimiento y el cáncer de piel, a la vez que restauramos las funciones celulares dando lugar a una piel más uniforme, luminosa y en definitiva saludable y bonita. Como renovadores celulares, recomendamos exfoliantes como los AHA o el retinol, combinados con principios activos antioxidantes, antiinflamatorios y que restauren la función barrera, como la vitamina C, la astaxantina, el ácido kójico, el ácido ferúlico y la floretina".
Sobre el paso innegociable de la protección solar, Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, advierte que con una capa de SPF 50 por la mañana no es suficiente: "Significa una protección alta, siempre que se aplique en cantidad suficiente y se reaplique cuando toca. En exposición directa, especialmente en playa, piscina, montaña o deporte al aire libre, lo recomendable es reaplicar cada dos horas y siempre después del baño o de sudar". La especialista lanza un mensaje directo a quienes tienen la piel grasa y les dice que también necesitan fotoprotección: "De hecho, si hay tendencia a marcas, granitos o manchas postinflamatorias, protegerse bien del sol es fundamental. La clave está en limpiarlo bien después con una fórmula oleosa para evitar imperfecciones".
Otra razón para aplicarla los 365 días del año es que, sin fotoprotección, ningún tratamiento específico para tratar manchas resultará eficaz. "Es la base de cualquier estrategia despigmentante: previene nuevas manchas, evita que las existentes se intensifiquen y permite que los tratamientos actúen de forma adecuada", explica la farmacéutica Marta Morais. La también product trainer de Babé revela que la mancha es tan solo la punta del iceberg: "Es el resultado de un proceso que ha comenzado mucho tiempo antes. Una vez aparece, el abordaje es mucho más complejo, por eso la prevención durante todo el año es clave".
Tratamientos antimanchas profesionales
Lo primero de lo que avisa Iratxe Díaz es de que las manchas no se eliminan, se "controlan", y diferencia el tratamiento de los léntigos y el melasma, pues se abordan desde ángulos diferentes:
- "Los léntigos son unas manchas de pequeño tamaño generalmente muy relacionados con la exposición solar, que mejoran fácilmente con tratamientos como la crioterapia tradicional y el láser. De hecho, cuando realizamos un fotorejuvenecimiento, combinamos distintos tipos de láser para mejorar la calidad de la piel. Nos encanta combinar el láser Q Switched con la luz pulsada intensa (IPL)".
- "Por su parte, el melasma, asociado a las hormonas femeninas, preferimos tratarlo con tratamientos despigmentantes tópicos y solo en ocasiones recurrimos al láser. Y en ambos caos, funciona muy bien el tratamiento Hydrafacial Britenol". El protocolo, indoloro y no invasivo, consta de seis pasos y ofrece resultados inmediatos: "Homogeneizamos el tono de la piel y las manchas solares se minimizan, a la vez que aportamos luminosidad al rostro. También consigue una piel bonita, jugosa, y, sobre todo, saludable", apunta la médico estético. Precio: desde 180 euros; se recomiendan tres sesiones y una de mantenimiento al mes.
Como mensaje final, cualquier tipo de hiperpigmentación requiere de un mimo constante: la fotoprotección, el tratamiento antioxidante, los renovadores celulares y los protocolos en cabina conforman la vía más efectiva para mantener las manchas bajo control.








