Este año parece que el debate en torno al uso de protección solar está más vivo que nunca. Por fortuna, el común de la sociedad, dada la alta incidencia de casos de cáncer de piel de los últimos años, ya está concienciada de lo necesario que resulta emplearla.
Sin embargo, surgen dudas cuando hablamos de aplicar filtros en interiores. Se ha extendido la idea de que conducir al sol o trabajar junto a una ventana no hace que generes vitamina D y sí que aparezcan manchas y arrugas. Hemos querido saber qué hay de cierto en esta afirmación y cuál es la explicación científica de la mano de un profesional. Atenta a lo que nos ha contado.
"La frase es, en líneas generales, correcta y está respaldada por lo que sabemos sobre cómo interactúan las distintas longitudes de onda de la radiación solar con el vidrio", confirma en primera instancia el doctor Carlos Morales Raya, dermatólogo experto en estética, láser y acné, director médico de la Clínica que lleva su nombre en Madrid y de Raya Cosmética Dermatológica.
Explica que "la producción de vitamina D en la piel depende fundamentalmente de la radiación UVB" pero asegura que "el problema es que los cristales de las ventanas y los parabrisas bloquean casi por completo este tipo de radiación". Por eso, dice, "aunque una persona pase muchas horas conduciendo o sentada junto a una ventana soleada, la síntesis de vitamina D será mínima o prácticamente inexistente".
Ahora bien, "la situación es diferente con los rayos UVA", sostiene el experto. "Estas longitudes de onda atraviesan el vidrio con mucha más facilidad y llegan a la piel incluso en interiores", advierte. "Los UVA no participan de forma relevante en la producción de vitamina D, pero sí desempeñan un papel importante en el fotoenvejecimiento", alerta. "Sabemos que favorecen la degradación del colágeno y la elastina, aumentan el estrés oxidativo celular y estimulan mecanismos implicados en la aparición de manchas pigmentarias", detalla. Así que está claro que cuando el río suena, agua lleva.
El dermatólogo hace alusión de alguna manera a la famosa foto del camionero, que tiene la zona del rostro del lado de la ventanilla extremadamente fotoenvejecida con respeto al área de su cara que, al conducir, da al interior del vehículo y, por lo tanto, está protegida de esa radiación UVA.
El experto sostiene que esto se traduce en más arrugas, flacidez y manchas acumuladas tras años de exposición crónica a radiación UVA a través del cristal. De esta manera, el médico aclara lo que Pablo Motos y Marcos Llorente abordaron en El Hormiguero durante la visita del futbolista, cuando hablaron de las convicciones en materia de protección solar del centrocampista.
El doctor Morales aclara que, desde un punto de vista dermatológico, el mensaje correcto sería el siguiente: la luz solar que recibimos detrás de una ventana no es una fuente eficaz de vitamina D, pero sí puede contribuir al envejecimiento cutáneo y a la aparición de manchas a largo plazo.
Esto explica por qué muchas personas que pasan horas conduciendo o trabajando junto a grandes ventanales se benefician de mantener medidas de fotoprotección también en esos contextos, especialmente si tienen melasma, tendencia a la hiperpigmentación o preocupación por el envejecimiento de la piel. Conclusión: aunque el cristal te proteja, si quieres evitar un envejecimiento precoz, ponte protección. Si la incorporas a tu rutina de skincare matutina y reaplicas con frecuencia prevendrás muchos riesgos. Si vas maquillada y te resulta incómodo, una bruma con protección o un stick te pueden ayudar. Recuerda que piel solo tenemos una y es para toda la vida.









